sábado, 26 de octubre de 2019

Escuela Martín Zapata: Un siglo de educación

La escuela Nº 1-202 Martín Zapata, de El Tropezón, en el distrito de Cañada Seca cumple el 27 de octubre de 2019 sus primeros 100 años de vida, con todo lo que eso significa. Sus aulas fueron pisadas por cientos de niños. 


Para contar la historia de la escuela, debemos hacer una reseña del paraje El Tropezón, el cual fue fundado el 5 de junio de 1913 por el señor Benito Carbone. El plano de mensura fue firmado por el agrimensor Enrique Castañeda, habiendo colaborado además, el ingeniero Julio Balloffet.
Las tierras cedidas por Carbone para este paraje, eran 40 hectáreas ubicadas sobre la Ruta Nacional 143, Comienzan en la calle Borobina (que corre de Sur a Norte), hasta calle Mouriño (que corre de Oeste a Este), hasta llegar a calle La Severina (que corre de Norte a Sur) y termina sobre la Ruta Nacional 143. La gran cantidad de diagonales en la zona, están vinculadas a la famosa y peligrosa curva existente en la nombrada ruta a la altura del paraje El Tropezón. 


La propiedad donde se levantó la escuela fue donada a la Dirección General de Escuelas por Carbone, el 22 de abril de 1918. La cantidad de pobladores de la zona conocida como “Colonia Diamante” había impuesto la necesidad de construir una, motivo por el cual nació la escuela Nº 32. La inscripción fue el 18 de octubre de 1919, quedando a cargo de la señorita Celia González y con una matrícula de 33 alumnos. 


En 1925 el ingeniero Carbone donó un terreno junto a la Ruta 143 en El Tropezón, centro de la población de la zona. Se inicia de inmediato la construcción de un espacio acorde para que funcionara la escuela, cooperando la dirección con 300 pesos y la comuna del departamento con otros 200. La dirección costeó seis bancos e hizo arreglar el mobiliario general. 


Mientras se efectuaba esa construcción, la escuela funcionó en un local cedido por el señor Fermín Ulloa, también en El Tropezón, lugar donde en la actualidad se encuentra la plaza de la localidad. Eso fue así hasta 1926, cuando finalmente, la escuela –ya con el nombre Martín Zapata– ocupó su edificio. Hasta la actualidad, el lugar ha tenido dos interrupciones para su reparación ya que se encontraba en pésimas condiciones, amenazando derrumbarse: la primera fue en 1931 y la segunda en 1936.
En 1944 se festejaron sus 25 años, las “bodas de plata”, con celebraciones formales e informales. 


Alrededor de 1957, la escuela funcionaba en un pedido donde se instala la actual plaza como rancho, con una directora-maestra, tres docentes y un celador. Por su estado, se mudó a la casa de los propietarios de la ex bodega Franco-Argentina, propiedad del señor Leboudi, quien cedió su uso por intervención del señor Manolo Murcia, funcionando en un viejo caserón.

Entre 1960 y 1963 se canjeó el terreno que pertenecía a la Policía por el de la escuela, que es donde actualmente se encuentra. Fue para evitar que los niños estuvieran muy cerca dela ruta, debido a su intenso tráfico. 


En 1966 se efectuó el llamado a licitación pública para la construcción de un nuevo edificio escolar, el cual fue inaugurado poco después, funcionando en el mismo una escuela primaria de turno único y una escuela de adulto en turno noche, modalidad que duró sólo algunos años.

En la actualidad, la escuela cumplirá su primer siglo de vida, contando con una matrícula de 202 alumnos. 


Patrono escolar

Los ancestros de Martín Zapata se remontan al siglo XVII y provenían de Valencia, España. El padre de Martín fue el ilustra José Vicente Zapata, quien en 1800 se casó con Teresa Coria. En 1817, siendo regidor, José Vicente recibió en Mendoza a San Martín, de quien fue amigo y colaborador en la preparación del Ejército Libertador. Ocupó el mismo cargo en 1815 y 1821. De su matrimonio –que tuvo seis hijos– nació el 20 de noviembre de 1811, Martín, el menor. Fue bautizado así porque vio la luz el día de San Martín de Tours.

Martín zapata comenzó sus estudios en el colegio de Santísima Trinidad y luego los continuó en el de San Carlos, obteniendo el título de bachiller en Derecho, en la Real Universidad de Córdoba del Tucumán en 1932. Volvió a Mendoza, pero su militancia unitaria hacía peligrar su vida. Eran tiempos de Rosas y muchos hombres eligieron el camino del exilio.

En Uruguay participó de las acciones militares en defensa del sitio montevideano impuesto por Oribe.

Luego fue a vivir a Chile, donde se destacó en su profesión gracias a su fuerte formación jurídica y sociológica. Era un típico exponente de la generación romántica, leía en varios idiomas, tenía correspondencia con americanos y europeos.

Se casó en Mendoza con Elena Corvalán, quien falleció poco tiempo después. La provincia lo eligió a Zapata en 1852 para que la representara junto a Agustín Delgado en el congreso constituyente que sesionaba en Santa Fe.

En 1855 se casó con Elisa Paula Segura, la hija del –por entonces– gobernador mendocino, Pedro Segura. En 1853, luego de que Zapata luchara desde su lugar durante mucho tiempo para que el país tuviera su carta magna, se promulgó la Constitución Nacional. Él había sido el encargado de llevar a Juan José de Urquiza el importante texto constitucional.

Formó parte de la primera Corte Suprema de Justicia de la Nación y, ya de vuelta en Mendoza, fue elegido senador nacional.

De su matrimonio con Elisa nacieron dos hijos: Eliana y Rodolfo. El 20 de marzo de 1861 en su casa de calle Ituzaingó y Chacabuco (Cuarta sección), el terrible terremoto que azotó a la provincia mató a Martín. La familia salió al patio, pero él se dio cuenta de que su hija había quedado dentro y que la casa comenzaba a incendiarse. Entró y un sacudón produjo un derrumbe que lo sepultó fatalmente al caerle una viga encima mientras cubría con su cuerpo la cuna de la pequeña Eliana, quien finalmente sobrevivió a la catástrofe.

Amor por la escuela

El ex alumno de la escuela Martín Zapata, Salvador Barroso Toro, escribió una poesía dedicada a aquella institución que compartimos con nuestros lectores.

Escuela de El Tropezón

Escuela Martín Zapata
del paraje el tropezón,
como una rosa escarlata
te guardo en el corazón.


Ya has cumplido cien años
estás bella y remozada
eres linda como antaño,
rozagante en la alborada.

Albergaste en su seno
la inocencia de los niños
para cultivar lo bueno
con ejemplo y con cariño.

Hoy estamos de festejo
todos tus ex alumnos,
somos ese fiel reflejo
y eso que faltan algunos.

Vaya un abrazo fraterno
para todas las docentes,
nos corrigieron el cuaderno
aunque éramos insolentes.

Quiero honrar a la maestra
de esta escuelita rural,
que como madre nuestra
nos dio clases de moral.