viernes, 25 de enero de 2019

Una gran actriz enamorada de San Rafael

Formando parte del elenco de la obra teatral “No hay dos sin tres”, Georgina Barbarossa dialogó con La Ventana y se refirió a lo bien que está viviendo esta temporada veraniega en el departamento. 


A fines de diciembre se estrenó en el escenario del Teatro Roma “No hay dos sin tres”, la obra producida por Gabriel García, protagonizada por Georgina Barbarossa, Germán Krauss, Gastón Ricaud, Andrea Estévez y Omar Calicchio, que, además, es el director. En diálogo con La Ventana, Georgina habló sobre el espectáculo pero, fundamentalmente, sobre cómo está viviendo el momento.

¿Cómo te ha tratado San Rafael?


Me está tratando como los Dioses, tan bien que me van a tener que sacar con espátula (risas). La gente es tan educada… me da la sensación de que estoy en una Argentina de 1950. Los mendocinos siempre se destacaron por su pulcritud, la buena onda, de ser un pueblo culto, teatrero y por la educación que tienen lo cual es una cosa soberbia: eso del “hola, buenas tardes”, “perdón”, “por favor”. Y ojalá que no lo pierdan. Es una cosa de un respeto que en Buenos Aires se está perdiendo.

O sea que la están pasando muy bien.

La estamos pasando muy bien, la gente es sumamente acogedora y muy cálida, para nosotros que venimos de la vorágine de Buenos Aires es realmente una fiesta estar acá.

¿Conocías San Rafael?
No. Conocía Mendoza, donde me operé la vista con Zaldivar. En realidad había estado en San Rafael una vez, pero una noche en una función haciendo gira, entonces no conocés nada, porque estuve en este teatro (el Roma), en el restaurante y en el hotel. San Rafael es un lugar realmente bellísimo, con gente fantástica.

¿Cómo llegaste a esta obra?
Me llamó el productor, Gabriel García, con quien he tenido el gusto de trabajar (esta es la tercera temporada que hacemos juntos). Ya me había comentado que quería venir aquí pero no se habían dado las circunstancias y sinceramente me pareció soberbio. Primero porque es un productor que me hace acordar a Romay ya que cuida a sus artistas, se ocupa de nosotros, de que estemos bien, cómodos; y apuesta a los sueños, apostar al teatro ahora es una patriada porque podría ir a comprar departamentos en Miami y alquilarlos, pero apuesta a los sueños, al arte, a la cultura y apuesta a abrir otro polo de teatro. Así como se abrió Mar del Plata en su momento y Carlos Paz después, yo anhelo y añoro que se van a terminar abriendo más salas acá. Ahora hay tres espectáculos en esta misma sala. Este teatro es especial porque tiene aire acondicionado en el escenario, cosa que en Argentina es difícil encontrar, es algo fantástico. 


Cuando Gabriel me dijo, automáticamente le dije “¡sí!” sin leer la obra, porque si él es un mandado y un atrevido, yo también. Después me gustó más, cuando me dijo que iba a hacer rubro con Germán Kraus (que lo amo, lo quiero y lo respeto). Él es mi marido en la ficción y con quien hemos compartido la vida, teníamos esta asignatura pendiente: trabajar en teatro ya que nunca pudimos hacerlo. Y esta vez se nos dio. Y cuando me dijo además, que la dirigía Omar Calicchio, que es un actor sumamente prestigioso y en Buenos Aires sumamente reconocido en comedia musical, y un artista muy completo (que canta, baila, hace zapateo americano), es muy creativo y un hombre maravilloso, es muy querido y respetado por la gente del ambiente. Es muy requerido en las mejores comedias musicales. Además, es una persona muy dúctil, de poder hacer lo que se le da la gana tanto para chicos como para grandes. Y cuando además, encima me cuenta que está Gastón Ricaud que es un divino, un bombón, que todo lo que es de lindo por fuera lo es por dentro y que tuve la suerte de trabajar con él en la televisión dos veces y en teatro también. Es un ser delicioso y un actor impresionante. Hay como un prejuicio cuando los actores son lindos, pero él es un muy buen mozo, es un gran galán y es un gran actor, además de ser un muy buen compañero. 


Y la sorpresa para mí de la temporada fue Andrea Estévez, que así como es de bella y de linda, es una gran compañera y una gran artista. La gente se piensa que es modelo, pero no, ella es modelo pero es actriz, ha estudiado, se recibió en el Colón, es bailarina y tiene una formación muy grande y es una gran mamá y tiene una familia divina.

Y si a todo eso le sumamos el timing de una comedia brillante que es apta para todo público, donde Omar hizo una importante apuesta con 66 efectos de sonido.

Ensayamos muchísimo en Buenos Aires y aún hoy, Omar sigue siendo muy exigente porque sigue marcando cosas.

Además es un espectáculo para toda la familia.
Claro, al haber entradas accesibles, se hace un espectáculo para toda la familia. Y la gente necesita reírse, necesita un momento de distracción, de dispersión, de risa, de sueño, porque un pueblo que no sueña es un pueblo que se muere. Acá se crea esta ceremonia de entrega del público y del actor, donde sabemos que durante una hora y media vamos a creer en una “mentira”, que es un cuentito. Es esa mística que tiene el teatro. 


¿Has sentido gran cariño de parte de los sanrafaelinos, no?
Sí, divinos, muy educados. Me llevo la mejor impresión y espero volver, que Gaby me llame para la próxima temporada. Pienso en volver a Buenos Aires y me angustia. Yo amo Buenos Aires, es mi ciudad, nací ahí, pero se vive un mundo de locos, hay mucha violencia… Pero entraríamos en un terreno del que prefiero no hablar. Me da mucha tristeza porque yo amo a mi país. A mí me pasó una tragedia muy grande que es de público conocimiento y nunca pensé en irme, yo tengo a parte de mi familia que vive en España y a otra parte que vive en Brasil y sin embargo, nunca pensé en irme, no podría vivir en otro país que no fuera la Argentina. Me duele lo que pasa, me duele Buenos Aires con su violencia.

En este viaje a San Rafael, ¿qué lugares del departamento te han gustado?
Me falta conocer. Estoy en una finca que es tan linda, que me cuesta salir. Voy a aprovechar el mes de febrero para hacer las excursiones que no pude hacer. Conocía por Instagram los lugares que Omar Calicchio iba subiendo.

Me hice adicta al laberinto de Borges, me encanta.
Esta es una provincia con mucha cultura, muy movilizante.

Por Max Belaeff
Especial Para La Ventana San Rafael