domingo, 28 de octubre de 2018

Llevar el boxeo en la sangre

Con 23 años, el sanrafaelino Jonathan Joel Arena es un boxeador profesional que pelea en categoría súper ligero (63 kilos) y a veces en categoría liviano (61 kilos). 


Ve en este deporte una pasión que comparte con muchos miembros de su familia y sueña con que sus hijos sigan sus pasos en algún cuadrilátero. 

¿Desde hace cuántos años te dedicás al boxeo? 



Ya llevo 10 años boxeando: de forma profesional llevo 2 años, pero durante 8 años boxeé de manera amateur.

¿Ves al boxeo como un deporte “violento”?
No, arriba del ring es una cosa y abajo es otra: te saludás con el rival y son amigos. Es así.

¿Qué te hizo elegir ese deporte?
Por mi viejo y mis tíos, viene en la sangre. Mi papá es Carlos Arena, que siempre está en los pesajes, nos acompaña, somos un equipo. Siempre me gustó por mi viejo, a él le encantaba, nos llevaba al gimnasio desde chicos y así empecé yo también.

Con mi viejo somos de ver peleas por la televisión los fines de semana, igual que el fútbol, también nos gusta. 



¿Admirás a boxeadores nacionales o internacionales?
A nivel nacional me gusta verlo al “Cotón” Reveco y de afuera, me gusta el estilo de “Canelo” Álvarez.

Laboralmente, ¿a qué te dedicás?
Trabajo en la municipalidad.

¿Cómo es la vida del boxeador en cuanto a los entrenamientos?
La verdad es que esa es la parte más dura. Los entrenamientos son muy duros, pero al que le gusta el boxeo, los hace. Entrenamos en el Polideportivo número 1 con Florentino Correa, con quien hacemos la parte física. Él es el preparador físico. El entrenador es Lito Negri con quien hacemos la parte técnica.

Después, en el gimnasio, saltamos la soga unos 15 o 20 minutos; hacemos unos 15 o 20 minutos más de gimnasia aeróbica; después bolsa; y sigue practicar, guantear y a lo último abdominales y 10 o 15 minutos más de soga. 


¿Cómo te fue a lo largo de tu carrera sobre el ring? 
La verdad es que bien, al menos hasta ahora no me han noqueado, gracias a Dios. En amateur hice 64 peleas, de las que gané 54, y nunca perdí por nocaut. Y como profesional, hasta ahora tampoco perdí nunca de esa manera. 


Has representado muy bien a San Rafael, ¿no?
Lo mejor que he podido. No sólo salí de San Rafael, sino también del país, ya que fui a pelear dos veces a Chile. La primera vez le gané por puntos en Santiago a un rival muy bueno como era “El animal” Cerda; la segunda vez fue medio “un choreo”, una pelea a ocho rounds en la que habíamos ganado, pero le dieron la pelea a él que era el campeón nacional y sudamericano. Se llama Ramón Mascareña.

Y en Amateur, también fui a Chile a un campeonato sudamericano en el que salí segundo. Hice cinco peleas.

¿Has sufrido esas injusticias como las que sufriste en Chile también en Argentina? Sí, nos ha pasado acá también, por eso hay que tratar de noquear o ganar muy bien para que te den la pelea.

¿Cómo es la sensación antes de subirte al ring?
Tenemos un equipo muy bueno, así que hay confianza. Hasta el primer round te sentís un poco tenso, pero empezando la pelea, pasa todo.

¿Has tenido que recurrir a tus habilidades como boxeador para la vida cotidiana?
No, a veces en el barrio te molestan “para probarte”, pero no le doy importancia porque no me gusta pelear en la calle ni nada así, y menos ahora siendo profesional. Hay que evitar los problemas.

¿Cómo se compone tu familia?

Vivo con mi señora, Cecilia, y tengo una nena de 5 años, Tiara. Además estamos esperando un bebé.

¿Cómo toma tu mamá un deporte como este?
Ya está acostumbrada. Mi hermana, Daniela Arena, también pelea, hizo varias peleas y las ganó todas y mi mamá tiene que luchar contra los nervios. La otra vez fuimos a pelear a Córdoba, pasaron la pelea por televisión y ahí se puso más nerviosa que cuando peleo acá en San Rafael, quizás por la distancia, pero ya están todos acostumbrados. 



Y siendo vos padre, ¿te imaginas a tus hijos como boxeadores?
Sí, la verdad es que sí. Mientras más gano, trato de estar mejor económicamente y todo lo ponés en la cabeza para ellos, ellos siempre están en el pensamiento.