domingo, 28 de octubre de 2018

El periodista sanrafaelino que cubrió los Juegos Olímpicos de la Juventud

Fernando Ortiz Perón (20), es un estudiante de Comunicación Social y periodista sanrafaelino que, en representación de LV-23 de General Alvear, realizó la cobertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud que se desarrollaron en Buenos Aires. Él mismo la describe, como una de las mejores experiencias de su vida. 


Fernando nació en San Rafael y vivió muchos años en General Alvear. Actualmente vive en su tierra natal, donde estudia la Tecnicatura Superior en Comunicación Social, pero viaja al vecino departamento para trabajar en LV-23, donde forma parte del equipo que realiza el programa deportivo “Tridente ofensivo”. Fue justamente en representación de esa emisora, que fue a cubrir los JJOO de la Juventud 2018. 




¿Cómo fue esta experiencia de cubrir los Juegos?
Fue tremenda. Lo primero que se me vino a la cabeza fue comparar cómo sería la cobertura de algo local (sin desmerecer las organizaciones), con lo que viví desde el primer momento que pisé Buenos Aires, donde mostrabas la credencial de prensa y los mismos voluntarios te iban guiando. Había colectivos predispuestos para llevarte a todos los parques olímpicos (si bien yo no asistí a todos, fui a tres de los cinco).

Algo que me pareció muy bueno, fue la cantidad de gente que iba, que tenía un “pase olímpico”, que era una pulsera magnética, con la que marcaba y daba el conteo automático de toda la gente que fue y que superó el millón de personas. Para entrar con esa credencial a ver un partido de Argentina, había que ir dos horas antes, era una locura, pero increíble, como experiencia periodística fue increíble. De un momento al otro me sentí a la par de los grandes medios de comunicación de la Argentina y yo lo hice por mis propios medios, iba solo. 




¿Anécdotas?
Pasó que cuando Argentina se corona campeón, cuando consigue la medalla de oro en Básquet, fue un periodista con credencial y con todos los equipamientos, pero no lo dejaron pasar. Si bien los estadios tenían una gran capacidad para periodistas, tenías que llegar muy temprano. Siempre daban 10 lugares y ahí habían dado 24, pero ese hombre llegó diez minutos antes del partido. Él se quejó con los voluntarios de que no lo dejaban pasar, y le dijeron “tenés que venir temprano”. Yo ese día, estuve dos horas antes. Me vi toda la semifinal de mujeres, y muchos partidos más. Por eso era difícil cubrir todo, porque era todo en simultáneo, y donde vos lograbas entrar, si salías no volvías a entrar.

Yo me hacía un diagrama y me preguntaba qué es lo que quería ver, tratando siempre de seguir a los equipos argentinos, por una cuestión de afinidad, quizás, y así me fui moviendo por donde ellos iban pasando. Y hubo disciplinas por las que no pude pasar, como Gimnasia Artística, donde había tres cuadras de cola y con muchos periodistas también.

También lo que viví fue el “peso periodístico”: si quedaban pocos lugares, llegaba yo, quizás al medio no lo conocía mucha gente por ser del interior quizás, y llegaba un periodista con “más chapa” y pasaba él. A mí no me molestaba, sino que todo lo tomaba como una experiencia nueva. Yo decía “no pasé porque pasó tal, de tal medio y estoy a la altura de eso”, viviendo un juego olímpico. Personalmente fue una experiencia única, no es queja eso. Valió decir “¡qué lindo poder estar acá!”

Me queda agradecerle a toda mi familia, a mi papá (Julio) que fue quien me pagó el pasaje y a mi mamá (Viviana) que me compró comida…

¿Con qué deportistas estuviste?
Estuve con Delfina Villar (FOTO), que es una jugadora argentina de Beach Vóley; tuve la posibilidad de conocer a los chicos de Beach Vóley, hay uno mendocino (de Tunuyán) que se llama Bautista Amieva; Mauro Zelayeta; también pude ver al “Chapa” Retegui que es el técnico de Hockey de los “Leoncitos” y de las “Leoncitas”.

La verdad es que fue una experiencia única. Me pasaba que había dos puertas por las que salían los deportistas: la principal, por donde la gente los veía, y otra donde se encontraban con la prensa. Si bien los deportistas terminaban hablando con la prensa, se iban por la principal para saludar a la gente, entonces si vos te quedabas en esa puerta, los podías agarrar solos, o sacarte una foto, algo más “cholulo” más allá de la entrevista. Ahí me crucé con los deportistas polacos, una sudafricana, pero para pedirle una foto, no para una entrevista porque mi inglés no es muy fluido (risas). 



Te cruzabas el común de los deportistas en el andar de los Juegos Olímpicos. Para ver el tercer puesto de los chicos de Beach Vóley, tuve que estar varias horas antes. Yo llegué y me compré una hamburguesa, estaba comiendo y de repente vi que la gente se empezaba a amuchar y que llegaban delegaciones de deportistas, eran las sudafricanas y lejos de quedarse en una dieta se comieron ellas también una hamburguesa.

Hice un posteo cuando me subí al colectivo, porque no había caído de dónde estaba.

¿Cómo lo vivió el medio, LV23 desde General Alvear?
Estoy muy agradecido a la radio y al programa, Tridente Ofensivo. Fue muy lindo que me dejaran llevar su nombre, fue algo genial. Hicimos salidas en la radio cada tanto. No nos basamos tanto en el minuto a minuto, en el resultado “crudo” de cada argentino o de cada disciplina, sino en la experiencia, en contarle a la gente datos de color, transmitir con pasión lo que era estar ahí. Más allá del crecimiento profesional que me puede dejar, que en el currículum ponga “cubrí un juego olímpico”, fue algo fantástico el ver a medios que están muy desarrollados y estar ahí al lado de ellos.

El líder que tenemos en el grupo, el periodista Denis Rosales, quien nos da la posibilidad como estudiantes de trabajar y percibir viáticos (algo que muchas veces no se da), me dio un consejo: “Más allá de que hagas la cobertura periodística que te va a servir para crecer y para ser profesional, tenés que saber que nadie sabe que vos estás estudiando, que nadie sabe que vos no estás recibido. Vos sos un periodista más y así te tenés que manejar, así te tenés que hacer valer porque eso es lo que sos. El periodismo, más allá del papelito hay que saberlo ejercer, hay que demostrarlo en la práctica”. Y me dijo que hay periodistas que no han estudiado y son grandes periodistas y hay otros que tienen todos los títulos y no saben llevar adelante la profesión o por lo menos hacerlo con buena voluntad. Eso me quedó marcado y lo disfruté.

Fue una experiencia única y lo viví muy bien como hincha y como periodista. No sé si está muy bien eso, pero me tomé el lujo de hacerlo, porque los triunfos argentinos los grité muchísimo (aunque obvio, con respeto). Cuando llegaba al departamento, miraba el resumen, pensaba “yo estuve ahí” y gritaba lo que estaba viendo, decía “¡qué bien!”

Entré a estudiar con el deporte en la cabeza, lo que estoy estudiando me abre la mente a todas las ramas del periodismo y ya quiero seguir cubriendo otras cosas. Estuve averiguando porque el año que viene se juega la Copa América en Brasil… Es un abismo, es una locura, pero se me metió en la cabeza y vamos a ver si puedo llegar.