viernes, 3 de agosto de 2018

De cara a la votación que decidirá si argentina tendrá ley de aborto

Desde hace algunos meses, vemos cómo la vida de miles de argentinos pende de la decisión de unos pocos. Hemos escuchado discursos, debates, hemos leídos artículos periodísticos, notas de opinión, y sin embargo sabemos que el hecho de que Argentina tenga o no ley de aborto depende del Congreso Nacional y del Presidente.


Sabemos lo que ocurrió: por muy pocos votos el proyecto de “interrupción voluntaria del embarazo” tuvo media sanción. Presiones, llamados, tal vez dinero –uno esperaría que no haya sido ésa la razón en un país democrático como el nuestro- fueron los factores para que los votos faltantes llegaran.

Particularmente Mendoza fue testigo de cómo cuatro de sus representantes desoyeron a su pueblo que tantas veces clamó en defensa de las dos vidas. Oímos dichos que nos dejaron absortos, como el de la diputada Najul que expresó: "No estoy de acuerdo con el aborto libre para todas en cualquier momento", y tres meses después verificamos que votó por un proyecto que, por las causales que admite, se traduce en aborto libre para todas y en cualquier momento; pensar lo contrario es una insensatez; y para terminar de sorprendernos aseguró que “Un embrión no es un niño”. Digo que quedamos absortos porque tal vez uno podría esperar un comentario como ése de muchos, pero no de alguien que proviene del ámbito de la salud. Aseguró también que se estaba debatiendo sobre “la interrupción en las primeras semanas”. Me pregunto, ¿acaso ninguno de sus asesores le comentó que el proyecto admite la práctica más allá de las catorce semanas?

Hemos escuchado al diputado Miranda diciendo que abordaría el tema del aborto “desde el sentido común”. Es inevitable que surja una duda: ¿es el sentido común el que dice que matar a un ser indefenso es lícito? ¿Es posible que el sentido común diga que el exterminio de los “no queridos” puede ser una política de salud pública y no una práctica genocida del tenor de lo vivenciado por la humanidad en el siglo pasado? Espero que en su pedido de perdón público hacia las mujeres por tantos años en que se vulneraron sus derechos, haya pedido perdón también a las miles de niñas a quienes se vulnerarán todos sus derechos si se sanciona la ley, las mujeres por nacer.

El diputado Borsani nos ha dicho que “Queremos legislar para el futuro”, por supuesto que será el futuro de algunos. Nos ha dicho que “los números de mortalidad por abortos son altos”. En eso sí que acertó: el 100% de los niños por nacer que han sido sometidos a la práctica abortiva han muerto. Es una tasa escalofriante. Es cierto también que el aborto es una cuestión de salud pública: una intervención en la que al menos el 50% de los seres que entran vivos mueren en ella debería ser una preocupación de salud pública. Es terrible. Cuando hablo del 50% me refiero a los niños, sumemos a esa cifra el número de madres que también morirán porque la legalización no hace del aborto una intervención segura. Si no me creen pregúntenle a la mamá de Keyla Jones.

Tuvimos la posibilidad también de escuchar al diputado Carmona acusando a “los principismos” por dejar intactos los negocios de médicos abortistas, comadronas y enfermeras que estarían felices por el rechazo de la ley. Gracias a votos como el suyo capitales foráneos estarán felices por el negocio del aborto en Argentina, que seguirán poniendo coto al crecimiento de países como el nuestro que son una amenaza para ellos. Emocionante fue escucharlo decir “No queremos que nadie se muera por estas situaciones evitables”; una esperanza pareció renacer para los niños por nacer, hasta que supieron que no se estaba refiriendo precisamente a ellos.

Esos cuatro diputados han decepcionado a todo un pueblo que confió en ellos y en su representatividad. Han decidido que la violencia, la muerte y el atropello de derechos fundamentales es la manera en la que Argentina debe hacer política. No titubearon en levantar la mano frente a un proyecto que obliga a nuestros profesionales de la salud y a las instituciones a violentar sus principios y a aceptar ser sicarios de un sistema que los obliga a matar a los “no integrables”, a nuestros argentinos “no deseados”. Esos no nacidos serán los únicos argentinos a los que –si este nefasto proyecto se sanciona- se les negará el derecho a vivir, a tener una familia, una vivienda digna, a recibir educación, al cuidado de su salud, entre otros derechos que podríamos enumerar.

Esos cuatro diputados prefirieron el camino corto, la “desaparición del problema”, en vez de soluciones alternativas que sí fueron presentadas y que suponen el amparo, la protección y la ayuda real a esos casos difíciles que sabemos que existen. Ellos prefirieron optar por un método en el que otros deben mancharse las manos con la sangre de argentinos inocentes, porque claramente es más fácil ser el instigador y decir a quién hay que matar, que ser el que apriete el gatillo. Ninguno de estos diputados de escritorio será el que deba tomar sus pinzas y destrozar la vida de un niño; serán nuestros médicos, aquellos que juraron defender la vida, los que deberán arrancar a un ser humano y someterlo a la cruel tortura de ser quemado o diseccionado antes de salir del vientre de su madre.

Señora Najul y Señores Miranda, Borsani y Carmona sepan que han traicionado a la Argentina, a su Constitución, a su pueblo; han dado la espalda a los mendocinos. Sepan que ustedes ya votaron en junio del 2018, pero nosotros votaremos el próximo año y somos muchos los que estaremos recordando insistentemente a los mendocinos qué fue lo que pasó ese 14 de junio.

Señores Senadores por la Provincia de Mendoza, sepan que nuestra mirada está puesta en ustedes. Ya han adelantado sus votos, por eso:
  • Senador Cobos, agradecemos su postura a favor de las dos vidas y esperamos que la mantenga firme pese a las presiones que sabemos que recibe y recibirá. Confiamos en que su convicción se mantendrá incólume y que las posibles modificaciones que pudiesen hacerse al proyecto, no cambiarán su manera de pensar: toda vida humana debe ser respetada, y por atenuaciones o grises que puedan matizarse, el proyecto de aborto debe ser rechazado sin más.
  • Senadora Verasay, pese a algunos intentos, no hemos podido ser recibidos por usted. Sabemos que adelantó su posición al respecto, pero creemos que sería provechoso reunirnos y poder intercambiar algunas ideas. Podemos hacerle llegar nuestras inquietudes y nuestra voz desde el sur de la Provincia. No queremos que el centralismo de la Provincia acapare toda su atención. El sur tiene su gente, su fuerza, su compromiso y respecto de este tema su voz ha sido y es contundente. Mendoza no es Mendoza sin el sur y como representante de la Provincia sería provechoso que escuche a este sector.
  • Senadora Fernández Sagasti, conocemos su postura, hemos visto sus twits apoyando a grupos que defienden y buscan la sanción del proyecto. Usted pertenece al “Frente para la Victoria- Partido Justicialista”; ese dato no es menor. Supone que usted adscribe a una tradición, que adquirió un compromiso con las raíces, con el fundamento de quien mentó y fundó el Partido al que usted pertenece. Desde el momento en que decidió encauzar su vocación política en un Partido cuyo fundador es Perón, se supone que debe seguir sus ideales, su línea de acción, sus convicciones; de lo contrario estaría traicionándolo. Perón fue un fuerte defensor del aumento de la natalidad como una medida indispensable para el crecimiento de nuestro país. Claramente las políticas abortistas son políticas impuestas por imperialismos extranjeros que atacan la natalidad para frenar el crecimiento de nuestra Patria. No creo que ser peronista y estar en contra de las ideas políticas de Perón sea factible ¿o sí?
Quedo a la entera disposición de los Sres. Senadores para poder dialogar acerca de este tema tan importante para el destino de una Nación, a saber, si una ley permitirá la muerte de argentinos o si –de una vez por todas- nos hacemos cargo del problema con políticas inclusivas y protectoras de los Derechos Humanos de todos.

Bruno Vallejo
Abogado – DNI. 35.622.893
Miembro de Causa Pro Vida San Rafael
San Rafael – Mendoza