sábado, 30 de junio de 2018

Me retiro con un beso en la frente

Una no trabaja para que alguien se lo reconozca. Al menos es la filosofía que me transmitieron mis padres, uno trabaja porque en la vida hay que ganarse el pan. 


Es verdad que hay ciertos conceptos a definir. Y ahí es donde yo siempre fui una privilegiada y una bendecida por Dios. Tuve la suerte de poder trabajar de lo que me gustaba. Porque es verdad que lo mío siempre fue una vocación.

Como ya he dicho en otras oportunidades, empecé desde muy joven en los medios de comunicación. Y hoy a los años solo puedo decir que ha sido maravilloso poder perfeccionarme, crecer y desarrollarme como locutora y periodista.

En algún momento pensé cuando recibía felicitaciones o muestras de afecto que venían de parte de gente que me quería y nada más, y en esto soy totalmente honesta al decir que nunca esperé un reconocimiento porque para mí fue solo cumplir lo más correctamente posible con mi trabajo con lo que había elegido como profesión.

Somos de una determinada manera, nuestra esencia es la que manda, y en el periodismo encontré la manera de ser intermediaria entre lo que la gente, sin acceso a los medios, y yo podía hacer llegar su voz al resto. En algún momento me plantee seriamente que era ser periodista, yo me consideraba una buena preguntadora, pero fundamentalmente una buena escuchadora de la gente, entonces si estaba con un profesional o un funcionario trataba de llevar la respuesta a lo que había escuchado que era la inquietud de la gente. 


En un principio uno está feliz de encontrar un trabajo, más feliz aun si es lo que nos gusta, pero en lo particular nunca me propuse un determinado final, las cosas se fueron dando y un día me di cuenta que ya era tiempo de retirarme. Por causas naturales, o sea tenía la edad necesaria y también los años de aporte, así que empecé a ver detenidamente la posibilidad de jubilarme, y me gustó tanto la idea que lo llevé a la práctica.

Entonces como si fuese poco todo lo que me habían dado los medios de comunicación, sobre todo la radio, también empecé a recibir demostraciones de otros medios, de otros colegas y cuando llegué a la instancia de ser invitada al agasajo por el día del periodista que ofrecía el Gobernador Alfredo Cornejo, acepté porque dije bueno será uno de los últimos a los que asistiré, pero grande e increíble fue la sorpresa cuando esa invitación tenía como objetivo ser distinguida por mi trayectoria.

Esta distinción es para mí el corolario perfecto a lo que hoy puedo decir fue mi carrera. Hoy que ya no pertenezco a ningún medio de comunicación, cuando mi voz como periodista no tiene un micrófono delante, un reconocimiento de esta magnitud es increíblemente válido.

Soy reiterativa pero no puedo dejar de agradecer a Dios lo mucho que me ha dado, los medios de comunicación me dieron la posibilidad de vivir y criar a mis hijos, motivo más que suficiente para estar agradecida, pero además sentir la estabilidad laboral en todo momento y ser distinguida por la máxima autoridad de la provincia es sentir que no solo he estado contenida y abrazada sino que me retiro con un beso en la frente.

Solo puedo decir gracias, labor cumplida.

Fany Saud