sábado, 24 de agosto de 2019

“El hechicero”: la dignidad que da el trabajo

En las afueras de la nueva terminal de ómnibus, vendiendo diferentes productos panificados nos podemos encontrar con Juan Carlos “El Hechicero” Montenegro, uno de los conductores radiales más reconocidos que supo tener San Rafael. 


Diversas circunstancias de la vida, lo llevaron a tener que dejar los micrófonos y trabajar en la calle, sin embargo, trabaja con mucha honra, demostrando que lo importante es seguir viviendo con aquella misma dignidad que tuvo siempre. 

¿Cómo empezó tu vida como locutor en los medios?
Hace cerca de 25 años en FM Infinita, a raíz de una invitación de Rafael Rojo, en Mendoza (soy de Maipú). Empecé y en base a lo que uno estudió, me encantó lo hice por hobby los fines de semana. Se llamaba “Tiempo joven”.

¿Y a qué te dedicabas fuera de la radio?


Yo era bancario, trabajaba en el Citi Bank como oficial de cuentas, después de haber dejado a 3 años Ingeniería Electromecánica; de ser un escritor desde hace un montón de años y de cantar. Eran cosas que hacía por hobby pero con previos estudios. Me llamó la atención la locución toda la vida, de hecho, ya en la escuela primaria hacía la locución de los actos (me llamaban para eso). Era más que nada, pasión.

¿Cómo llegaste a San Rafael? 
Por una cuestión familiar. Mi ex esposa es sanrafaelina y nos conocimos en Maipú en una fiesta y después me vine para acá. Me vine para abrir una escuela de artes marciales, ya que soy profesor de eso. Abrí la escuela y después me quedé definitivamente con mi esposa y, a través de un casting que hubo en la antigua Cadena Latina (que no está más), empecé a hacer “El hechicero”. Fue más menos hace 18 años.

¿Durante cuánto tiempo lo hiciste?
“El Hechicero” lo hice hasta hace un mes, aproximadamente. Estuve primero en Cadena Latina, ahí se inauguró; después en Latidos (la famosa radio de la Fundación San Rafael de Corazón); estuve en FM Lider; y en Cadena Americana. 


¿Cómo pasaste de allí al trabajo que haces ahora?
Toda la vida lo dije al aire: “el trabajo dignifica” y no importa qué trabajo hagas mientras te ganes la vida dignamente. Me iba muy mal económicamente, se sabe que hay muchos medios cerrados, y a través de un contacto me puse a vender pan, tortitas y café en la calle. Es lo que estoy haciendo, y hoy por hoy con eso me estoy ganando la vida.
¿Te gustaría en algún momento volver a pisar un medio de comunicación?
“El Hechicero” no tiene que morir nunca. Sí, me gustaría, si existe una buena propuesta obviamente que seguiría haciéndolo. Fue un programa varias veces premiado, nominado a nivel nacional, premiado a nivel internacional. Hay gente que todavía me escribe, que me dice que me extraña y me pide que vuelva a la radio. Mi libro “21 lágrimas del corazón” anda por la calle. Veremos, no sé, pero tengo que vivir, la premisa hoy por hoy es vivir.

Es muy importante que un hombre que ha tenido trascendencia se haya animado a decir “no me importa la imagen: yo me animo a lo que sea porque eso dignifica”.
Es que es algo que toda la vida dije en la radio. Cuando empecé a hacer “El Hechicero” en un medio que no está más, llevaba 6 meses y me preguntaban cómo había durado tanto tiempo arriba el programa, y yo decía “no tengo máscara, no me pongo una máscara para hacer esto, esto soy yo”, y sigo siendo esto, si tengo que vivir vendiendo ballenitas lo voy a hacer, o limpiando acequias lo voy a hacer. No hay problema, el tema es vivir, nadie es más ni menos que nadie, todos somos seres humanos y tenemos los mismos derechos e igualdad para vivir. Podés estar haciendo una nota, mañana ser senador, presidente, pasado estarás vendiendo verdura: nadie lo sabe. La vida es un paso, tenemos que pasar esto, después veremos.

Creo que lo único que uno cosecha en la vida es lo que siembra adentro del corazón, dentro del alma en uno y en los demás, el resto es pura máscara.

Es bueno ver que no le echas la culpa a nadie.
No, la situación está difícil para todos y no lo voy a negar, pero no culpo a nadie, las cosas son así y uno de los secretos para seguir adelante es aprender a aceptarlas, tener un poco de resiliencia con la vida ya que si vivimos quejándonos, vivimos amargados echando culpas y más culpas… Además, es un poco quizás culpa mía también porque si yo hubiese terminado mi carrera de Ingeniería, quizás mi vida hubiese sido distinta, pero la dejé por equis razón. Es así, la vida es así y hay que seguir adelante, seguir caminando sea como sea y mientras uno haga las cosas dignamente, lo demás no importa. La imagen, la fama no me importa, yo voy a ser el Hechicero toda mi vida, la gente me va a recordar, las cosas están escritas, quien me escuchó lo sabe, la música que puse gustaba, eso no se borra y lo que me importa es lo que pude haber dejado en la gente.

En un mundo de tanta mediocridad y falta de empatía con el otro, personas como Juan Carlos Montenegro, este “Hechicero”, demuestran que siempre se puede seguir adelante.