domingo, 26 de mayo de 2019

Un docente de los que hacen de éste un país más grande

Gabriel Charco (47) es un hombre que encontró en la docencia mucho más que una forma de vida, al punto de emocionarse cuando habla de ella y de la importancia que tiene ésta en el futuro de los niños, quienes son fundamentales –sin dudas– para que este país crezca y gane el lugar que merece tener en el mundo. 


¿Desde hace cuántos años que ejercés la Docencia?, ¿cómo llegaste a ella?

Desde hace 20 años. A la docencia llegué un poco por una experiencia de vida que tuve en una oportunidad con mi papá: ayudándolo a él a hacer un trabajo en un lugar al que concurrían “chicos especiales”, me tocó vivir una situación en la que justo una maestra que les daba clases a ellos, no pudo seguir trabajando porque no le pagaban, y me dio mucha pena ver a aquellos chicos llorar porque no tenían más a su maestra. En esa época yo veía qué hacía con mi vida y la Docencia estaba dentro de las posibilidades, y eso fue como el puntapié inicial para entrar. Después, la vida me fue llevando por otros caminos y desgraciadamente nunca di clases en una escuela especial, pero sí tuve la posibilidad de dar clases en Primaria durante 5 años y tuve “chicos especiales” dentro de mi clase y son maravillosos.

¿Dónde estudiaste?
Para ser profesor, en el Colegio del Carmen.

¿Por qué caminos te llevó la Docencia?
Empecé a trabajar en el Colegio del Carmen; más tarde empecé a trabajar en las escuelas del Estado; tuve la grata posibilidad de trabajar en escuelas del Centro, en urbano-marginales, en escuelas rurales tanto de nivel primario como secundario (dando clases en nivel Primario, como siendo preceptor en las escuelas secundarias). Tuve la experiencia de pasar por los distintos ámbitos escolares.


¿En la actualidad dónde estás? Hoy estoy en la escuela 4-205 “Embajador Pablo Neruda”, en el paraje de Carapacho, en el departamento de Malargüe. Es una escuela-albergue, donde hay una matrícula de 45 alumnos y en la que yo tengo 20 varones a cargo, ya que mi cargo ahí es el de “preceptor de albergue”.

¿Cuál es la tarea de un preceptor de albergue?
Mi tarea es un poco acompañar a los chicos en las horas que no están en la escuela, estaría cumpliendo el rol de “su papá” en la escuela. Ellos están a mi cargo cuando salen de la escuela a la tarde; tienen desde las 19.15 hasta las 20.30 “recreación”; a las 20.30 van todos a las duchas; y a las 21 en punto están sentados en la mesa para la cena; tienen tiempo hasta las 21.45 aproximadamente. Después entramos unos minutos al albergue, se lavan los dientes, agarran su mochila, volvemos a salir al comedor y tenemos una hora aproximadamente de estudio; luego todo el mundo a dormir porque es una escuela que no tiene energía eléctrica y se maneja con un generador que a las 23 se para por lo que no hay más luz.

Al otro día, a las 7.30 los levanto para que desayunen y vuelvan a entrar a la escuela a las 8. Tienen clase hasta las 13. Salen a esa hora y yo me vuelvo a hacer cargo, teniendo una hora para el almuerzo; vuelven a entrar a clases a las 14.15. 


¿Qué edades tienen los chicos? 
Hay desde los 12 hasta los 18 o 19. Son alumnos que están en 1º, 2º, 3º, 4º y 5º año. No es que les cueste estudiar, sino que la realidad que viven los chicos allá, es un poco distinta que la de los chicos de la ciudad.

¿Cómo termina siendo la relación con ellos?
Es una relación muy buena porque hay que tratar de llevarla en el sentido de que no podés ser demasiado permisivo ni demasiado exigente, por lo que hay que “buscarle la vuelta” y “canjear cosas”. Ellos tal vez necesitan permiso para determinada actividad y por otra parte deben cumplir con las obligaciones. Pero por lo general la relación es muy buena, los chicos de esas zonas son muy respetuosos. Si bien son adolescentes como cualquier otro que poseen los intereses de cualquier chico de la ciudad (aunque tal vez pueden diferir gustos, como en la música, por ejemplo), tienen marcado el tema del respeto. Jamás te van a insultar ni nada así. Es una experiencia muy buena para trabajar. 


Sería bueno que en ese sentido “contagiaran” a chicos de ciudad, ¿no? Sí, por supuesto. Obviamente que los chicos de ciudad tienen otras realidades. Si bien los chicos de ciudad tienen otras oportunidades, tienen otra realidad que por ahí los chicos de esas zonas no tienen, pero sería buenísimo que se contagien las cosas buenas mutuamente. En la ciudad hay chicos con muy buenos ideales.

¿A qué se dedican los papás de esos chicos?
La gran mayoría de los papás de los chicos son productores ganaderos: hacen producción caprina, bobina y equina, es de lo que se puede vivir en esa zona del campo. En muchos puestos hay gente que se preocupa por tener su huertita, sus verduras, sus gallinas, pero son zonas muy duras en cuanto al clima. En el invierno hace mucho frío, hay mucho viento, entonces tener una huertita significa que te tenés que armar una especie de invernadero, protegerlo del viento, de las heladas… pero la gente se las ingenia y se las arregla. Sin embargo, la mayoría se dedica a la producción ganadera. 


¿El resto de los docentes que trabajan de dónde llegan a Carapacho? La gran mayoría van de San Rafael hasta allá y hay un grupo de profesores de Malargüe. Pasa que no es fácil ir hasta allá y es más complicado para los docentes que tienen horas. En el caso de quienes tenemos cargo, estamos todo el período allá, pero hay profesores que tienen pocas horas y no les conviene porque si bien tenemos los pasajes de colectivo gratis de San Rafael a Malargüe, después hay que llegar “de algún modo” desde ahí a Carapacho. Hay que tener en cuenta que va un colectivo dos veces a la semana nada más y por lo general nunca coincide con el horario de clases, entonces tenés que pensar en poner tu auto y eso significa mil pesos de combustible en una ida hasta allá y puede significar la mitad de lo que cobrás por las horas que das de clases.
¿Cómo ves la educación del país?
¡Qué pregunta! Sin entrar en un debate político, creo a mi pobre juicio que a los gobiernos que ha tenido la Argentina en los últimos 20 años –que es en lo que puedo contar como experiencia– no les ha interesado demasiado la educación. Veo –e insisto, a mi pobre juicio– que no hay políticas de Estado con respecto a la educación. Cada gobierno de turno entra con su propio librito y, por lo general, se borra lo que estaba haciendo el anterior y se empieza con uno nuevo. No estoy diciendo que uno sea mejor ni peor que el otro, sino que en las gestiones hay cosas que están bien hechas y cosas que están mal hechas, y no he visto a lo largo de estos 20 años a nadie que diga “esto está bueno, sigámoslo”. Igualmente, lo que digo es una pobre mirada de un pobre maestro que no sabe mucho de política, pero es lo que he podido ver desde adentro, que lo que faltan son políticas de Estado serias con respecto a la educación. Muchos se quejan de que los chicos salen del Secundario y fracasan en la universidad porque no salen bien preparados, pero bueno, los chicos salen de la manera en que los preparamos los docentes. Por ahí está medio mal que les echemos la colpa nada más que a los chicos, los docentes –en representación del Estado– también tenemos culpa de que los chicos no salgan bien preparados. Yo he visto que la gran mayoría de los docentes hace mucho por mejorar esa calidad educativa (se esfuerzan por preparar clases, ponen plata de sus ingresos para los materiales de las clases, ponen el hombro), pero si después tenés políticas que no te acompañan, pierde un poco ese valor.

He tenido la oportunidad en todas las escuelas en las que he trabajado, de ver gente (tanto directivos como docentes), que se rompen el alma para que los chicos aprendan más y mejor. 


Hay muchas cosas para mejorar en Educación, ¿no?
Sí, yo creo que en este país, rico en recursos naturales y en recursos humanos, la clave del éxito para que salgamos adelante de una vez por todas, es la educación, no creo que haya otra manera. La educación abre mentes, puertas, un montón de posibilidades para la gente.

(Gabriel se emociona de sólo pensar las cosas que podría mejorar Argentina si hubiera mejores rumbos para la educación nacional).