viernes, 7 de diciembre de 2018

Ex alumnos de la escuela Iselín izaron la Bandera 50 años después

En un reencuentro más que esperado, un grupo de ex alumnos de la escuela Iselín se formaron en el patio del establecimiento y mientras entonaban las estrofas de “Aurora”, izaron la Bandera como lo hicieron por última vez en 1968.


En diciembre de 1968, algunos de estos actuales hombres y mujeres que por entonces estaban empezando a ser adolescentes, se despidieron por última vez en su querida escuela Iselín. 50 años después, gracias a la tecnología, pero sobre todo, gracias a la buena voluntad de algunos de ellos que comenzaron una búsqueda a través de redes sociales, el boca en boca y teléfono, se volvieron a juntar. Por supuesto que no están todos, eran 127 entre las cuatro divisiones existentes, y algunos de ellos fallecieron lamentablemente, en otros casos, no dieron con el paradero.


Lo cierto es que 80 ex alumnos de la escuela Iselín de la promoción 1968 pudieron localizarse y en un acto que superó lo meramente simbólico, se juntaron a izar la Bandera en el patio del colegio que los vio crecer y formarse. Con ellos, estuvo nada menos que Nelly Chesak de Tasso, una de sus queridas docentes, lo que le dio un enorme condimento extra a la emoción del reencuentro.


Nora Rodríguez, una de las ex alumnas organizadoras, explicó que para poder juntarse lo que se hizo fue buscar en la escuela el nombre de todos en el registro de aquellos años. Se les dio además el historial para poder recuperar fotos. “Hubo mucha emoción porque había quienes no se veían desde hace 50 años y quienes vinieron desde distintos lugares, del extranjero y desde distintas provincias argentinas”, dijo y adelantó que seguirán buscando compañeros. “Recordar la infancia creo que nos ha llevado a rejuvenecer muchos años a todos”, agregó y aclaró que algunos ya se han estado juntando a comer y a pasar buenos momentos, sobre todo cuando reaparece alguien nuevo.


La señora Nelly Chesak de Tasso, ex docente de la escuela Iselín y maestra de estos “jóvenes”, llegó a trabajar allí a los 29 años. Recuerda que aquellos estudiantes eran “impecables” en su forma de vestir, de comportarse y que fue “una satisfacción” trabajar en aquel lugar. “Estoy muy contenta de haberme encontrado con ellos. No los conozco a todos porque yo fui maestra de una de las divisiones, no de las cuatro, pero los he visto en el patio seguramente”, manifestó.


La vicedirectora actual de la escuela, Julieta Cano de Atencio verdaderamente se emocionó al ver a estas personas y su reencuentro, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de años que hace que ella misma trabaja dentro de esa misma escuela y que, además, es ex alumna también. “De alguna manera, los entiendo y entiendo su emoción. Yo convivo todos los días con nuestras aulas, con nuestros escritorios, con nuestra escalera y es una emoción inmensa para mí”, admitió con felicidad.