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lunes, 30 de diciembre de 2019

Un gaucho de letras, trabajo y talento: Don Eduardo Antonio Aburto

Roxana Villegas y Elina Puga junto a dos compañeros, son estudiantes de un CEBJA que desarrollaron un proyecto educativo en la Villa 25 de Mayo, orientado a una investigación para un futuro apoyo a la vida del gaucho y escritor Eduardo Antonio Aburto (78), quien –aseguran– “es un ejemplo de vida”. Sueñan con que el Concejo Deliberante de San Rafael lo nombre a ese hombre alguna vez “ciudadano ilustre”. 


“Empezamos a investigar y pedimos una cita con él y arrancamos”, señaló Villegas y agregó que la intención era participar en el concurso “Historias de vida” organizado por la Municipalidad de San Rafael. Resaltó además, que se encontraron con una persona sumamente especial en todo lo que hacer a su esencia de vida.
Investigaron y desarrollaron un trabajo muy completo cuya creación les llevó aproximadamente tres meses. El mismo fue presentado en el mes de septiembre pasado y les sirvió para lograr una mención especial en el nombrado concurso.

“Don Aburto nos decía que él trabajaba en función del Martín Fierro y de la Biblia y tuvimos que leer mucho, realmente el mérito es de las chicas (alumnas)”, dijo una de las docentes responsables a lo que sus alumnas añadieron que “Don Aburto es un ejemplo de vida, ya que es muy significativo lo que conllevó trabajar con él, viendo la esencia de la personas”. 


En diálogo con La Ventana San Rafael, Don Aburto expresó que para él ha sido “un honor” que este grupo de estudiantes se acercara a realizarle una entrevista de esas características. Recordó que él es un hombre nacido en Malargüe, que apenas llegó hasta 2º grado de la escuela primaria, habiendo sido una persona muy trabajadora que intentó siempre salir adelante. A pesar de esos pocos estudios, Don Aburto posee cinco libros publicados.

Sobre sus escritos, señaló que escribe lo que siente y lo que ve. “Yo escribo sobre la realidad, no es que ando inventando. Todo lo que está en la historia de Un peón de campo, lo sufrí y lo viví. Y todo lo demás, también. ‘Nadie sabe más que Dios’ lo he escrito después de haber leído tanto la Biblia, sumado a lo que está pasando. Por más inteligencia que tenga el ser humano, nunca se puede comparar con Dios”, aseguró. 


Por otra parte, manifestó que gracias a leer el Martín Fierro (de José Hernández), entendió que si aquel escritor era capaz de generar rimas con la vida de un gaucho, él mismo también debía ser capaz, y así empezó a hacerlo desde muy joven. Después dejó de hacerlo y teniendo alrededor de 50 años volvió a hacerlo, inventando versos y dándole que hablar a muchos de los que lo escuchaban recitarlos. Al poco tiempo, participó de un concurso de poesía en el que sacó el primer premio. Su primer libro –llamado “La historia de un peón de campo”– lo escribió en el año 1995. Se trata de una suerte de autobiografía escrita en versos con rimas al estilo Martín Fierro.

En abril de 2019 tuvo la posibilidad de estar presente en la Feria Internacional del Libro. “Fuimos seis escritores de Mendoza y teníamos una hora para presentar nuestros libros, es decir 10 minutos cada uno. A mí me tocó ser el primero. Tenía que leer dos o tres poesías y no necesité hacerlo porque me las sé de memoria. Cuando terminó el último, el público pidió que volviera a subir el primero a decir otra poesía, así que subí dos veces al escenario”, recordó orgulloso sobre ese evento. 

En materia artística, remarca que un escritor que respeta y admira mucho es Alfredo R. Bufano, cuya tumba ha visitado para rezarle y a quien a veces le ha pedido inspiración cuando está por escribir alguna poesía.

En lo personal, la familia de Don Aburto se compone por su esposa, seis hijos y siete nietos. Se considera alguien feliz que es visitado por sus nietos, quienes le transmiten gran amor, respeto y orgullo del abuelo que tienen. 


Recordó que trabajaba en Energía Atómica y que en 1976, con el golpe de Estado, debió irse de la zona de minas en la que habitaba. A él y a sus compañeros en ese año los trasladaron a distintos puntos. Decidió comprarse un lote en la Villa 25 de Mayo y mudarse allí en 1977, donde volvió a empezar con otro tipo de trabajos. Ha criado animales y realizado artesanías de talabartería, además posee una importante huerta. “Todo se puede lograr cuando se tiene fe. Yo siempre he tenido fe en Dios porque sé que ‘la fe mueve montañas’, sin fe no se puede hacer nada”, expresó. Destacó que siempre le gustó la Villa 25 de Mayo, lo que no lo hizo dudar en comprar un lote y construir allí la casa en la que vive. 


El proyecto realizado por las estudiantes podrá continuar en carrera el año que viene, siempre dependiendo de quiénes sean los alumnos que lo tomen y de las intenciones que tengan, ya que al rico material existente se le puede seguir sumando información, lo cual “va más allá del trabajo institucional que se le pueda hacer”. La directora de la institución educativa explicó que “todo salió porque hubo compromiso y responsabilidad”.
Algo que desean profundamente este grupo de estudiantes como así también sus docentes, es que el Concejo Deliberante nombre “ciudadano ilustre” a Don Aburto, debido a la importancia que tiene su persona para la Villa 25 de Mayo y para todo el departamento, siendo un claro ejemplo de vida y trabajo.