viernes, 22 de febrero de 2019

“Pocho” y el taxi, una vida juntos

Héctor Carlos “Pocho” Carribero, tiene 70 años. Maneja vehículos desde hace 56 años y está detrás del volante de taxis desde hace 40, siendo de esta manera, el taxista más antiguo que tiene el departamento. 


Este incansable trabajador, llevó a cabo tareas durante 15 años con camiones de larga distancia y más tarde comenzó con los taxis, lo que ha continuado haciendo hasta el día de hoy en éste, su San Rafael natal.

¿Cómo llegaron los taxis a su vida?
En una oportunidad, un colega tenía un problema de salud. En aquella época no se podían transferir las chapas. Por orden médica le hicieron varios estudios en Mendoza y se le autorizó a vender la chapa, yo la compré y empecé con el taxi.

¿Le costó mucho aprender a manejar?
No, porque cuando era chico (12 o 13 años), le robaba la camioneta a mi padre. En aquella época vivía en El Cerrito, había fincas, acequias y aprendí. Empecé a andar. Abandoné la escuela Iaccarini faltándome un año para recibirme de enólogo, tenía 16 años, entonces mi padre me mandó a trabajar a la finca con la idea de que yo me cansara y terminara de estudiar.

En una oportunidad se enfermó un chofer que tenía y me dijo “preparate que mañana salís para Buenos Aires” y le dije “pero papá, yo no conozco ni Alvear, ¿cómo me va a mandar a Buenos Aires?” Y me contestó “esos son tus problemas, no los míos, usted se va mañana a Buenos Aires”. Y así empecé a andar en los camiones. Anduve casi 15 años y después compré el taxi (que no me gustaba, era un trabajo que no me gustaba). Y ya empecé a andar, a comer en la casa, estar con la familia, llevar a los chicos a la escuela y después vendí el camión y me quedé con el taxi.

¿Cuál fue el primer modelo de auto que manejó?
El primer taxi que manejé fue un Chevrolet Rally Sport; después tuve un Peugeot 404; después otro 404; luego un 504; después un 405 que fue el primer coche tipo taxi que llegó acá; después tuve un Ford Escort; después un Fiat Siena y actualmente tengo un Grand Siena. 


Usted es entonces, el taxista que más años lleva manejando en San Rafael.
Exactamente, soy el que más años lleva manejando y el más viejo de edad trabajando. Además yo trabajo con un chofer, Osvaldo. Lo que hacemos es que una semana él trabaja tres días y yo trabajo cuatro, y a la semana siguiente, él trabaja cuatro y yo trabajo tres. Siempre de día, de noche no trabajamos.

¿Cómo es el trabajo de ser taxista?
Es un trabajo lindo, muy estresante, sobre todo por el mal manejo que tenemos en San Rafael (se maneja muy mal).

¿Se le da el carnet a cualquiera?
Se le da el carnet a cualquiera mientras rinda los exámenes que le piden.

¿Anécdotas?, ¿pasajeros?
(Risas) Anécdotas, muchas. Pasajeros buenos… malos no, al menos en los años que yo llevo no he tenido grandes problemas, y eso que en aquella época se trabajaba con mucha gente de afuera. Era gente que se emborrachaba, pero no te molestaba, te decía “lléveme a tal lado” y nada más. Hoy en día la juventud que tenemos está podrida en el sentido de que se emborracha, se droga, las niñas salen a prostituirse, provocan, siempre están al asecho a ver si pueden sacar el viaje gratis.

¿Ha sufrido robos?
Gracias a Dios no. Los únicos problemas que tuve con pasajeros fueron una vez que fui a buscar un señor detrás de la bodega Covisán y me dijo que “esa noche habían llevado la hija y que le habían cobrado de más”. Le dije que era imposible porque el coche de noche, no trabaja. Dijo que era periodista y medio que me empezó a agredir. Detuve el coche y lo quise bajar, me dijo que no podía hacerlo y le dije que sí, que es mi coche y que lo bajaba. Llamé a la base y dije “el señor no va a viajar” y ahí lo dejé.

Y con otra señora, en el supermercado El Diamante, me pasó parecido, empezó con que “hacía una hora que había pedido el coche” (pero ella estaba metida adentro), y también, no la dejé subir. Fueron las dos veces que tuve problemas.

Pero robos no sufrí nunca, la experiencia hace que uno sepa a qué lugares se puede entrar, a qué hora se puede entrar o dónde no se puede entrar.

¿Viajes largos ha tenido?
He tenido viajes largos. Antes se viajaba mucho a Mendoza; he viajado a Las Leñas cuando se inauguró; llevé en una oportunidad a gente a Buenos Aires, a ferroviarios que eran de allá; tuve clientas muy buenas, dos juezas, y a una de ellas la llevé cinco veces en la semana a Mendoza.

¿Accidentes sufrió?

Choques normales, pero nada grave.

¿Cómo cuida el auto?
Cualquier detalle hay que sacárselo, hay que ver ruidos, el mantenimiento de cualquier vehículo que uno tiene.

¿Cómo se compone su familia?
Mi señora Liliana Gutiérrez; mi hija Paola y mis nietos, Tobías y Facundo. Y tengo cinco hijos de un matrimonio anterior. 


¿Cómo es la rutina?
Yo me voy a las 5 y media de la mañana; a las 10 vengo a desayunar; a la 1 me bajo a almorzar; a la 1 y media me acuesto a dormir la siesta; a las 2 me llama “la niña” (por su hija), y me voy a trabajar en verano hasta las 8 y media o 9 de la noche.

¿Qué escucha arriba del auto?
Generalmente pongo la radio bajita, no me gusta la música fuerte. En la mañana pongo LV4, las noticias; a la tarde pongo una FM con música de mi época, la 99.5.

¿Hasta qué edad tiene pensado manejar?
Hasta que Dios quiera y me den registro, porque a mí me dan por un año y tengo que renovarlo. Si los estudios me salen bien, rindo lo que se debe rendir (que es simple), son preguntas que uno conoce y el examen de manejo son cuatro conos, hacer marcha atrás y nada más. Pero yo voy a manejar hasta que Dios y la patrona quieran.