viernes, 11 de enero de 2019

San Rafael: Un cura habría dejado morir a una mujer para ocultar una relación sentimental

El insólito episodio se produjo en el distrito de Cuadro Nacional cuando, según testimonios, el sacerdote al ver que su relación tenía un cuadro de hipoglucemia, se retiró de su domicilio y la mujer falleció. 


Carlos Scarlata prescindió de ayudar a la docente Valeria Cornejo, con quien habría mantenido una relación sentimental.

La Justicia de San Rafael investiga sacerdote Carlos Scarlata prescindió de ayudar a la docente Valeria Cornejo -quien murió como consecuencia de la diabetes y el lupus que padecía en su vivienda de Cuadro Nacional- para mantener oculta una supuesta relación sentimental.
El cura, hasta el momento, no está imputado, sino sospechado de una acción que encuadra en un delito establecido en el Código Penal. De no ofrecer una coartada sólida, quedaría formalmente acusado.
Cornejo murió el 31 de octubre del año pasado y la autopsia reveló que su deceso de debió a un cuadro de hipoglucemia. Sin embargo, el testimonio de una amiga de Cornejo encendió las alarmas: denunció que Scarlata la llamó para "pedirle reserva" sobre la presunta relación prohibida con la docente.

Scarlata está sospechado de que, a pesar de observar la descompensación que sufrió Cornejo delante de él, decidió retirarse del domicilio de Cuadro Nacional sin informar de tal situación, solo procurando que la relación que mantenía con la joven, contraria al celibato que promueve la Iglesia católica.


Antecedentes de un cura polémico.

El cura prestó servicios en la zona de la localidad bonaerense de Zárate, donde se hizo famoso por prohibir el ingreso a la iglesia de mujeres con calzas.


"Este pueblo está endemoniado" dijo Scarlata, que ni siquiera deja que nenas menores de edad usen este tipo de prendas durante la misa, ya que las considera "indecorosas". "Mal vestidas sin ocasión de pecado para los hombres", argumenta Scarlatta, antes de redoblar la apuesta:

"Si quieren que las respeten que empiecen por respetarse a sí mismas".
El sacerdote imprimió afiches que prohibían la entrada a la iglesia de mujeres con "vestimenta no permitida dentro del templo: minifalda, ropa ajustada, shorts, pantalones ajustados, calzas, tajo, escotes, strapless, musculosas y puperas", consideró que hay mujeres de "mal espíritu que armaron, hablando mal y pronto, un quilombo".


Fuente: Diario Jornada