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domingo, 17 de julio de 2022

El tren que nos llevó por delante




Tras la renuncia de Martin Guzman al Ministerio de Economía, lo que pudo haber sido una oportunidad para corregir el rumbo de la complicada economía nacional, no fue más que una complicación que nos salió carísima a todos los argentinos. Y no es una metáfora.



El dólar subió a niveles récords y los precios no pararon de incrementarse.

Durante los días que transcurrieron entre la renuncia y la asunción de la nueva ministra y la conformación de su equipo, los productos no tenían precio, los comerciantes remarcaron varias veces en el día y preferían no vender, antes de quedarse sin stock de mercaderías. Los argentinos, alertados por esta crisis, salieron a stockearse, los que podían y todos, indefectiblemente todos, somos desde entonces más pobres. El riesgo país también alcanzó cifras que hacía décadas no alcanzaba.

La asunción de la ministra Batakis, que podría haber traído tranquilidad a los mercados, a los empresarios y a los ciudadanos en general, por el contrario generó mayor desconfianza y temor por lo que puede venir. Lo primero que declaró a la opinión pública es que no se iba a corregir el rumbo de la economía y todos nos preocupamos aún más con estas declaraciones.

Este descontrol total de las variables y un rumbo que parece no encontrarse y quedarse en el plano de los enunciados, sólo son un reflejo de las interminables y crueles internas de una política que no se conmueve ante las cifras de pobreza, ni el sufrimiento, incertidumbre y estrés que sufrimos todos los que vivimos en el país.

Una vez pasada la tormenta de cambio de autoridades, las cosas empeoraron: “Nos llega la mercadería con el 20 o 30 % de aumento sin previo aviso” dijo en ese entonces un empresario del Gran Mendoza. Es imposible pensar que esto no iba a trasladarse a los precios que ya sufrían una inflación acumulada durante el año cercana al 35%, sólo en la primera mitad del 2022. La única forma de comprar es al contado o por transferencia bancaria, en el mejor de los casos.

La verdad es que la primera medida que se esperaba de las nuevas autoridades económicas era una corrección en el tipo de cambio, dado que si bien el dólar blue está fluctuando entre 280 y ¡¡¡300!!!, -en un circuito pequeño de 3 o 4 millones- el dólar oficial se mantiene en 137 y existen otros dólares oficiales, como el dólar bolsa o Mep que están en 307 pesos.

Pero por el contrario, se demostró que el gobierno busca mantener un precio irreal, que es insostenible. Ante esto, el mercado va buscando espacios y finalmente, se cobra lo que se tiene que cobrar, en un mundo globalizado e integrado. La economía sigue su rumbo y si las autoridades no lo corrigen, lo corrige el mercado. Es un tren que nos lleva por delante.Hay tal desorden, que todo el mundo cobra lo que le parece y entre el dólar oficial irreal y otros dólares oficiales como el dólar bolsa y el Mep, todos los que pueden realizan sus operaciones con el más conveniente o el que garantice supervivencia.

Mientras, el economista Orlando Ferreres asegura que la inflación de la primera semana de julio fue de 4.5%, incremento que fundamentalmente se volcó a los alimentos.Ya superada la crisis de dirigencia, los precios no solo no bajaron, sino que volvieron a subir otro 10 a 15%. Los servicios también aumentaron y es por eso que la inflación esperada en un escenario excelente, sería de 7% mensual para julio. Esto dejaría una inflación para el trayecto cursado del año de 50%, dejándonos un escenario de proyección de inflación del 70% anual, siendo optimistas.

La esperanza de que la nueva ministra trajera racionalidad a la política económica nacional ya se diluyó, lamentablemente.

Es más: el dólar turista aumentó hacia el fin de semana un 45% para los viajes al exterior. Los representantes de agencias de turismo emisivas requirieron incesantemente información de parte del Ministerio de Turismo sobre por qué se tomaba esta medida. Desde esa cartera se planteó que es una medida tomada unilateralmente por la AFIP.

Los sectores del turismo emisivo ven que aumentar en esa proporción no es solo restringir un derecho ya innegable de poder salir del país con fines turísticos, laborales o de salud, sino que al no enviar pasajeros al exterior, se corre el riesgo de que, por el régimen de reciprocidad las líneas aéreas de otros países restrinjan sus vuelos a la Argentina, porque van a volver vacíos o con muy poca gente. Entre otras de las nefastas consecuencias de esta medida que reduce mucho más la salida de argentinos al exterior.

Este manotazo de ahogado es una prueba más de que el Banco Central está sin dólares y las autoridades están adoptando medidas irracionales para no seguir perdiendo los pocos dólares que tiene.Y lo cierto es que mientras escribimos esta nota de opinión, los precios y el dólar blue siguen subiendo

También el gasto público, está totalmente desbandado: se anunció que las máximas autoridades del Senado Nacional autorizaron un aumento del 69% para empleados del Congreso, por un lado. Por el otro, sufrimos constantemente movilizaciones por reclamos de sectores sociales que reciben subsidios y planes para que se los aumenten, porque obviamente no les alcanzan, debido a la galopante inflación. Estos subsidios inevitablemente crecen y abarcan a más personas, en desmedro del resto de las políticas públicas y perjuicio de los cada vez menos ciudadanos que aportan y trabajan para sostener, el costosísimo estado mal administrado, carísimo que tiene que recurrir a la emisión de moneda y que está muy lejos del equilibrio que propuso la nueva ministra.

La economía es un caos. La política,uno peor. Solo nos queda esperar que no nos hagan más daño y sobrevivir hasta una nueva gestión. Tenemos que confiar que esta crisis va a hacernos madurar (con sufrimiento) y la clase política va a tener que entender que no podemos seguir arruinando nuestro querido país. A nosotros nos toca elegir mejor a la clase política, prepararse para diseñar políticas que nos saquen de este espanto y hacerse responsables de sus deberes asumidos. Tenemos que salir adelante de una vez.

Daniel Ariosto
Presidente de UCIM