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lunes, 6 de junio de 2022

Invitan a realizar “Un viaje hacia nuestro poder creativo”




“Un viaje hacia nuestro poder creativo” es el nombre de un taller, cuya responsable es Florencia Gómez, que está desarrollándose de manera abierta, pudiendo sumarse quien desee pasar un grato momento de la mano del arte y de compartir, mejorar su situación financiera, emocional, laboral, profesional, artística, personal y más.



Basándose en material que surge del libro “El camino del artista” de Julia Cameron, se desarrolla este interesante taller en San Rafael, al que pueden asistir personas de todas las edades, que deseen mejorar en muchos sentidos, recuperar la inspiración en algún proyecto, transitar el camino del autoconocimiento, buscar “un sentido” o “un propósito”. Están invitados quienes se sientan “perdidos”, “apagados” o “muy encendidos”.

Se trata de 12 encuentros en los que se profundiza sobre seguridad, identidad, poder, integridad, posibilidad, abundancia, conexión, fortaleza, compasión, autoprotección, autonomía y fe. Se intenta entrar en contacto con el poder de la propia creatividad interna, desmantelar mitos y creencias negativas que estén limitando descubrir la fuerza creativa, acceder a ella y expresarla con mayor libertad, generar mayor conciencia sobre comportamientos autodestructivos, obteniendo mayor claridad sobre cuáles son los impedimentos en el desarrollo de tu camino individual, identificar y celebrar tus deseos y sueños, y hacer planes para llevarlos a cabo, aprender a apoyarte y nutrirte a través de vos mismo y con otros, valorar los llamados “errores” como parte del aprendizaje, desmantelar al hipercrítico y perfeccionista interno que te resta valor y determinación en lo que deseas hacer.

El taller se desarrolla los días sábado a las 9.30, aunque debido a que la idea es que no se genere un grupo numeroso, se está organizando un segundo grupo para trabajar en la semana. Los interesados en sumarse o en conocer más, pueden comunicarse con Florencia al 1173625153. También se puede escribir al Instagram almasana.sr.

Florencia Micaela Gómez


La responsable de este interesante taller, es Florencia Micaela Gómez (28), quien desde su experiencia simplemente ayuda a otras personas en lo que es un interesante proceso de autoconocimiento.






¿Qué capacitación has tenido?

Soy fotógrafa, coach ontológica y biodecodificadora.

¿Qué te llevó a estudiar eso?

Comencé a estudiar Psicología a los 20 años, ya que siempre me ha gustado todo lo que es el acompañamiento terapéutico. Amo lo que es la diversidad tanto en el mundo, en los lugares como en las personas, entonces esa parte es lo que me ha ido motivando a querer saber más sobre cómo funcionamos como seres humanos y a poder, desde ese lado, conocer al otro. No terminé la carrera de Psicología en aquel momento (empecé en Buenos Aires), y me dediqué a viajar, lo que me llevó a un autoconocimiento muy profundo, a vivir muchas experiencias de autoconocimiento y entiéndase eso como algo complejo en el sentido de que es “un viaje” que no es “tan bonito” al principio, pero después las cosas empiezan a ser mucho más fáciles, porque entendemos y tenemos mayor comprensión de la vida. Lo que me llevó a estudiar esto fue ese proceso interno, primero empecé esos procesos para mí, asistiendo a terapeutas cuando empecé Coaching Ontológico o Neuroemoción. Fueron todas herramientas que yo quería transitar para mí, para saber por qué me pasaban ciertas cosas, por qué habían cosas de mi vida que se repetían, por qué me costaba tanto viajar si era algo que yo deseaba, o sea, estas incongruencias dentro mío que yo decía “¿para qué suceden?” Ese autodescubrimiento me llevó a especializarme en estas técnicas.

Me encanta compartir con otros, escuchar, saber su historia, conocer y nutrirme de eso, porque es ahí donde crecemos. Es cierto que necesitamos los espacios de soledad, de introspección, de “me siento conmigo y veo qué me pasa”, eso es cierto y valedero, pero también en el contraste es donde realmente descubrimos y donde realmente crecemos, cuando tenemos ese choque cultural o con otra persona (“choque”, no como pelea sino como diferencia). Ahí es donde valoramos muchas cosas, cuando vemos lo que el otro está pasando y podemos hacer una comparación con nuestra vida, ya que las cosas siempre pueden ser mejores o peores. Ahí entra la valoración y entra el creernos posibles.

Aprendí mucho a observar en la vida de los demás, esto de las capacidades y los logros que pueden hacer, como el “diamante en bruto”, encontrar ahí y empezar a trabajar ahí adentro para descubrir tanto en el otro como en nosotros mismos de qué somos capaces.

Me encontré durante mi vida con muchas personas que me incentivaron a encontrar mi “diamante”. En eso de viajar tuve mis mentores, personas a las que admiraba y me decía “si ellos lo están haciendo, entonces yo también puedo hacerlo”. Pedir la asistencia es simple, es preguntar “¿cómo hiciste?”, “¿cómo te fuiste?”, “¿qué sentiste cuando te fuiste?”, “¿me contás un poco cómo es?” En mi caso fue viajar, para otro puede ser otra cosa, un trabajo, un estudio, una familia, cualquier cosa que quieras hacer.

A raíz de esta satisfacción, de verme a mí también en la búsqueda y de haber encontrado gente que me ayudara y me acompañara en ese tránsito (tanto profesionales como amistades, como familia, como un desconocido que encontrás en una calle y te da una mano), es que yo siento la satisfacción y la emoción de estar en ese servicio también, de decir “acá estoy desde mi experiencia, desde lo que he vivido y desde el conocimiento que adquirí para tener herramientas (no para una verdad absoluta), son herramientas para acompañar desde ahí y estar al servicio de quienes necesiten o quieran esa búsqueda personal en lo que es el autoconocimiento, creerse capaz y lograr una auto-transformación en uno mismo. Es un “juego de Ajedrez” en el sentido de decir “estoy sentada acá y enfrente estoy yo también” y preguntarme cómo puedo atravesar esto. Si bien están las personas en nuestra vida y hay situaciones que tenemos que afrontar o atravesar o pasar, es también ganar el juego de nuestra propia mente.




¿Tenés personas que veas como tus ejemplos de vida, personas que te sirvan para orientarte?

Muchas en pequeñas partes. Hay dos cosas en las que al ser humano lo podemos tomar como referencia. Cuando sentimos mucha admiración por alguien, es bueno observar en qué nos gustaría parecernos a esa persona. Por ejemplo, si yo admiro cómo cocinás no me refiero a “qué rico”, sino a “¡cómo me gustaría cocinar como esa persona!” Ahí hay una clave en nosotros adentro, una vocesita que llama y dice “estudiá eso o perfeccionate en eso que tanto te está llamando”, lo que puede ser el arte, viajar, millones de cosas. Además, el enojo. Cuando nosotros sentimos ante alguien mucho enojo, nos provoca casi hasta rechazo, hay que ver ahí en qué nos estamos espejando en nuestra vida, en qué momento nuestra vida se asemeja a eso. Quizás no es lineal con esa persona, pero sí nos pasa con nuestros padres, hermanos o amigos… Yo desde ese lado empiezo a observar a las personas, y voy viendo el lado de admiración o si alguien no me cae bien, en vez de evitarlo trato de ver qué es lo que me está mostrando esa persona.

A raíz de eso admiro a muchas personas. En cuanto a motivación para viajar, en la fotografía hay un artista que se llama Sebastián Salgado, que es de Brasil y me parece fascinante el trabajo que ha hecho y es una de las admiraciones que tengo. Voy mezclando la fotografía con el autoconocimiento porque me parece que desde la parte artística, es desde donde nos podemos mostrar y compartir al mundo. Salgado tiene una obra que está hecha en África y es una de mis aspiraciones el ir a conocer cómo viven, me interesa conocer las perspectivas de la vida de las otras personas (tanto en África como en Argentina), o sea, conocer cómo vivís, cómo ves la vida y qué de eso me puede servir a mí para aprender y crecer.

En mi camino admiré en su momento a mi primera psicóloga, toda su forma de acompañarme o de guiarme o de mostrarse; también un amigo… tengo muchas pequeñas admiraciones así. Tengo un amigo, Facundo, que es counselor y cuando lo conocí hace seis o siete años entré a su casa y dije “quiero en algún momento de mi vida llegar a esto”. Él tenía todo ordenadito y tiene un enfoque muy bonito para acompañar a las personas, entonces se me vienen así personas que han ido sembrando en mí.

Otra de las cosas que estudié fue Turismo. Tengo una amiga, Leila, con quien nos fuimos a la carrera de Turismo y yo después empecé con Psicología. Pero ella fue una de las personas que me motivó en este sentido, no diciéndome “¡viajá Flor!” sino que yo empecé a ver su vida. Hoy recuerdo cuán difícil fue para mí animarme. Me parece hasta increíble decir que pasé por todo ese proceso. Estuve en Estados Unidos trabajando como niñera durante un año, y Leila había hecho ya todo ese proceso y me acuerdo de mandarnos audios. Ella había ido cuatro años antes de que yo fuera y me contó todo el proceso, yo sentía muchísimo entusiasmo pero no me animaba en ese momento y lo archivé. Cuatro años después le volví a escribir y le pedí que me volviera a explicar cómo fue todo y ella de nuevo, me contó pero con más detalles. Ella fue clave para mí en ese proceso.




Es muy valioso cómo la persona que te está ayudando, no sabe cuán importante está siendo eso en tu vida. Para mí ha sido trascendental haber tenido esas conversaciones, mientras que la otra persona sólo lo hizo por compartir su experiencia y sin saber que iba a ser fundamental.

Por eso el impulsar a las otras personas lo tomo como algo tan importante, porque sé cuán tapada estaba de limitaciones, de creencias, de prejuicios, de no creerme capaz, entonces cuando veo el potencial en otra persona es como que siento una necesidad de decirle “estoy 100% segura de que podés”. Me entusiasma brindar las herramientas y que el otro pueda contar conmigo desde el rol de quien incentiva.

El taller engloba todo lo que estoy diciendo y nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos.