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domingo, 29 de mayo de 2022

Lucía tiene Síndrome de Down, perdió a su mamá en la pandemia y su trabajo hoy es un cable a tierra





Tiene 23 años y desde diciembre se desempeña como moza en un café ubicado en la Ciudad de Mendoza.



Los días de Lucía arrancan a las 7, sin despertador ni nadie que la despierte. Luego de vestirse e higienizarse, lo primero que hace por las mañanas es tomar sus tradicionales mates. Una vez que recobra pilas, la joven de 23 años afronta la calle de una manera distinta.

Por las mañanas va a un instituto de enseñanza y realiza diferentes actividades que brinda la municipalidad de la Ciudad de Mendoza y, por las tardes, tres veces a la semana, se desempeña en Posible, un café céntrico que tiene como finalidad la inclusión entre sus empleados y clientes.



Entre el dolor y la resiliencia

La vida de Lucía no ha sido nada fácil, sin embargo, su familia ha hecho lo imposible para que intente desenvolverse con la mayor independencia.

En la etapa estudiantil, la chica encontró algunos obstáculos, ya que no todos los establecimientos se adaptaban a sus necesidades, pero en todas las escuelas Lucía rescató sus amistades que, en muchos casos, conserva hasta el día de hoy.

A la hora de hablar sobre su crianza y su relación con su familia, Lucía contó que siempre fue muy estimulada por sus padres para desarrollarse en la vida de manera independiente.

“Ellos siempre decían que esa metodología a la hora de criarme me iba a permitir moverme sola en la vida cuando ellos ya no estén junto a mí”, contó Lucía, que en abril del 2021 tuvo la desgracia de perder a su madre, tras batallar contra el coronavirus.




“Fue uno de los peores momentos para toda la familia. Mi madre era el sostén de nuestra casa y tras su muerte nos fuimos a vivir con mi papá. Ellos estaban separados, pero siempre su relación ha sido muy buena. A un año de la partida, el dolor sigue intacto y entre todos intentamos sostener y contener a Lucía que en su trabajo encontró un cable a tierra”, contó Florencia, su hermana del medio, la que la acompaña día y noche.




Una futura “Masterchef”

De joven nació su amor por la gastronomía. Su sueño es ser chef y brindar talleres para enseñar a los demás. Realizó varios cursos en la Municipalidad de Capital y, a raíz de ellos y del área de Accesibilidad e Inclusión, logró ser seleccionada para realizar unas pasantías por unos meses en Café Posible.

“Siempre estoy dispuesta a aprender todo lo que la vida me va presentando. Desde que me propusieron la idea acepté y la efectúo con mucha responsabilidad porque sé que se trata de un trabajo serio al que no puedo fallar”, contó Lucía.

La joven se desempeña los martes, jueves y sábados en el local ubicado en calle Espejo, casi España y si bien al principio las cosas no resultaron muy fáciles, hoy todo es diferente: “A Lucía le costaba mucho el trato con el cliente, es muy vergonzosa, por ello, cuando entró se desempeñaba detrás del mostrador, pero ahora logró sortear el obstáculo y ya atiende las mesas”, contó su hermana Flor.

Respecto a su trabajo, Lucía detalló: “Apenas llega un cliente me acerco, lo saludo correctamente y le muestro las promociones que hay en la carta y ellos escogen”.

"Lo más difícil es acordarme si es café mediano o grande cuando son muchos pedidos. En esos momentos acudo a la ayuda de mis compañeros que generosamente vienen y me ayudan”, agregó.




Cuando se quiere, se puede

Lucía en el camino fue construyendo su destino. El apoyo de su familia fue fundamental para su crecimiento, pero también hubo mucho de ella.

"A todas las personas que, como yo, tiene algún tipo de discapacidad, les diría que nunca se den por vencidos, que siempre todo es posible. Si les gusta trabajar, háganlo, está bueno, además, uno tiene su propia plata para comprarse lo que quiera", cerró Lucía.

Fuente: El Sol