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martes, 23 de febrero de 2021

El vacunatorio paralelo fue una traición a toda la Argentina

El vacunatorio paralelo fue una traición a toda la Argentina





Duele más la traición que la derrota: esa es la bifurcación sobre la que hoy se divide la cuarentena. El virus nos gana en cada vida de un argentino o argentina que perdemos diariamente, pero con la vacuna habíamos empezado a ver el principio del fin de este calvario que vive el mundo entero.


Sin embargo, el sistema vacunatorio paralelo que se organizó desde el centro mismo de decisión de la cuarentena (que es la gestión política de la pandemia), significó más que un error o un simple acto de corrupción: fue una traición a toda la Argentina. Traicionaron a todos y cada uno de los argentinos sin excepción. Y ese dolor es el que hoy nos queda y el que realimenta la desconfianza enorme que recae sobre la capacidad de este gobierno y de la reconfiguración general del Estado que ha venido realizando desde que asumió, y en particular el giro autoritario y de profundización de la corrupción desde que en marzo pasado comenzara la lucha contra el COVID-19.

Como ciudadana me siento muy decepcionada, porque la oligarquía sanitaria que montó sobre el Ministerio de Salud de la Nación el ya ex ministro Ginés González García, significó un atentado contra la vida de innumerables argentinos y argentinas que desesperadamente hace semanas buscan obtener la vacuna por su avanzada edad o por factores de riesgo que claramente los ubican en los primeros lugares de todas las prioridades. Sin embargo, González García jugó a ser Dios decidiendo a quien le daba el privilegio de vacunarse a expensas del derecho de otros a recibir esa misma vacuna.

Jugaron y juegan con la vida de la gente. Sabemos que el argumento es fuerte y duele, pero hay más de 50 mil compatriotas que ya no están entre nosotros y atestiguan la gravedad de la situación y la energía con la que debemos reaccionar.

En vista de este atentado contra la salud pública de la Nación, yo, ciudadana mendocina reclamo:

1) El recambio de la recientemente nombrada Dra. Carla Vizzoti como Ministra de Salud de la Nación, por ser de carácter obscena su participación por acción u omisión en el vacunatorio paralelo de González García.

2) La inmediata suspensión de la partidización y utilización electoral de la campaña de vacunación instrumentada a través de La Cámpora y el rol que se le asignara permitiéndole repartir vacunas a gusto y piacere sin criterio sanitario alguno.

3) La inmediata profesionalización de la campaña de vacunación contra el COVID-19 por intermedio del sistema sanitario con el que ya cuentan la Nación, las provincias y los municipios e instituciones sanitarias en general.

4) Una amplia y profunda investigación de lo que ha sucedido y viene sucediendo en el Ministerio de Salud de la Nación desde el comienzo de la cuarentena, con especial énfasis en el atentado sanitario protagonizado por el ex ministro Ginés González García.

5) La presencia del Jefe de Gabinete Santiago Cafiero en el Congreso para comenzar a aclarar este trágico hecho que el gobierno prohijó haciéndose el distraído y pretendiendo pasar a otra cosa como si nada pasara.

Por otro lado, es necesario advertir a la ciudadanía en general y al gobierno en particular, que esto no tiene nada que ver con una operación mediática ni con ningún montaje público de agresión a nadie. Cuando decidieron jugar con la vida de los argentinos y argentinas de toda la República cruzaron un límite básico de cualquier gobierno: el del humanismo que sanciona que la vida de los hombres es sagrada y es el valor absoluto de todo sistema político.

Fijar de hecho que la vacuna era un privilegio que se decidía según filiación política o de cercanía al círculo vicioso de poder del peronismo, ha sido el desquicio de todos los principios que nuestra cultura ha sostenido en nuestra historia y que particularmente venimos defendiendo y sosteniendo desde la recuperación de la democracia en 1983.

Los ciudadanos que tenemos un rol político, y en este caso de oposición, estamos siempre dispuestos al diálogo y a la posibilidad del progreso en base a consensos y diseños estratégicos, pero si no corregimos prontamente este hecho lo que vamos a seguir sancionando es la muerte selectiva de los argentinos, que por la comprensión oligárquica y de privilegio que tiene el gobierno, contraen la enfermedad a costa de esas vacunas que se otorgan a quienes de momento no son la prioridad en esta etapa de la cuarentena.

Estamos a tiempo de corregir y avanzar, a tiempo de recuperar la esperanza en esta profunda crisis que nos toca vivir y que nadie eligió, pero para eso necesitamos una cruzada repleta de pulsación humana que nos oriente a privilegiar la vida y la solidaridad, y no a los amigos del poder.

Por María José Sanz