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lunes, 21 de septiembre de 2020

Una beba falleció el viernes y su familia aún espera que le entreguen el cuerpo

Una beba falleció el viernes y su familia aún espera que le entreguen el cuerpo





“Básicamente, no sabemos qué pasó”, asegura Marita González, abuela de una beba con síndrome de Down que falleció el viernes en horas de la mañana. A pesar de la cantidad de tiempo transcurrido, tanto ella como su familia siguen esperando que les entreguen el cuerpo de la pequeña.


En diálogo con La Ventana San Rafael, la mujer relató que el viernes a las 8, su nuera fue con la niña al hospital de Jaime Prats, pues estaba con fiebre y le tocaba un control; el lunes anterior había estado en el e Schestakow. Se trataba de una niña con síndrome de Down, con una cirugía cardiovascular que se encontraba con oxígeno. “Estaba en perfectas condiciones, no tenía ningún problema; sólo había tenido fiebre, lo cual es normal cuando se colocan vacunas; la llevaron a la doctora porque estaba con tratamiento de nutricionista pues era muy pequeña (nació con 500 gramos); tenía un año y un mes, pesaba 5 kilos 400, y tenía el tamaño de un bebé de tres o cuatro meses; eran muchos los cuidados que había que tener con ella, pero estaba en perfectas condiciones”, dijo y agregó que al regresar a la casa del hospital, la sentaron en una silla en la que pareció “quedarse dormida” rápidamente; al tocarla y notar que cambiaba el color de su piel, su mamá la llevó nuevamente al hospital con el oxígeno. En el nosocomio le dijeron que estaba sin signos vitales, por lo que desde allí la trasladaron en ambulancia al hospital Enfermeros Argentinos de General Alvear.

Al conocer lo que estaba pasando con su nieta, Marita llamó al hospital y personal de seguridad le dijo que fuera alguien hacia allí pues la beba había fallecido y la madre estaba sola en el lugar. “Entramos en desesperación porque nosotros estábamos en Villa Atuel y el camino es muy largo desde allí hasta Alvear; se sienten muchas cosas en esos momentos”, aseguró.

Viajaron al departamento vecino donde debieron quedarse a las afueras de la morgue, esperando la llegada de personal policial. Marita aseguró que la policía los trató de manera muy respetuosa. No obstante, tuvo que llamar a un policía de la Comisaría 26ª de Villa Atuel, a fin de saber con quién se tenía que hablar para que los dejaran pasar a la morgue a ver a la niña. “Se muere tu hija y tenés que verla; se necesita una respuesta, me mandaban desde la puerta del hospital a hablar con alguna cochería; yo no tenía cabeza para hablar con cocherías, yo quería que me dijeran qué había pasado”, expresó y agregó que hablaron con un ayudante fiscal, que les otorgó 5 minutos para que ingresaran a verla. Autoridades del nosocomio les pidieron un número de teléfono, para que les comunicaran el momento en que pasara el médico forense e hiciera la autopsia, para luego llamar a la cochería.

Cuando Marita quiso saber un poco más de lo que estaba pasando frente a la extensión en los tiempos de la entrega del cuerpo de su nieta, personal de guardia del hospital alvearense le dijo que “esas eran cosas que no le correspondía averiguar a ella”. Fue un trabajador de la cochería quien finalmente logró dar con el forense, médico que justificó las demoras en que a la niña se le hizo un hisopado y que se estaba esperando la llegada de los resultados del laboratorio.

“Corremos riesgo que nos digan ahora que ‘dio positivo’, que es lo que están inventando; así van a aislar desde la doctora que la atendió 10 minutos antes que falleciera, a toda la familia de mi nuera, a todos nosotros, a todos los que estuvieron en la puerta del hospital, a toda la gente que nos ha venido a ver… va a ser una locura”, lamentó.

En definitiva, la niña permanece en la morgue mientras su familia sigue esperando alguna respuesta.