martes, 5 de noviembre de 2019

El HCD sanrafaelino entregó distinciones a dos deportistas y a una familia local

En el día de la fecha, el Honorable Concejo Deliberante distinguió una vez más a vecinos destacados de San Rafael.


El primer reconocimiento fue a dos jóvenes sanrafaelinos, miembros de la fundación tremo kawel, que representaron de forma maravillosa a Mendoza en los juegos de nieve de las olimpíadas especiales.

Jesús Martínez y Marcelo Maldonado son dos jóvenes sanrafaelinos, pertenecientes a la Fundación TREMO KAWEL, que gracias a su esfuerzo lograron representar a la provincia de Mendoza en los Juegos de Deportes de Nieve de Olimpíadas Especiales, realizados en Villa Pehuenia, siendo esta la primera participación de la provincia con atletas con capacidades diferentes.

Los jóvenes deportistas participaron en las disciplinas RAQUETA DE NIEVE Y DESLIZAMIENTO DE ESQUÍ, obteniendo nada más ni nada menos que medallas de oro.

La Concejal Natalia Galamba ha entendido que las acciones deportivas son fundamentales para la consolidación de una sociedad sana, en donde además de motivar la pasión por el deporte como modelo de vida, se promueven valores sociales positivos de trabajo, esfuerzo y perseverancia que son ejemplares para el desarrollo integral de todos los ciudadanos.

Estos tipos de eventos para personas con capacidades diferentes promueven que el rendimiento de cada atleta sea considerado una victoria personal, sin importar el lugar en que finalicen, además de que contribuye a cambiar en su comunidad las percepciones acerca de lo que pueden hacer. El deporte es uno de los medios para poder llevar adelante un proceso inclusivo real.

El otro, es un homenaje post mortem al pionero italiano don Eugenio Ballarini, por el que a través de la ordenanza nº 12879, la ex proyección de calle Derqui hoy lleva su nombre.


Por medio de la Ordenanza Nº 12.879, el Honorable Concejo Deliberante, decidió imponer el nombre de EUGENIO NATALIO BALLARINI, a la proyección de calle Derqui, naciendo en Av. El Libertador, hacia el este, que actualmente se extiende hasta calle El Fortín.
La memoria de los diferentes grupos de inmigrantes que llegaron a San Rafael ha sido rescatada a lo largo del tiempo de diferentes maneras, a veces quedaron plasmadas en los libros de historia regional, otras, se mantuvo viva en la memoria de sus herederos y de quienes los conocieron y pueden dar testimonio de su aporte al desarrollo cultural y económico de nuestro departamento.

En el caso del pionero italiano Eugenio Ballarini su historia y aporte se conserva tanto la memoria de sus descendientes como en los libros académicos ya que la historiadora sanrafaelina María Elena Izuel plasmó su obra en el libro “Jornaleros, Viñateros y Bodegueros”.

En este libro se relata la llegada del Sr. Eugenio Ballarini a la Argentina desde Ancona, Italia, alrededor de 1900, a la actual zona de Godoy Cruz, en lo que con el tiempo se transformó en la Bodega Giol. Años más tarde se trasladó con su familia a la actual zona de Rama Caída, de San Rafael y se instaló en la calle Cubillos donde compró una propiedad, en la que plantó un viñedo y en 1911 comenzó a construir su pequeña bodega.

Allí don Eugenio junto a sus hijos comenzó un emprendimiento vitivinícola, en primera instancia agrandaron la bodega, donde elaboraban vinos comunes los que vendían fraccionados y posteriormente comenzaron a elaborar vinos finos que eran vendidos en Buenos Aires y el interior del país.

En el año 1930, compró la propiedad anteriormente mencionada, y a su vez incursionaron en la elaboración de conservas al natural, y secadero de frutas junto a sus hijos, con los que ya había conformado la Sociedad Ballarini Hnos. S.R.L., y que más tarde pasó a llamarse Ballarini Hnos. S.A. Luego, compró un terreno, siempre en Rama Caída, en Ruta Nacional 143, en la zona del Pobre Diablo, donde levantaron un pequeño establecimiento, el cual con los años pasó a ser una importante fábrica de conservas al natural cuyos productos eran reconocidos en todo el país por su alta calidad. También llegaron a poseer una flota de camiones para el transporte de sus productos a Buenos Aires y en otros lugares del país como así también para traer materia prima necesaria para la elaboración de conservas al natural, como hojalata y azúcar.

En 1973, dicha sociedad, siempre con don Eugenio a la cabeza, compró una propiedad de 730 has., en la zona del distrito Las Malvinas, la cual desmontaron, nivelaron y cultivaron con frutales (duraznos, ciruelas, peras, etc.) y viña con distintas variedades de uva fina.