sábado, 7 de septiembre de 2019

Un padre de familia busca desesperadamente trabajo

Jorge Páez (29), es un hombre que tiene cuatro hijos y que busca trabajo “de lo que sea”, lo más urgente posible. Junto a su esposa y los niños, están viviendo en un lugar que deberán dejar en poco tiempo, por lo que podrían terminar literalmente en la calle. Esta familia está compuesta, además, por su esposa, su hijo Máximo (5), Leonardo (4), Yutiel (3) y una nena de 11 meses.

Jorge es un plomero-gasista (matriculado), cuya situación económica es muy seria, por lo que pide trabajo desesperadamente. Más allá de sus conocimientos en Plomería, está dispuesto a trabajar de cualquier cosa con tal de salir adelante.
Es oriundo de Mendoza Capital. Hace aproximadamente 6 años, se fue de la provincia a Salta, donde formó su familia. Si bien estaba en negro en la empresa en la que trabajaba, el dinero que ganaba le alcanzaba para mantenerse. Sin embargo, hace aproximadamente 3 años y medio se quedó sin trabajo.
Con dinero que tenía, en una zona cercana al Río Tuel, en Salta, levantó una casa prefabricada y trabajó como verdulero. Sin embargo el Río Tuel es un afluente del Pilcomayo que en una crecida rebalsó, lo que le destruyó lo poco que tenía, incluyendo heladera y demás elementos que usaba para la verdura, por lo que debió marcharse de allí junto a su familia.
Se acercó gente del Gobierno de la Nación que les ofreció irse a la zona de Retiro, Capital Federal, donde se quedaron en un albergue. Si bien les habían dicho que ayudarían de alguna manera, aquella ayuda nunca llegó. Él asegura que salió a buscar trabajo, pero no lo consiguió.

El ver a su familia así le dio una suba de presión arterial, de la que afortunadamente se repuso. De Retiro fueron a Córdoba con el poco dinero que tenía a pedir ayuda a un hermano, a quien finalmente no encontró.

Desde la política le hicieron una propuesta de trabajo y de vivienda a Río Gallegos, Santa Cruz. Lo dejaron en un lote asegurándole una ayuda que, una vez más, no llegó. Quedaron allí en condiciones muy precarias a pesar de las bajísimas temperaturas. Pudo hacer algunas changas pero nada concreto o verdaderamente útil. “Hasta las 5 de la mañana hacía fuego para que mi familia no se congelara”, asegura.

Pasaron 6 meses, pero no pudo establecerse. Se fue a Puerto Madrin con otra promesa de ayuda, pero también fracasó por lo que se fueron a Cipolletti y desde allí a San Rafael, donde llegó esta semana. Actualmente se encuentra en un hospedaje ubicado en calle José Salas 774, de donde pronto deberá marcharse.

Quien pueda colaborar con esta desesperada familia, puede comunicarse con ellos al teléfono 02966 447977.