lunes, 9 de septiembre de 2019

Denunciaron por “maltrato laboral” a la escuela Pascual Iaccarini

Una preceptora que prestaba labores en la escuela 4-006 "Pascual Iaccarini" (hasta ser despedida), realizó una denuncia por “maltrato laboral” hacia la institución educativa en Dirección General de Escuelas y decidió recurrir a los medios de comunicación como paso previo a llevar la denuncia a la fiscalía correspondiente, dándole así paso a la Justicia. Según relató, lo vivido le provocó una fuerte depresión. 


Vanesa Amaya es profesora de Psicología, pero desde hace años que es preceptora, habiendo trabajado en diferentes instituciones educativas previamente, hasta que hace aproximadamente 3 años ingresó en la escuela Pascual Iaccarini para hacerse cargo de una suplencia en turno tarde hasta que la preceptora titular renunció, por lo que desde ese momento le dieron “continuidad”. “Yo continúo y ese año (2018) la empiezo a pasar mal, me empezaron a hacer de todo: quien tiene a cargo el kiosco –relacionado con los directivos– comenzó a sacarme fotos, manipulando, como queriendo escracharme”, aseguró y agregó “yo no me daba cuenta en el momento porque a mí me encantaba trabajar en esa escuela, yo pensaba que la gente me quería y cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, ‘la cabeza me estalló’”. Ha pasado por otros problemas personales muy privados y llegó a sentir incluso, que sus ex compañeros de trabajo se burlaban de aquellos.

Desde ahí fue a Supervisión, donde llevó adelante una denuncia escrita y “la supervisora no hizo nada tampoco”. Añadió que la llamó la directora de la escuela para que se presentara con declaración jurada y psicofísico para la continuidad. “Yo no debería haber ido, porque si bien creí que era para darme la continuidad fue para darme de baja. Me quedé sin trabajo en plena licencia psiquiátrica. Además, me toman el pelo, se me ríen (en todos lados). No tengo respuesta, estoy sin trabajo y decidí hacerlo público porque llevo 6 meses llorando, tirada en cama, depresiva. Me destruyeron la cabeza”, expresó.

Si bien decidió llevar la denuncia esta vez a la Dirección General de Escuelas, el organismo estatal no le dio ninguna respuesta tampoco. “Es una vergüenza lo que ha hecho la Dirección General de Escuelas conmigo”, aseguró.

Adelantó que, más allá de hacer público todo esto que ha vivido, su próximo paso será recurrir a la Justicia, pues considera que ha habido un ensañamiento absolutamente injustificado con ella, teniendo en cuenta por ejemplo, que tanto sus alumnos como los padres le tenían gran afecto y que “nunca tuvo problemas con ninguno”. Más allá de las pruebas escritas que tiene, que son varias  y que ahora tenemos en nuestro poder, posee además una grabación sonora de una situación vinculada a todo esto que se dio dentro de la escuela, la cual le dará sin dudarlo al juez que se la pida. 


En lo personal, Vanesa está separada y tiene dos hijos pequeños, lo que complica aún más su situación desde el punto de vista económico. “Esto no cierra en mi cabeza, estoy cada día peor, tengo depresión, lloro sin entender qué les hice y es por eso que pido ayuda”, concluyó.