sábado, 29 de junio de 2019

Una mujer con “corazón de león”

Graciela Loustaunau, conocida por muchos como la “León Mini”, asume este año como la flamante presidenta del Club de Leones de San Rafael, pero todos me conocen cómo la León Mini. Una mujer trabajadora, comprometida con el bien, con el apoyo a la sociedad, que ama a esa organización, una de las más destacadas a nivel solidario del mundo. 


Explica que su historia cómo León comienza de pequeña, cuando en las reuniones familiares o de amigos surgía la pregunta, “¿qué harías si te sacarás la lotería?” Recuerda que las respuestas eran “muy lindas”, ya que entre ellas estaban las típicas “tener una hermosa casa” o “viajar por el mundo”, pero que ella siempre imaginaba que si algún día le ocurría algo semejante construiría un hogar de ancianos, donde no les falte nada y sean felices. “Esa idea me acompañó toda mi vida”, asegura.
Pasó el tiempo y hace alrededor de 10 años, su hermano Andrés Loustaunau la invitó a una cena para recaudar fondos destinados a la construcción de un hogar de ancianos que el pertenecía al Club de Leones. “Yo no sabía lo que era un Club de Leones, sabía que era algo parecido al Rotary Club y pensaba que sólo podían acceder a ese club célebres personas de mi ciudad. Llegamos y no me olvido de la maqueta que había construido un arquitecto, era impactante. Pero lo que más me impactó fue ver a los socios del Club trabajando juntos con tanta alegría: Club de Leones San Rafael”, señala. En ese instante se dijo a sí misma que allí podría cumplir su sueño, aquel que tenía cuando le preguntaban sobre el destino que tendría el dinero que adquiriría si ganaba la lotería. Entendió que debía pertenecer a ese grupo de personas. 


Si bien más tarde un lamentable devenir de las cosas complicó la construcción del ansiado hogar, Graciela comenzó a “cachorrear”, a formar parte de todo aquello.

Más tarde, su hermano invitó a las hijas de la actual presidenta a una reunión, porque se formaría el Club Leo. Fueron por no despreciar a su tío, pero les terminó encantando. Aquel hecho significó un antes y un después: se fundó el Club Leo Génesis y a partir de ese día comenzaron Graciela y su esposo Javier Dumé a acompañar a sus hijas a las reuniones de Distrito y las Convenciones Nacionales Leo.

Finalmente, esta noble mujer juró como León y al poco tiempo su esposo. “Así nos convertimos en una familia de Leones y Leos. En mi hogar, el Leonismo comenzó a ser tema de conversación permanente”, expresa. 


Los años pasaron, las niñas crecieron y ya no querían estar en el Club Leo. Fue el momento en que le propuso a su hija Sofía crear un club universitario y, gracias a la ayuda de su amigo Pedro Mario Marrello, en noviembre de 2016 fundaron el Club de Leones Universitario San Rafael, el cual Graciela considera “el mayor logro Leonístico que jamás hubiera imaginado”.
No obstante, su carrera como León le tenía preparadas otras sorpresas. En 2017 el Club de Leones San Rafael pudo concretar la tan ansiada obra del Hogar de Ancianos, la que fue incluso, el sueño de Leones que hoy ya no están, pero que pudieron ser honrados. “Lo que me embrujó en su momento, se hizo realidad”, afirma Graciela.

También en 2017 pudieron llevar a cabo el Primer Campamento Internacional en Argentina, del que también participó Sofía en la Asesoría de Intercambios Juveniles del Distrito 01.

2018 la encontró liderando la obra de Reforestación, donde Leones sanrafaelinos fueron unimos con casi 700 clubes de Latinoamérica y el Caribe porque pertenece al equipo de Círculo de Comunicaciones Leonísticas para América Latina y el Caribe (Circolac), al que fue invitada por su amigo Joaquín De Castro. 


Si bien ha ocupado otros cargos –como secretaria o miembro del comité de afiliación– por primera vez le tocará ser presidenta de esta entidad, lo cual considera “un gran desafío”, sobre todo teniendo en cuenta el momento de crisis en el que se encuentra el país y que afecta a todas las instituciones. “No estamos exentos porque somos un grupo de voluntarios y no es fácil hoy en día encontrar un grupo de personas que dejen su tiempo, mucho tiempo, y que lo único que haya a cambio sea la gran recompensa que significa la sonrisa o el sólo hecho de ayudar al prójimo”, manifiesta. 


Cabe decir que ella llega a la presidencia en San Rafael, en época en que ocupa por primera vez en la historia la presidencia internacional una mujer: Gudrun Yngvadottir, de Gardabaer, Islandia, quien lanzó la iniciativa “Nuevas voces” que le da visibilidad y voz a muchos leones que no las tienen y es por eso que se publican las historias de leones y leos. Ocurre que muchos son desconocidos fuera de sus clubes a pesar den inmenso trabajo que realizan. La sanrafaelina fue designada por su gobernadora, Verónica Ríos, cómo la “Nueva voz de Mercadotecnia del Distrito 01 de Argentina”, lo que agrega aún más compromiso a su rol como león en todo lo que conlleva esta importante tarea. 


“Para mí el Leonismo es un estilo de vida, es un orgullo llevar mi pin cerca de mi corazón. Mi historia es simple, pero tiene mucho corazón de León porque siento ese orgullo muy profundamente”, expresa y agrega: “Tengo una frase que siempre me acompaña de la Santa Madre Teresa de Calcuta que dice ‘A veces siento que lo que hago es una gota en el mar, pero ese mar no sería tal sin esa gota’. Eso pienso que hacemos los Leones cuando nos unimos, somos un mar inagotable de servicio a nuestras comunidades”.