sábado, 25 de mayo de 2019

Tomba, un perro importante para la Justicia sanrafaelina y mendocina

Enio Ángel Tejada (30) es entrenador de perros y posee la intención de algún día, llegar a ser adiestrador, aunque admite que para eso aún le falta tiempo. Sin embargo, va por buen camino y seguramente en ese camino lo va acompañando Tomba, su perro, con el que ya trabaja en la búsqueda de personas fallecidas cuando así lo ordena la Justicia. 


¿Cuándo empezaste con este trabajo?

Primero lo empecé como un hobby. Yo pertenecía a un grupo de rescate y me di cuenta de que en San Rafael no había perros relacionados al rescate. Entonces dije “me voy a comprar mi primer perro”, obviamente busqué e indagué qué razas son las principales y ahí me decidí por el Border collie.

¿Cuándo fue eso?
Fue hace 3 años, que es la edad que tiene el perro y él, como siempre digo, es “mi perro escuela”. Con eso arrancó todo, fui indagando y lo que comenzó siendo hobby me encantó y me fui capacitando, fui haciendo cursos y hoy sigo haciendo capacitaciones y me encanta este mundo de los perros, tanto operacional como deportivo: las dos ramas para mí son fundamentales.

¿Cómo se llama?
Tomba (porque nació en Godoy Cruz).

¿Quién fue tu primer docente?
Los chicos de USAR San Rafael tenían contacto con la escuela Escam (Escuela de Adiestramiento Canino de Mendoza). Me puse en contacto con ellos y me dijeron que fuera a conocerlos. Fui y conocí a Ayelén Castro que es a quien le decimos cariñosamente “la jefa”, porque es la persona que está a cargo de toda la organización, y fue quien la fundó. Además, es la primera mujer a nivel nacional que rindió y aprobó un examen, y certificó un perro de rescate.

Después fui con el perro para que lo conociera, lo vio bien, me vio bien a mí (que estaba predispuesto a trabajar) y así siguió todo el curso natural. 


¿Cómo ha sido el crecimiento del perro?
Positivamente, pero siempre con errores. Uno no nace sabiendo, por eso yo recalco que es un “perro escuela”. Todos los errores que cometo, los aprendo. Y ahí está la gracia de por qué elegí esa raza: el Border collie es un perro inteligente que si aprende algo malo, lo podés corregir; en cambio hay otras razas que son muy buenas y tienen mucha disposición de trabajo, pero están al límite de que si aprenden algo, después cuesta sacárselos. Los errores los voy corrigiendo y siempre jugando, nunca presionándolo, sin pegarle, siempre con “refuerzos positivos” que es darle comida como premio o algún juguete.

¿Habías tenido perros así antes?
No, siempre tuve perros callejeros, rescaté perros, pero así un perro de trabajo y de raza, es el primero para mí.

¿Qué te llevó a esta tarea?
Como decía: Fue el ver que no había perros dedicados a esta materia en San Rafael, a la búsqueda de personas vivas. Después el mismo perro me terminó demostrando que él se inclinaba más a la búsqueda de “RH” (Restos Humanos), es decir, búsqueda de cadáveres. Yo vi que el perro iba con más fuerza, con más energía. Cuando buscaba vivos, yo veía que lo hacía, pero no tenía ese entusiasmo.

Tuve la oportunidad de conocer a un mexicano y a un estadounidense que dan un curso relacionado a búsqueda de restos humanos, que me dijeron “probalo al perro porque lo veo con energía y además siempre va a estar trabajando”. Un perro en la actualidad, lamentablemente tiene más trabajo buscando un cadáver que buscando personas vivas. Así que seguí aquellos consejos y es el resultado que tuve en los casos en los que nos tocó trabajar. Al perro lo veo con energía, le gusta, no está presionado.

¿En qué casos les tocó trabajar?
Yo había trabajado en otros casos como apoyo (sin perro). El primer caso en el que me tocó trabajar con el perro fue en Guaymallén de las chicas israelíes, que eran la madre y la tía de Gil Pereg. Se utilizaron cuatro perros porque el predio era muy grande; era un día de mucho calor, hacían como 40 grados, así que por estrategia y experiencia se decidió trabajar así: cada vez que entraba uno salía otro y descansaba. Lo bueno es que los cuatro marcaron en el mismo lugar.

El mío fue el último en entrar por ser su primera vez, para verlo cómo reaccionaba. No marcó al nivel de un perro experimentado, pero sí estuvo allí, marcó, rascó, me dio la señal de que estaba ahí y para mí con eso fue confortable.

Al ver los fiscales y la policía que los cuatro perros marcaban ahí, se hizo el pozo donde se encontraron los cuerpos.

Y el caso donde sí me tocó trabajar solo, fue el caso de “Pirincho”, un pobre viejito que falleció y lo encontraron en un pozo. A mí me tocó trabajar dentro de la casa para ver qué se podía encontrar, qué pistas o algo, y fue donde se encontró ropa, toallones y demás pertenencias con las manchas de sangre de ese hombre. 


Entonces está entrenado exclusivamente para RH. Sí, por ahora sí. Con el tiempo vamos a ver cómo se dan las cosas. Su otra actividad como hobby es el deporte, porque los perros tienen que tener algo que los distraiga también (como las personas).

¿Intentaste alguna vez entrenar a alguno de tus perros anteriores?
Para nada. Sólo eran de la casa, mascotas que sacaba a pasear, estaban conmigo… vida de mascota nada más.

¿Cómo se lleva Tomba con tu familia, amigos y demás?
Eso es un trabajo que se tiene que lograr desde cachorro: que sea un perro totalmente sociable, bueno con las personas, que no sea agresivo con nadie. Cuando vea otro macho u otro perro, va a querer predominar el “territorio”, pero a la hora de trabajar eso se tiene que olvidar, se tiene que olvidar que hay gente, se tiene que olvidar que hay un gato, que hay otro animal, lo que sea, por eso, eso se llama “sociabilización”, que el perro se adapte a distintas situaciones de acuerdo a lo que uno le presenta. Eso es algo que se tiene que trabajar de cachorro. Si no se lo trabaja, el perro empieza a adoptar su propio carácter, su forma de ser y capaz que termina siendo bueno con todo el mundo pero agresivo con los niños o con todos los perros.

¿Cuánto tiempo te llevó todo ese entrenamiento?
Para que un perro sea “operativo” son 2 años, por eso se lo toma desde cachorro. La capacitación nace desde la madre, porque ella les transmite la energía a los cachorros. SI es una madre activa, que trabaja, ya se va seleccionando el cachorro. A partir de allí se empieza a estimularlos, a trabajarlos, a que sean sociables, darles ciertas órdenes (con comida), paso a paso, lo básico y después a medida que va creciendo mes a mes, ir adaptándole la parte de obediencia. Por ejemplo que se tiene que sentar cuando tiene que comer; si estamos haciendo un ejercicio, va caminando al lado de uno, es decir, acorde a cómo va creciendo, son los ejercicios que se le van poniendo.

¿En cuanto a la comida?
Uno tiene que ser muy estricto ya que es un perro de trabajo y tiene que estar 100% activo, como un jugador de fútbol que es riguroso con la comida, con los ejercicios. Nosotros tenemos en cuenta en caso de tener que salir del país, que no podemos llevar nuestro alimento. La aduana dice “este alimento no pasa” aunque vaya cerrado. Entonces tenemos que comprar un alimento que podamos conseguir en otros países, por eso usamos Proplan, que es el alimento que está en los países limítrofes, entonces tenemos la seguridad de que si nos vamos –a Chile por ejemplo– podemos conseguirlo y no le afecta al perro. Pasa que si le cambiás el alimento de un día para el otro, baja la energía, puede agarrarle diarrea, vómitos y el perro (que es la herramienta de trabajo), se pierde por completo.

Si bien Tomba y su entrenador están preparados para buscar restos humanos (y no personas vivas), jamás se sabe cuándo –lamentablemente– pueden requerirse sus servicios, por lo que es muy bueno que San Rafael cuente con ellos, ya hubo casos en los que demostraron que saben hacer su trabajo.