miércoles, 1 de mayo de 2019

Luis Gastón Guardia: Una manera diferente de hacer radio

Luis Gastón Guardia es un leonino puntano de 40 años que, por increíble que parezca, se sentó a los 6 frente a un micrófono por primera vez. Es cada vez más elegido en la radiofonía local por su humor e inteligencia, virtudes que le son muy propias y que se entrelazan en él de manera permanente al aire de la emisora en la cual presta servicios en la actualidad: FM Vos (91.5). 


¿Cómo pasaste de ser “puntano de nacimiento” a “mendocino por elección”?
Por cosas de la vida conocí un hombre con el que habíamos truncado cierta amistad, que tenía una radio y que me dijo “che, vos tendrías que ir a conocer San Rafael”, pero me lo pintó –y lo digo con cariño– como si fuera un pueblo, un lugar pequeño. Yo me sorprendí, cuando entré en el año 2000 (que era un caos a nivel país). Me gustó el lugar en cuanto a paisajes y por suerte conocí gente de radio de época, como Romero Sada. Me entré a quedar, pasó el tiempo hasta que al mes llamé a mi casa para avisarle que me quedaba acá… ¡Y ya pasaron 20 años casi!
Fue por amor a la radio también, porque sentí que me dio la posibilidad de hacerlo. Yo en San Luis trabajaba en la radio desde los 6 años por suerte en esto, cuanto casi todas eran AM, y lo que hacía era tratar de que no me echara el jefe, o sea “sonría que lo están filmando”.

Cuando llegué pensé “yo vengo acá de vacaciones, entonces hago lo que quiero un mes y después me vuelvo”, y como ese “hago lo que quiero” entró a gustar (porque era pasar Rock and Roll y hablar de otra manera, sin tantos tecnicismos), tuvo también cierta pegada en la radio local. 


¿Cómo es eso de que llegaste a la radio a los 6 años?
Por mi querido viejo, Luis Alberto, que murió en el 2008. A los 6 años yo era un pibe muy aburrido, muy tristón y eso preocupa los padres, porque un chico de esa edad normalmente está jugando y riendo, entonces no sabían a dónde llevarme. Un día mi papá que iba a trabajar a la radio (porque él era locutor de radio y televisión) decidió decirme “¿vamos a la radio?” Yo ni sabía dónde era la radio, de hecho, en esa inocencia de los chicos la idea que tenía era que mi papá se hacía chiquitito y se metía adentro y desde ahí hablaba, entonces yo pensaba que tenía un papá especial. Ahora que soy adulto también creo que lo tuve.

La cosa es que cuando llegué a la radio me di cuenta que la cosa era de otra manera y fue un impacto.

¿Qué radio era?
AM Dimensión, que todavía existe en San Luis. En su momento era la más importante de la provincia, hoy 20 años después, no lo es.

¿Cómo fue entonces esa llegada a la radio?
Fue rara porque en la radio no podes hablar ni hacer ruido, sobre todo en aquella época en la que la gente era más grande. Hoy los chicos de 17 o 18 años están operando, trabajan en radio. En esa ápoca el más joven tenía 50 años, entonces había mucha distancia generacional y el guardar silencio hacía las cosas más distantes. Pero como yo tenía una personalidad de ultra-tímido, me sentía cómodo ante ese silencio y distancia.

Me invitó una señora que tenía un programa infantil los domingos a la siesta, si quería formar parte de su staff. Le dije que sí y mi mamá me enseñaba algunos trabalenguas, adivinanzas que yo después decía en la radio. Fue increíble esa sensación de ponerse los auriculares frente al micrófono y hablar. Desde esa edad y en ese momento dije: “Quiero hacer radio” y aquí estoy haciéndolo.

¿Cómo fue el contacto con la radio en San Rafael?
Aquel hombre que me trajo de San Luis a San Rafael me dijo “tengo una radio, tomá, hacé lo que quieras”. Era “el sueño del pibe”. Fue una radio de Rock, la primera creo en San Rafael, en 2000, conocida como la 90.1 ubicada en Alberdi y Colón (el querido Pueblo Quiroga). Pasábamos 24 horas de Rock and Roll y había programas conducidos por rockeros. De ahí hubo una fraternidad establecida con oyentes y amistades que todavía mantengo gracias a la radio.

¿Por ejemplo?
Jesús Sánchez Manzano (operador de LV18); Juanjo Martínez (gran artista, multifacético); Quico Giménez… Son gente que conozco desde hace mucho tiempo y con la cual tengo una relación personal más allá de la radio, de cariño y afecto. También me hago muy amigo de los operadores, hay que llevarse bien con ellos, un operador te puede subir un programa o te lo puede matar (risas).

¿Qué relación tenés con el Rock?

¡Me gusta! Pero me gusta desde su base, no solamente por una cuestión musical, sino también de ideales fundamentalmente. Porque uno puede andar vestido de tal manera y que se diga “ese no es roquero” y por ahí tiene más Rock and Roll que el que dice serlo. Hay mucho “rockeros” viviendo como burgueses, lo cual es una contradicción total para el Rock and Roll de “aquella época”, ya que nació en búsqueda de la igualdad social y demás. Aparte de gustarme en lo musical, comulgo muchísimo en los ideales, en lo ideológico. 


¿En Argentina qué rockeros seguís o escuchás?
Mucho hoy nacional no estoy escuchando, pero soy de los que crecimos con Los Redondos. Me gusta un artista español que es Nacho Vegas, me gusta desde lo musical y como compositor y letrista. Me parece el Bob Dylan de nuestros tiempos y en nuestro idioma.

¿En inglés escuchás también?
No, antes me gustaba indagar muchísimo. Me gusta el Rock, pero tranquilamente puedo escuchar a Leo Mattioli, Abba, Los Iracundos, Sumo, Rolling Stones, Bob Marley, Janis Joplin, me gusta el Soul. Está buena la amplitud y creo que es algo que se ha roto aquello de que vivíamos como sectarios, como que “no te podías juntar con…” Los jóvenes han sido interesantes en eso de que ahora nos mezclamos como seres humanos, eso de ponernos etiquetas es una gran bobada e inventos de algunos para mantenernos en grietas comerciales o políticas de lo que fuere.

¿Sos músico además? Tenés algo de fama al respecto.
No, toco algunos acordes de guitarra. Una vez en San Luis, con la valentía que te brinda la juventud, tenía una banda con la cual cantaba. Se llamaba “La pipa Rock” (creo), iba a la secundaria.

Se nota que lo tuyo es la radio.
A mí me encanta hacer es radio, y eso no es un hobby. Por eso el entrenamiento permanente allí. En las conversaciones, en las cosas que veo lo relaciono con la radio, cómo preguntar por ejemplo, ahora que estoy haciendo otra clase de programas, más ligados a lo informativo, que no es lo que yo estaba haciendo. Nunca lo había hecho, pero como desafío está buenísimo. Agradezco a la radio en la que trabajo, el hecho de que me den la posibilidad porque yo no venía del “mundo político” digamos, sino del Rock o del humor, primero Ricardo Jarur y después su hijo Rodrigo, que me dieron la posibilidad de hacer ese programa, “Buen día, día”, que ya va a cumplir dos años en la mañana de 9 a 12. Hay un equipo de gente trabajando que hace que el programa vaya al palo, con un dinamismo inusual en las mañanas. Está Karen Talips en la producción general, producción periodística Javier Martín y Mauricio Álvarez, operación técnica Ariel Sánchez y en fotografía Jorge Méndez. Tenemos casi un record de entrevistas por día y anuales, lo cual hace que sea interesante escuchar el programa porque te enterás más o menos de todo lo que pasa en tu lugar. Obviamente que es importante lo que pasa en Buenos Aires, pero también lo que pasa en tu cuadra y esa es la idea del programa.

¿Cómo se compone tu familia?
Mi madre, mis dos hermanos, mis dos sobrinos y mi pareja, Antonela. Vivo con mi pareja y el resto de mi familia viven en San Luis y los voy a ver cada tanto.

¿Sueño que te quede por cumplir?
Lograr cada vez un mejor programa que el anterior que hice, y hasta ahora lo vengo haciendo… Y eso me encanta.