martes, 30 de abril de 2019

Una familia venezolana que eligió vivir en San Rafael

Héctor Rodríguez (52), junto a su esposa y sus dos hijos, decidieron dejar Venezuela y la dictadura con la que Nicolás Maduro ahoga cada vez más a sus compatriotas. Gracias a un familiar, llegaron a vivir a San Rafael, donde pueden alquilar y trabajar, algo que desgraciadamente en su país, cada vez se vuelve más utópico. 


¿Cómo se compone la familia?

Somos cuatro. Viajamos con mi esposa, Nairobis Alfonzo; mi hija mayor Naiyely y mi hijo Héctor Andrés. Logramos los cuatro salir de Venezuela.

¿Cómo llegaron desde Venezuela a San Rafael?


Llegamos por tierra, era la única manera, o en ese momento era lo más viable por los altos costos que tenían los pasajes aéreos. Agarramos un paquete de turismo y aprovechamos a salir.

¿Cómo fue el recorrido?
Primero que nada, era tratar de salir de Venezuela. Nuestras fronteras están custodiadas por la Guardia Nacional. Aunque sea malo decirlo tengo que decirlo igual: Mucha gente ignora el grado de delincuencia que nosotros tenemos y el miedo que nosotros teníamos era pasar la frontera nuestra porque nos iban a quitar los pasaportes e íbamos a perder todas nuestras pertenencias. Ellos, cuando se enteran que te estás yendo, te quitan desde los papeles hasta la ropa, dólares y lo que sea. Cuando respiramos verdaderamente, fue en la frontera con Cúcuta (Colombia), y jamás pensé que eso fuera a ser así: que respiráramos paz y calma en Cúcuta, a pesar de que sea una de las ciudades más agitadas de Colombia.

Posteriormente tomamos un aerobús ejecutivo (lo que aquí conocen como “colectivo”), y fuimos pasando desde Cúcuta; agarramos otro Ejecutivo hasta Ecuador; luego desde Ecuador a Perú; y Perú – Chile, hasta que llegamos a Argentina.

¿Y la intención era esa, llegar a Argentina?

Era la intención, porque tenemos aquí una prima y ella fue la que nos dijo que a pesar de “todo lo que está pasando” es un lugar bastante tranquilo. Es por eso que llegamos a San Rafael, Mendoza.

¿A qué se dedicaba en Venezuela? Soy administrador y trabajaba en Hacienda Pública en Venezuela.

¿Y en San Rafael?
Desde que llegamos el sistema de migración se dañó y no hay manera de descargar nuestros documentos. Nos han dado un documento que se llama aquí “Precaria” que es con lo que nos dan empleo. Ha sido bastante difícil por el sistema informático de la migración.

Yo conseguí trabajo en la temporada de Carnaval en Valle Grande en uno de los campings, gracias a un amigo bancario. Cuando se terminó la temporada me quedé sin trabajo, seguí buscando y ahora lo que hacemos es vender nuestras arepas nacionales, nuestras empanadas nacionales y yo elaboro un “Mocafé”, que es un chocolate al que le agrego unos toques de café. Nairobis y yo elaboramos y los que enfrentan al público son nuestros hijos, ellos son nuestro “marketing” en la calle. Eso es lo que nos está dando ahorita el sustento (no mucho, pero sí nos ayuda bastante).

¿Qué familia dejaron en Venezuela?

Dejamos a toda la familia. Si cerramos el término “familia” en padre, madre, hijos, estamos acá, pero nuestras raíces, nuestros padres están allá, nuestros abuelos, dejamos a nuestros hermanos, yo dejé a mi madre, ellos dejaron a sus tíos, a sus tías, primos… prácticamente nos vinimos solos. ¡Queríamos traérnosla!

La gente me pregunta “¿por qué te viniste?” Y te voy a decir a decir: El salario mínimo allá es de 18 mil pesos, pero un kilo de queso blanco duro (el más sencillo, aquí no hay de ese), cuesta 24 mil. Entonces, tú trabajas un mes para 18 mil y con ese mes de salario no puedes comprar un kilo de queso. A ese nivel de inflación estamos allá.

Yo tenía carros estacionados, pero los tenía así porque un caucho me cuesta 350 dólares, y el dólar ahora está entre 4 mil y 4.500 pesos por dólar cuando lo consigues en el mercado negro. Entonces el nivel de inflación es astronómico.

La gente está allá todavía, en primer lugar porque cerraron la frontera desde que salimos y segundo porque todos los días aumentan los pasajes. Un pasaje para salir de Venezuela en colectivo, vale 700 dólares, con el dólar a 4.500 pesos, es imposible que alguien llegue a ganar tanto. Son como cuatro vidas trabajando y luego pedir un préstamo para poder comprar un pasaje.

¿Esta crisis es superable?
Primero tiene que irse Maduro. Es imposible mientras él siga en el poder que la economía fluya, primero porque no deja que la economía fluya. Él es un comunista y lo que quiere es tener centralizado todo; y segundo porque una persona que no sabe absolutamente nada de nada, es imposible que dirija un colectivo, tú le enseñas a manejar y él va a pegarle al colectivo con el primer árbol que vea.

Creo que toda Latinoamérica tiene que verse beneficiada de esto, porque esto debe dejar una enseñanza para toda la colectividad latinoamericana. Cuando un presidente te dice que “te va a regalar algo”, no te está regalando nada, porque no se está metiendo la mano en su bolsillo para darte algo que surgió del sudor de su frente. Él está dando un beneficio social y quien lo recibe en dos o tres años va a terminar pagando el cuádruple de lo que recibió. Es bueno que Latinoamérica tome eso de conciencia porque ha sido como el “que me den”, el “que me regalen”, el “yo me merezco” ha sido como un virus que se ha propagado.

Nosotros mismos no permitimos el desarrollo, el desarrollo social, económico, ni siquiera educacional. Los gobiernos no quieren no incentivan al estudio. No queremos un mundo de médicos, o de ingenieros, pero si vas a ser zapatero, que tengas amor por lo que estás haciendo; si vas a ser panadero que sientas que ese pan cuando sale del horno y lo prueba alguien, sientas satisfacción porque lo hiciste con amor, con cariño. Es tan importante el panadero como el médico, el maestro como el ingeniero. Si las personas que limpian la calle no tienen amor por su trabajo, la ciudad no se ve bonita. Hay que incentivar el amor por el trabajo. Los padres deben incentivar a los hijos en prepararse.

¿Por qué considera que a pesar del estado en que está Venezuela Maduro sigue teniendo seguidores? Eso es un parásito y hoy el día nadie quiere trabajar. Y si tú les dices que les vas a regalar algo, aunque sea poquito y no les sirve para nada, dicen “¡me lo regaló!” Es gente que se conforma con esa partícula que les dan. Ese grupo ha crecido en masa.

El Gobierno en vez de ser un garante de la ley, prefiere ser un monarca. A nuestras niñas les dicen que traigan al mundo a cinco o a ocho muchachos. Después a ella le dan un bono o le pagan por cada niño que trae y ella está viciada, y los niños que están llegando también, porque ella les dice desde chiquiticos “toma el bono que nos da el gobierno”. Así, se crean personas que desde pequeñas lo único que saben es recibir un bono, no saben lo que es amor al trabajo, salir a trabajar, sentarse, copiar, leer, escribir, sino que se va a acostumbrar desde pequeño a recibir un bono. ¿Por qué hay gente que lo apoya? Son 20 años que tiene el Estado Venezolano criando “pollitos”. Yo le digo así a esa generación, porque el pollito (el que se crió en granja), tiene que ser alimentado por alguien, no por la gallina. Tal cual, Latinoamérica está infectada de “pollitos”, que les gusta que les tiren el maíz, lo que no sabe es que cuando crezca “¡saz!” Le van a cortar el cuello y va pal’ horno. “Me vas a dar el voto, yo voy a crecer más, pero tú nunca vas a llegar a llegar a ser gallo, siempre te vas a quedar pollito”.

La gente cree que las dádivas que da el Estado salen de los bolsillos de los políticos y no, la gente tiene que entender de economía: Sale del bolsillo de todos y cada uno de los ciudadanos que integramos un país.

Es necesario que pasen unas tres o cuatro generaciones de gente consciente.

Héctor tiene con él a su esposa y sus hijos, pero como cuenta, muchos seres queridos quedaron lejos además de su país al que le gustaría ver salir adelante.

Por otra parte, destaca lo bien tratados que se han sentido por parte de los sanrafaelinos.