domingo, 14 de abril de 2019

Su último aliento


Atravesó esas calles, como una fiera que se hallaba cautiva y acababa de escapar.
El rimel corría por su cara cuya angulosidad de rasgos afinados, absorbía el magnetismo de aquella noche. Su cabello estaba desordenado, tenía los ojos irritados y unas medias red cubriendo sus delgadas piernas, estaban coronadas con una diminuta falda roja.
Al llegar a la comisaría, literalmente se colgó de los hombros del oficial a cargo.
Había desesperación en sus ojos marrones y sus uñas tan puntudas como las de una pantera herida, se habían clavado en la espalda de aquel hombre.
—Ayúdeme se lo suplico; imploró la joven desencajada.
El policía, llamado Víktor, la llevó a una de las oficinas.
—¿Qué le ocurre señorita, en que puedo ayudarla?
—Me raptaron hace cinco años cuando tenía 13, me drogaron y me golpearon para que trabaje para ellos como prostituta.
—¿Quiénes son ellos?
—Sé sus apodos, por escucharlos las veces que estaba despierta: Nino y Gatica.
—¿Cómo es posible que no haya denunciado esto antes?
—Estaba encerrada, dijeron que si intentaba escaparme me mataban, ya no me importaba nada, así que me quise ir de ahí varias veces, pero siempre salió mal.
—¿A qué se refiere?
—Una vez traté de escaparme con un cliente, lo bajaron delante de mis narices y me golpearon muchísimo, casi no la cuento se lo juro. Otra vez me hice la enamorada de uno de ellos, estuve por convencerlo de que por lo menos me trataran como una persona, el otro hijo de puta se enojó y entre los dos me violaron.
En ese momento la joven rompió en llanto y Viktor sintió una profunda impotencia.
—¿Cuál es su nombre?
—Ariadna; dijo ella aún sollozando.
—Dios mío, tranquilícese por favor.
—Usted no sabe lo que es que te arranquen de tu casa siendo una nena. Mi mamá y mi papá eran tan buenos, me gustaba charlar con mi hermano Pablo y jugar con Bruno mi perrito.
Porque me eligieron a mi estos tipos, ¡Por qué!; gritó desesperada.
—Cuénteme, dice que la hicieron trabajar como prostituta.
—Me llevaron a un barsucho de cuarta y esas dos bestias, me pegaban, me hacían oler polvo blanco, me ponían inyecciones o me daban de tomar pastillas, después entraban tipos uno, otro y otro y me hacían cosas horribles...
La joven le dio la dirección de ese prostíbulo, no sin antes advertirle;
—Hice la denuncia antes y terminé otra vez ahí porque el milico era cliente, si usted conoce a algunos de estos tipos máteme ahora, por favor necesito que esto se termine.
—No Ariadna, podés confiar en mí, yo te voy a ayudar, te lo prometo.
Cuando Viktor se disponía, a llevarla a un albergue en donde hospedaba a las personas en peligro, notó que el piso estaba manchado de sangre.
Enseguida la llevó a la enfermería, tenía un profundo tajo en el muslo izquierdo. Luego supo que había escapado por una ventanita diminuta y que para hacerlo, debió pasar la semana entera sin probar bocado.
La dejó custodiada por uno de sus compañeros y después se dirigió hasta el prostíbulo vestido de civil, haciéndose pasar por un cliente.
Allí pregunto por Adriana, el nombre que le habían puesto a la joven, alegando que un amigo, le dijo que era un fuego en la cama.
El sujeto que lo atendió fue adentro y volvió desencajado.
—No está disponible; le dijo con un tono grave, ¿quiere otra?
—No, espero.
—Es que ella no está, ha salido; volvió a acotar furioso.
En ese momento una mujer lo llamó desde la entrada.
—¡Gatica, es Muriel por teléfono!
Viktor se escabulló entre la gente y salió de ese antro.
Aquel hombre estaba acostumbrado a tratar casos de delincuentes y sus víctimas, pero este superaba sus parámetros.
Era un caso concreto de"trata de personas".
Un vil negocio que después del narcotráfico y la venta ilegal de armas, es el más lucrativo del crimen organizado transnacional.
Se trata de comprar y vender personas al mejor postor, recurriendo a amenazas u otras formas de coacción, como el abuso de poder en situaciones de vulnerabilidad.
Una vez captadas sus víctimas los traficantes utilizan mecanismos de coerción para mantenerlas cautivas; encierro, golpizas o consumo forzado de drogas.
El policía investigó más acerca de este tema y descubrió una nota en Internet, publicada en el mes de julio en la Argentina, en ella decía:

"Los muchos rostros del mismo flagelo.
Mujeres obligadas a prostituirse, tráfico de niños y de mano de obra esclava.
7 mil millones de dólares anuales.
4 millones de víctimas.
2 millones de niños explotados sexualmente.
Los medios de comunicación suelen ser otra herramienta del sistema, a través de falsas ofertas de trabajo, sitios de Internet de turismo sexual y matrimonios fraudulentos. Cuando no hay carnada posible, los raptos son la carta obligada.
En ese horroroso mercado, el precio de una mujer oscila entre 1500 y 3000 dólares. Si es menor de edad o es llevada al extranjero, el precio sube".
Viktor decidió tomar el caso como un asunto personal, lo cual significaba llevarlo hasta las últimas consecuencias.
Siguió minuciosamente los movimientos de los individuos implicados, inclusive de dos sujetos que según los detalles que dio Ariadna, parecían ser proxenetas.
También se acercó mucho a la joven, consternado por su situación, la tomó bajo su tutela con responsabilidad y compromiso.
Pidió audiencia con un juez federal de su confianza, quien enseguida dio pedido de captura para los maleantes.
Se ordenó a médicos forenses realizar estudios completos a la joven, por la posibilidad de enfermedades recurrentes en estos casos.
El resultado de la pesquisa fue contundente.
Los criminales cambiaron de zona el prostíbulo, para evitar inconvenientes por la desaparición de la muchacha. Sin embargo, debido a la perspicacia de Viktor, apresaron desde los proxenetas hasta el máximo jefe de la banda, el comisario a quien ella había recurrido en primeras instancias.
Además se descubrió que tres chicas más, habían sido engañadas y trabajaban como prostitutas en condiciones inhumanas.
Ariadna, en cuanto a su estado de salud física presentaba; desnutrición, un alto grado de intoxicación producto de las drogas que le suministraban y heridas por todo el cuerpo. Le costó enormemente sobreponerse, ya que debido a los malos tratos, tenía además, serios trastornos psicológicos.
Era una persona distante en constante actitud defensiva, con el alma desecha producto del dolor, que no podía dejar de padecer.
Hasta que un hecho decisivo hizo que al fin pueda reanudar su vida; volver a sentir el amor de otros seres.
El día que se reencontró con su familia, como siempre, su amigo Viktor estaba junto a ella.
Nadie dijo palabra alguna, sólo hubo lágrimas, sonrisas y abrazos.
La joven pudo volver a estudiar y practicar deportes, algo que adoraba.
Más tarde se casó con un ser maravilloso, que aún sabiendo su pasado, supo ver en ella una jovencita de trece años todavía virgen, convertida en una mujer valiente que supo sobrevivir al horror.
Así, su padre, su esposo y su héroe, modificaron el enorme temor que tenía contra los hombres. Supo que durante cinco años, sólo había conocido ratas escabullendose entre la mugre.
Otro caudal de amor que irrumpió en su vida, fueron sus dos hermosos hijos, a quienes llamó María, por su fe en la virgen que fue lo que la mantuvo viva y Viktor, en honor a ese valeroso hombre que la salvó, justo antes de su último aliento.

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