jueves, 25 de abril de 2019

Los ojos del alma

Sentada frente al espejo del sombrío cuarto miró sus ojos cristalinos.


Alma era una joven que poseía innumerables cualidades: bonita, dulce, buena, reservada, humilde, inteligente, responsable, pero a la vez tenía un temible dolor creciendo en su interior, cuyo nombre era tristeza.
Por eso esa mañana decidió matarse.
Tomó un frasco de pastillas con vodka y luego de ver a su enemiga en el espejo por última vez, se recostó en la cama esperando morir.
Entonces alguien tocó a la puerta. Ella creyó que estaba alucinando porque hacía años que no le decía dónde vivía a alguien.
Era Emilio su ex novio, quien pudo salvarla de una muerte segura.
Cuando despertó, el médico y las enfermeras presentes no podían creer lo que veían. El cristal celeste de su mirada había desaparecido, en su lugar un intenso color escarlata cubrió sus ojos con un aspecto siniestro.
Un oculista maravillado por el hallazgo quiso descubrir la causa del color de sus ojos. Luego de un tiempo de investigación, concluyó en que ciertas sustancias del medicamento ingerido estaban llegando al cerebro de la joven, y por lo tanto eran restos de sangre lo que había en la mirada de Alma.
Un colega que llegó al establecimiento con el mismo fin descartó radicalmente esa teoría. No era posible que fuera sangre porque la joven estaría ciega y en peligro de muerte, lo cual no era cierto.
Se hicieron pruebas a sus retinas y todas dieron favorablemente.
Cuando la joven se reestableció Emilio estaba junto a ella.
El muchacho la tomó de la mano y le dijo:
- ¿Porqué no aceptaste mi amor?
- Porque no te amo; repuso ella.
- ¿Qué amás la anorexia, el tabaco, el alcohol, la frustración y la muerte?
- Parece que no puedo vivir y tampoco morirme.
Entonces Emilio la condujo al espejo del baño.
Alma al ver sus ojos comenzó a llorar desesperadamente, manchando su camisón, el piso y la camisa del joven, con lágrimas de lo que finalmente era sangre.
El psiquiatra del establecimiento intentaba sacarla de la profunda depresión en la que se hallaba, sin conseguir avance alguno.
Una vez realizadas las pruebas pertinentes, se reunieron el médico clínico, los oculistas y el psiquiatra, para tomar una determinación sobre el difícil caso y luego de informar sobre la situación a Emilio, se dirigieron a hablar con ella.
El diagnóstico fue contundente, su tipo de sangre no aceptaba donante y si volvía a llorar a mares era posible que muriera desangrada.
Alma pensó que ahora sería sencillo morir, sólo debía expresar su tristeza en un amargo llanto.
Cuando los médicos se fueron, Emilio trabó la puerta con una silla y le hizo el amor con una dulzura inaudita, entonces le pidió que le de la oportunidad de arrancar de su mirada la tristeza que padecía, para que nunca más volviera a llorar.
Por primera vez en su vida Alma entendió que tenía una posibilidad definitiva de salvarse, por eso lo abrazó y aceptó conmovida su amor.
En realidad el único peligro de muerte para la joven era esencial, los profesionales habían querido rescatarla de su enemiga interior y al consultar con Emilio lo que pensaban decirle, estuvo de acuerdo en que lo intentaran.
Luego de un tiempo Alma percibió que no se había salvado únicamente de morir.
Se enamoró de Emilio, se convirtió en una joven alegre y encontró su verdadera vocación en la medicina. Comprobó que cuando lloraba de emoción sus lágrimas eran cristalinas, y se hizo famosa por ser la única mujer en el mundo de ojos escarlata.

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