sábado, 27 de abril de 2019

Graciela Bianchi: La fuerza de una madre que pide “justicia”

A los 52 años, Graciela sigue luchando y pidiendo “justicia” por el femicidio de su hija, Florencia Peralta. 


Algo que este duro camino le enseñó, es que no debe bajar los brazos y lo que la hace ser un ejemplo de vida, es que por sentirse incapaz de haber salvado a Florencia, es que decidió ayudar a que otras chicas no tengan el mismo destino. 

¿Cómo se compone en la actualidad tu familia?
Mi hijo Pablo; mi nieto; mi actual esposo, Javier; mi ex esposo, Omar y su pareja actual que es Nancy. Estamos todos unidos en esto. Yo creo que la muerte de Florencia nos unió más. Antes teníamos los problemas de toda pareja que se separa o divorcia, pero todo esto nos unió para seguir adelante.

Si quiere relatarlo o si no lo dejamos allí: ¿Cómo fue aquel trágico día?
Nosotros vivimos en Mendoza y yo siempre apagaba el teléfono para dejarlo cargando de noche. Entonces, me llamaban y llamaban al teléfono de mi esposo y no se podían comunicar, hasta que un compañero de trabajo de mi hijo fue hasta la casa y nos golpeó la puerta. Eran las 12 de la noche más o menos y yo me pregunté “¿qué pasó?”, pero nunca nos imaginamos algo tremendo. Prendo el teléfono y me encuentro mil llamadas perdidas de mi mamá, mi hermana, toda la familia, los amigos… El amigo de mi hijo le dijo a mi esposo que habían matado a Flor. Creo que fue el peor de mis momentos. (Se emociona). 


¿A qué se dedica en la actualidad?
Me capacito en Violencia de género, hago capacitaciones de todo tipo en el Poder Judicial, en la Legislatura, ayudo a mujeres víctimas de violencia. Ya que no pude salvar la vida de mi hija, trato de salvar otras vidas, puesto que se ve mucha violencia de género de todo tipo. Trabajo en mi trabajo habitual (soy doméstica).
Imagino que ha visto historias terribles en este tiempo.
Tremendas… como las de Madres de Pie. Florencia quizás ha sido la “menos aberrante”. Por ejemplo, a Janeth Zapata (29) la encontraron después de varios días y en estado de descomposición, tapada por plumas y mugre; en el caso de Julieta González, lo mismo; a Ayelén Arroyo, su papá la apuñaló y la degolló. El crimen de Florencia no fue tan aberrante pero es una muerte también en el contexto de violencia de género.

Hay historias que vivimos casi todos los días, llamados en los que nos piden ayuda y la mayor cantidad de personas que piden ese tipo de violencia son de General Alvear y de Maipú. Son entre dos y tres por día. Hay llamados de teléfono a las 3 o 4 de la mañana, al menos uno por semana. 


¿San Rafael cómo está en este tema? En San Rafael hay mucha violencia. Pasa que como somos una sociedad cerrada y no queremos que nadie se entere, las mujeres sufren y sufren sin denunciar. Pero si vas al Área de la Mujer, vas a encontrar un montón de mujeres que sufren violencia. Sin embargo, tengo que decir que lamentablemente, en el Área de la Mujer hay personas que lastiman a las mujeres que van lastimadas y esas personas no deberían estar en un lugar donde hay que ser muy sensible a lo que pasa. Yo sé que hay que ser firme en algunas cuestiones, pero tenés que ser firme y a la vez saber entender la situación que está pasando la mujer en ese momento. Me refiero a aquello de “revictimizarlas”. Tenemos que tener cuidado porque si no, las mujeres van a denunciar, y como las tratan mal, se van y siguen sufriendo hasta que les pasa como le pasó a Florencia o a muchas otras chicas, que llegan a la muerte.
Se debe cambiar a quien no cumple con lo que verdaderamente tiene que cumplir.
¿Cómo se procede en esos casos?
Nosotros actuamos a través del 911 y de las áreas de la Mujer de los municipios. Ocurre que no tenemos un grupo de profesionales. Es lo que estamos tratando de hacer, pero cuesta mucho porque nadie trabaja “porque sí”, gratis. Ahora se sumó una pediatra que nos va a ayudar con la parte de Pediatría, pero necesitamos psicólogos, abogados, enfermeros o un médico porque hay personas que están en momento de crisis y necesita un calmante y nosotros no lo podemos administrar. 

Además, no podemos revictimizarlas, porque pueden haber pasado por eso muchas veces cuando van a hacer las denuncias. Las revictimizan, o sea, van a comisarías y les vuelven a preguntar, van al juzgado y les vuelven a preguntar, y el forense lo mismo, y en cada lugar igual, por lo que las trauman además del trauma que ya llevan. 


¿Cómo se conforma el equipo?
Somos una comisión que se integra por ocho personas y cada una tiene un rol diferente. Yo ocupo la presidencia.

¿Crees en la Justicia argentina?
Creo en Dios, en la Justicia Divina.

Las víctimas de violencia de género pueden comunicarse a los números 911, 144 o a través de la página de Facebook “Madres de Pie Mendoza”.