jueves, 4 de abril de 2019

El Chiquito García

Llegó a San Rafael con apenas 16... Una maleta cargada de libros que siempre lo miraban apoyados en el piano de la vieja confitería Paris. Originario de Rancul, provincia de La Pampa, allí sus padres soñaban con un estudiante aventajado y él con cantar y hacer canciones. 


Ese reducto de artistas refugiados entre el aroma a café recién molido y perfume a medialunas parieron al Chacho Santa Cruz, Los Andariegos y al propio Alberto Cortez. 

Siempre se trepó a los trenes del canto y la guitarra... hasta que probó con un barco y se fue a España, huyendo del servicio militar y como valijero de una delegación artística que dirigía el gran armonicista Hugo Díaz.

Allí conoció a una sueca que convirtió en su esposa y ella lo convirtió en Mr. Sucu sucu.

Él siempre nos decía “miren muchachos, para ser arquitecto primero hay que ser albañil", y así fue nomás el Chiquito García disfrazado de Alberto Cortez y administrado por la sueca ganaba fortunas en pesetas, liras, francos y otras yerbas.

Cuando consiguió armar su propio estudio de grabación, se sacó el disfraz de Mr. Sucu sucu y sacó de su corazón su más preciado talento de poeta y cantor de pura raza.

Castillos en el aire, Mi árbol y yo, "cuando un amigo se va -mi querido Chiquito- queda un espacio vacío”.

Por Omar Hueda