martes, 30 de abril de 2019

A pesar de haber sido absuelto, dejó de ser sacerdote Fernando Yáñez

A pesar de haber sido absuelto por la Justicia, el obispo diocesano Eduardo María Taussig, resolvió imponer la dimisión del estado clerical a Fernando Yáñez, quien incluso públicamente había dicho que se le debía una disculpa por cómo lo habían tratado desde la Iglesia.


A los medios de prensa les llegó el siguiente comunicado:

Oficina de Prensa (Obispado de San Rafael) 30 de abril de 2019. Después de un largo proceso penal administrativo, que incluyó intensas investigaciones, consultas a las máximas autoridades de la Iglesia en materia penal canónica y habiendo obtenido la certeza acerca de las acusaciones que pesan sobre el Pbro. Fernando Miguel Yáñez, esto es: 1. desobediencia pertinaz (canon 1371, 2º del CIC); 2. ejercicio ilegítimo de una función sacerdotal (C. 1384); 3. suscitar públicamente aversión y odio contra la Sede Apostólica o el Ordinario (c. 1373); 4º Delito contra el sexto mandamiento con menores (c. 1395 del CIC y art. 6º §1, 1º del mpSST); el Obispo de San Rafael, Mons. Eduardo María Taussig, en uso de las facultades que le otorga el Derecho eclesial, ha resuelto imponer al Pbro. Fernando Miguel Yáñez la dimisión del estado clerical, con efecto inmediato, por Decreto de fecha 29/04/2019 (Prot. 105/19), por hallarlo culpable de los primeros tres delitos de que se lo acusa. Esta es la máxima pena que impone la ley penal canónica a un sacerdote, fuera de la excomunión. En razón de esta sentencia, Fernando Miguel Yáñez no podrá realizar ningún acto ministerial, ni usar vestimenta eclesiástica, ni reclamar para si ningún privilegio que el derecho disponga a los clérigos. Respecto del posible delito de abuso de un menor a su guarda, no se han encontrado pruebas, ni testimonios fidedignos del mismo, por lo que no se expide al respecto. La resolución de esta causa se ha hecho pública recién ahora, pues se prefirió esperar a la resolución del juicio civil que se le seguía.
El sacerdote Fernando Yáñez cumplió en sus primeros años de ministerio, una tarea como pastor de los fieles en la Parroquia de Monte Comán, atendiendo a los más necesitados y postergados. Lamentablemente, en un momento de su ministerio tomó una actitud de abierta rebeldía a la autoridad de la Iglesia, en la que ha permanecido en forma contumaz, a pesar de los numerosísimos esfuerzos por hacerlo deponer su actitud y volver a la recta disciplina eclesial. Esta actitud constituye un delito, que se opone a su condición de sacerdote. El escándalo suscitado por sus acciones y palabras, requiere de una sanción congrua. Los beneficios que la comunidad ha recibido del sacerdote Yáñez, nos impulsan a elevar oraciones y súplicas por su conversión y enmienda.
De esta manera, más allá de lo que haya dicho la Justicia en Tribunales, Yáñez dejó de ser sacerdote.