sábado, 23 de marzo de 2019

Son cerca de 100 mil los niños apropiados en Mendoza en tiempos de democracia

Se trata de niños robados, comprados o entregados por fuera de la ley de adopción. 


Patricia Giménez tuvo una beba hace 35 años, la vio viva, pero rato más tarde le dijeron que había muerto. No le dieron certificado de defunción, ni el cuerpo del bebé y ella, que en ese entonces tenía 17 años, aceptó esa muerte hasta que la madurez le hizo ver que su hija podría haber sido robada.

En los años siguientes supo de muchos casos más y hace cinco años creó la organización Colectivo Mendoza por la Verdad. Hoy calcula que son cerca de 100 mil los niños apropiados en Mendoza en tiempos de democracia.



"Hay que hablar de estas apropiaciones porque esa palabra se identifica solo con la dictadura, pero en democracia también roban bebés y muchas veces los venden. No se puede hablar de adopción ilegal porque eso es algo que no existe, la adopción es, justamente, un proceso legal", aclaró Patricia al Post.

Agregó que "todos los días se contactan mendocinos que saben o sospechan que tienen otro origen y también padres y madres a los que les dijeron que sus bebés murieron y no les dieron ni una prueba".

El Colectivo no trabaja solo en Mendoza, sino que está en red con distintas organizaciones similares de todo el país. Además trabajan con la secretaría de Derechos Humanos de la Nación y, aunque parezca increíble, calculan que son más de 3 millones de argentinos los que han sido apropiados fuera de la dictadura. 



"La historia es igual en todas las provincias. En las maternidades de hospitales públicos y también privados les dicen que los bebés murieron. A Algunos les dan certificado de defunción, a casi nadie le dan un cuerpo. Hay casos en los que dieron un cuerpo pero las madres saben que no es el cuerpo de su hijo o hija", contó.

"Es muy fácil robarse un niño en Argentina", lanzó y precisó que "cualquiera puede salir de cualquier provincia a otra con un bebé y nadie controla nada. Podés llevar tres bebés en el auto y ningún control te va a pedir documentos de los bebés". 



Patricia también tuvo testimonios de mujeres a las que "alguien bondadoso" les pagaba el parto en una clínica o mujeres que llevaban a parir en alguna casa y después nunca más veían al recién nacido.

"Nosotros no queremos llevar preso a ningún padre de crianza, nos preocupa reunir a la familia biológica, porque no saber qué pasó con un hijo o no saber quién es mi familia, es algo tremendo. Nosotros tenemos abuelas y abuelos que se enteran siendo ancianos que no son hijos de quienes creían y se te mueve el piso de una manera tremenda", explicó.

Apropiados de segunda


Una de las trabas que tienen quienes buscan sus orígenes biológicos es que el Estado no los toma en cuenta para hacer las pruebas de ADN en forma gratuita como sí las hacen para quienes sospechan haber sido apropiados en la dictadura. Es por eso que quienes nacieron en otras épocas recurren a un laboratorio de Estados Unidos para enviar las muestras a través de un genetista rosarino. "Hay que enviarlas a través de él porque la legislación argentina prohíbe sacar material genético del país".

El problema con el laboratorio es que sólo puede encontrar coincidencias entre los que hayan enviado sus datos allí.

Tampoco es fácil acceder a los registros hospitalarios y mucho menos exhumar los cuerpitos de bebés para hacer una toma de ADN, sobre todo cuando pasaron muchos años.

"Las denuncias suelen hacerse mucho después, porque una madre a la que le dicen que su hijo murió obviamente entra en un shock, y aunque crea que se lo robaron porque no tiene ninguna prueba de la muerte, el entorno le dice que acepte la muerte, el psicólogo que haga el duelo y se tarda mucho en terminar de comprender que es probable que te hayan robado a tu hijo", explicó Patricia.

Se sabe y se calla
En este delito de apropiación hay una pata que hace que todo sea posible: el miedo a la denuncia.

"En todos lados te encontrás con gente que sabe de algún caso. Ya sea de la vecina que apareció con un bebé sin haber estado embarazada nunca, o enfermeras y hasta médicos de las maternidades que te aceptan que existe el robo pero que no saben nada", alertó Patricia.

Y a pesar de comprender la desesperación que puede tener una pareja para ser padres, es necesario concientizar que comprar un niño no es la forma. Aunque no le roben un niño a su madre porque ella lo entrega, le roban al niño su historia familiar y genética y eso causa mucho dolor.

Fuente: Mendoza Post