sábado, 23 de febrero de 2019

Enólogo sanrafaelino en la búsqueda permanente de un buen vino, un vino nuevo, un vino distinto

Fabricio Orlando (44) es un enólogo sanrafaelino, que basa los pilares de su trabajo en la calidad de la uva, en el momento exacto de cosechar, más la sensibilidad en los pequeños detalles, para alcanzar el producto deseado. 


Este enólogo posee sin dudas conocimiento y sensibilidad, algo fundamental para crear buenos vinos. Que los hace, está respaldado por una enorme cantidad de premios, incluso de nivel mundial. Posee al mismo tiempo la humildad de decir que en realidad, el éxito del producto está en la uva y no en lo que los profesionales que trabajan con ella saben hacer.
¿Desde hace cuánto tiempo que estás en la Enología?

23 años, desde 1996.

¿Por qué la elegiste como forma de vida?
Toda mi familia estaba relacionada a la industria vitivinícola y tengo un familiar que fue enólogo anteriormente. Escapé de todo lo que habían hecho mis hermanos que fueron hacia el lado de la Salud, y yo que era el “rebelde de la familia” terminé en la industria vitivinícola… que al final, termina siendo parte de las raíces. Al final me acerqué a lo que toda mi familia hizo toda la vida: al viñedo y al vino.

¿Dónde estudiaste?
Estudié Enología en la escuela Iaccarini y después en la universidad en la Facultad Don Bosco en Rodeo Del Medio. 


¿Cómo sigue la carrera una vez que te recibiste? Antes de recibirme arranca la carrera. Cuando empecé el segundo año de facultad empecé a trabajar en la bodega Rutini, donde estuve varios años; después pasé a una bodega que se llama Cristóbal 1492, plena para la exportación; y luego de eso estuve 6 años como director enológico de Pulenta Estate. Y después dije “me voy a hacer mis propios vinos” y a asesorar algunos proyectos.

¿Qué significa “hacer tus propios vinos”?

En primer lugar, un deseo. Cuando me fui a estudiar no existían las bodegas pequeñas, sólo había grandes bodegas y los enólogos teníamos trabajos para ellas (eso era todo). Cuando trabajé en la primera, éramos un equipo de cuatro o hasta cinco en época de Vendimia. Pero yo sabía que iba a terminar haciendo mi vino, aunque no sabía cómo, porque realmente se necesitaba mucho capital para empezar a hacer un proyecto vitivinícola.

Gracias a Dios y la evolución del mundo, actualmente para lograr lo que querés, no hace falta tener grandes inversiones, sino que lo podés hacer a pequeñas escalas... Y Fue mutando la industria vitivinícola a que de la exclusividad de bodegas grandes, se pasó a pequeños proyectos que hacían cosas de altísima calidad… Y ahí me prendí yo. Dejé de trabajar en la bodega más importante que trabajé (Pulenta Estate), donde estaba súper cómodo con todo lo que tenía para hacer y para vivir, y empecé con un proyecto que me pone bastante más nervioso pero que me da mucho placer, que es hacer mis propios vinos.

¿Cuáles son tus “propios vinos”?
Mi proyecto se llama “FOW” que significa “Fabricio Orlando Wines” o “Fabricio Orlando Winemaker”. Dentro de ello, existen diferentes líneas: unos son los “Castizos” (Malbec Castizo, Cabernet Sauvignon Castizo y Cabernet Franc Castizo, y un blanco llamado Sauvignon Blanc Efusivo).

Además tengo los “Vinos Discontinuos”. Se trata de partidas únicas, porque se envasan una vez en la vida hasta 2.500 botellas. Es decir, lo que hago es buscar variedades diferentes o variedades “raras”. Por ejemplo, este año envasé un nebbiolo rosado, el año que viene voy a tener un nebbiolo tinto; o bien variedades “normales” (como puede ser bonarda, chenin o chardoné), pero elaborado con técnicas diferentes a las que se utilizan normalmente en la industria. Por ejemplo, he elaborado chenin, fermentado en vasijas de arcilla como se hacía en Grecia hace muchos años. Entonces los “discontinuos” son vinos únicos ya sea por la variedad, por el estilo de elaboración o por alguna variación que tenga que no sea normal en el mercado.

También tengo el “Vino Tope de Gama”, que se llama Óptimo Blend, que tiene otra elegancia, otro tipo de elaboración. Son vinos hechos con 18 meses en barrica 100 por ciento nueva y luego de un año y medio a 2 años en botella antes de salir al mercado. 


¿Dónde los envasas?
Empecé el proyecto hace 8 años, haciendo con mis propias uvas de Rama Caída, todos los vinos. También teníamos un viñedo familiar en Tupungato. Luego, desde el momento en que generé los Discontinuos, empecé a buscar uvas afuera del proyecto (aunque por ahora todas dentro de Mendoza).
Hoy estoy haciendo con uvas de San Rafael, de Tupungato y de Tunuyán, o sea Valle de Uco.

Pero yo no tengo bodega, es decir, hago vino en bodegas de terceros donde pago un servicio. Ellos ponen sus obreros, su gente, yo pongo mis tanques dentro de esas bodegas, mis vasijas, mis barricas, voy llevando las uvas a esas bodegas y elaboro mis vinos con el personal de ellos. Tengo dos bodegas en Valle de Uco y una en San Rafael. Ahora quiero tener una sola bodega en Valle de Uco y una en San Rafael para centralizar aún más.
¿Te ayuda alguien?
He tenido gente que me acompaña, sobre todo en la época de cosecha, en Vendimia. Pero la parte técnica la hago yo y sí tengo alguien que me ayuda en la parte administrativa que es Damiana Clemente. Ella me saca el lío a mí, así yo estoy con los vinos. De todas formas debo decirte que en cada bodega hay enólogos fijos (amigos), en quienes me apoyo. Son personas con las que hablo desde hace 4 o 5 años, entonces les digo qué es lo que busco, lo voy organizando día por medio y después ellos van ejecutando los trabajos.
Por otra parte, me gustaría aclararte que “el enólogo guía”, pero la calidad está en la uva. El enólogo guía a que “todo el potencial que la uva tiene lo pueda expresar”. El enólogo no es “el que hace el vino y el alquimista”, es el que acompaña la buena calidad de la uva, nada más. Muchos tienen la frase “aquí no manda el enólogo, el que manda es el vino”, y no es verdad; la que manda es la uva.
Lo más importante está en los momentos previos a la cosecha, en la cosecha, en qué momento cosechar esa uva, con qué madurez, con qué taninos en la piel, con qué fruta te vas a encontrar para elaborar cierto estilo de vino. Vos el vino lo pensás en el viñedo, probando la uva, pero más que nada la piel de la uva, la pulpa poco interesa si es más dulce o menos dulce. Lo importante es masticar la piel hasta 20 veces para saber qué sabor, taninos y color salen de ahí, para saber cuál es el futuro de vino que podés llegar a elaborar. Más o menos así empieza la historia. Después en la bodega hay otros pasos para llevarlo tranquilo y acompañando, como decía antes. 


¿Te gustan vinos de otros países?
Siempre y cuando estén bien hechos y sean limpios, me gustan todos los vinos. Me gustan mucho los vinos italianos; me gustan vinos blancos de Nueva Zelanda; Francia, por supuesto tiene vinos muy ricos. He tenido la oportunidad por el trabajo que tuve en las bodegas, de viajar bastante probando vinos y la verdad es que te encontrás vinos muy ricos en todo el mundo.

¿Te gustan otras bebidas?
¡Sí! Me gusta el gin-tonic, me gusta la cerveza… no creo que exista la “guerra entre la cerveza y el vino” o que “la cerveza le ganó el lugar al vino”, como algunos dicen. Creo que es cierto que la cerveza se ganó un gran lugar. En Alemania se consume 16 veces más cerveza que vino.

Que la gente tome lo que quiera, lo que tenemos que hacer, es que la gente tome más vino, eso sin dudas, pero para eso los hacedores de vino tenemos que generar nuevas ideas, vinos más frescos, más jóvenes…

¿Le ponés soda y hielo?
(Risas) ¡Yo no se lo echaría! Pero si te gusta, y querés echárselo vos, ¡dale para adelante! La idea es que cada uno lo tome como le guste. El vino te saca la sed.

La página Web de Fabricio Orlando es: www.fowines.com