miércoles, 2 de enero de 2019

Un artesano detrás de la soldadora

Manuel Olate camina por las calles del centro local, llevando con él sus obras de arte: pequeñas esculturas fabricadas con diversas piezas metálicas soldadas y pintadas. Las ofrece a sanrafaelinos y turistas, muchos de los cuales las miran con atención y extrañeza… no es para menos. 


Manuel es un artesano autodidacta de 25 años, que un día, junto a su hermano José, decidió dedicarse a fabricar pequeñas esculturas hechas con clavos, arandelas, tuercas, eslabones de cadenas de bicicletas y tornillos, entre otros metales. A esos recursos, hay que sumarle la pintura y, por supuesto, los electrodos.
Explica que lo primero que hace es ir soldando las piernas de las pequeñas estatuas y que de a poco, se le va dando la forma deseada, en la “actitud” que se las desee poner.

En su casa tiene un taller donde las fabrica, y ese es por ahora el trabajo que tiene. “Mi idea es seguir trabajando para invertir en algo más grande después”, dijo y aseguró que la gente le compra sus artesanías, especialmente los turistas que llegan a San Rafael. “En las mañanas estoy en la zona del Kilómetro Cero y en la noche voy al boulevard de avenida Hipólito Yrigoyen y a la Plaza Francia”, agregó. 

Todo esto surgió cuando estudiaba en la escuela Enet y más tarde aumentó su interés, a través de la práctica de la soldadura eléctrica, algo que siempre le gustó (a pesar de alguna vez –lógicamente– haberse quemado algún dedo). “A mí me gustaba soldar y un día tenía clavos y cosas que me habían sobrado, ya que estaba arreglando un mueble, y empecé a darle forma y fui formando estas figuras”, señaló.
Manuel es uno de tantos jóvenes que recorren nuestras calles con historias que merecen ser contadas. Detrás de sus pequeñas obras que le llevan –según cuenta– alrededor de media hora fabricar, se esconde el trabajo de alguien que busca crecer, en este caso, a través del arte.