jueves, 27 de diciembre de 2018

Feyes: Un lugar donde sobran la Fe y la esperanza

El 29 de noviembre de 2018, “Fe y Esperanza”, institución más conocida como “Feyes” cumplió 49 años. 


Fue creada por un grupo de padres que no tenían dónde llevar a sus hijos, quienes presentaban algunas discapacidades que les impedían ingresar a escuelas comunes y con los años se fue transformando en un espacio de referencia para la formación educativa y la contención de muchísimas personas. Hoy, es mucho más que una escuela. 

Miguel Torres tiene 47 años. Es, desde el 1 de agosto de 2016, el director de Feyes, aunque está en la institución desde hace más de 19 años.

¿Cómo llegó usted a Feyes?

Estaba de novio con quien hoy es mi esposa y ella junto a su familia estaba vinculada a Feyes. Yo tenía otro trabajo, pero me acerqué, presenté un curriculum –ya que soy docente– a una comisión directiva que es la que conduce la institución, y quedé seleccionado.

¿Qué significa Feyes en su vida?

(Risas) Significa mucho, uno no está aquí porque vaya a ganar mucho dinero (realmente, quizás todo lo contrario). ¡Significa mucho! A veces, incluso, dejar horas de sueño. Uno tiene la responsabilidad de cumplir 5 o 6 horas, que es la función, pero estamos 12 o 16 y a veces sábado y domingo. ¡Pero uno tiene que dedicarlo para que se pueda transformar la institución con el transcurso del tiempo y adaptándose a la realidad que tenemos! 


¿Qué discapacidades tienen las personas que vienen a Feyes?

Aquí vienen alumnos de entre 16 y 65 años en este momento, con múltiples discapacidades. Tenemos con problemas neuro-motores, pacientes con esquizofrenia, síndrome de Down, parálisis cerebral, hipoacúsicos… la patología es variada. Hay algunos con patologías combinadas. En este momento tenemos 40 alumnos de ambos sexos.

A medida que ha ido pasando el tiempo, nuestros alumnos van creciendo. A través de los talleres educativos, tratamos de seguir capacitándolos para que puedan tener una inclusión social, laboral dentro de la sociedad.

Tenemos que adaptar los talleres educativos según las patologías del alumno, entonces se hace todo un trabajo diferenciado, personalizado, para que ellos puedan ir capacitándose, formándose.

Se hacen amigos, una relación única, ¿no?

¡Sí! Los alumnos aman Feyes, aman pasar tiempo aquí. La mayor dificultad de ellos son las vacaciones, aunque suene increíble, es al revés de otras instituciones donde los alumnos quieren estar en su casa. Ellos sufren quizás estando en su casa, porque este es su ámbito, su lugar donde poder ir construyendo lo que les permite crecer a través de la vida. 


¿Cómo se compone el equipo docente?

La dirección y 12 docentes. Tenemos un taller que es Madera y muebles, a cargo de Alexis Escudero; Gastronomía 1, Diego Andrés Calivar; Evangelina Páez, docente de Teatro; Marina Cejas, María Lorena Fernández, María del Rosario Sumarán, María Celeste López y Gisela Flores, maestras de taller; Gabriela Pellegrini, profesora de Educación Física; María Cecilia Ortega, profesora de Música; Mónica Batista, maestra de Danzas, Gilda Elizabeth Araujo, maestra de taller con apoyo pedagógico (a través de un taller de panificación, enseña números, unidades, peso, manejo de dinero, etcétera); y Sergio Alberto Giménez, que desde 2019 estará en el taller de elaboración de dulces y conservas.

Los chicos que están en la institución, ¿participan de todos los talleres?

No. Generalmente, todos participan en Danzas, en Teatro, en Educación Física y en Música. Esas son actividades que conciernen a todos, pero este año tuve que hacer algunas modificaciones por la parte de Supervisión. Sin embargo, a partir de 2019 vuelvo a la estructura anterior, porque permite desarrollar en los chicos distintas actividades, principalmente las artísticas.

Este año hemos hecho muchísimo, les hemos enseñado a los chicos, a través de sus actividades, hábitos de higiene, cómo cuidar su cuerpo, participación en la Feria Franca Inclusiva, que puedan aprender a socializarse y ofrecer los productos que ellos desarrollan; tuvimos una integración con la Dirección de Turismo de Malargüe (nos solicitaron crear bombones para los turistas que llegaban); participaron de distintas actividades en el Día del Niño; estuvieron presentes en maratones; desarrollamos una muestra de proyectos educativos inclusivos que fue declarado “de interés departamental y provincial”, de la que participaron escuelas de Tunuyán, Tupungato, San Carlos, Malargüe, General Alvear y San Rafael; realizamos diferentes conservas, según la etapa del año, dependiendo de la fruta de estación; ellos aprenden de dónde sale el producto, cómo se elabora, cómo se produce; participaron de la Liga de Fútbol Inclusiva formando uno de los equipos.

¿Cómo se porta San Rafael con los chicos con discapacidad?

Creo que bien. Tenemos un alto índice de discapacidad. Según las estadísticas, creo que es el departamento con mayor índice de discapacidad del país. No sabemos cuál es la causa, pero hay mucha discapacidad.

En este momento tenemos que decir que recibimos mucho apoyo de la Municipalidad, principalmente con la playa de estacionamiento de Feyes que está donde antiguamente era la vieja terminal de ómnibus. A través de esos recursos, se compran materiales y parte de la mano de obra para el nuevo edificio que se está construyendo en calle Vélez Sarsfield 2037.

Permanentemente hacemos eventos para recaudar fondos y comprarle remeras a los chichos; se hacen gestiones para conseguir sillas de ruedas; tenemos ayuda del Rotary Club, del Rotary Club Gaia que nos ha donado una bandera; participamos en la Farándula Estudiantil donde sacamos el primer premio.

¿Cuándo podría estar listo ese edificio?

Tenemos proyectado iniciar actividades en la primera mitad del año que viene. Para el cincuentenario tenemos que estar en el nuevo edificio.

El entusiasmo puesto en sus tareas, hace de quienes integran Feyes –ya sea alumnos o docentes– verdaderos ejemplos para todos. Es necesario que los imitemos, seguramente seríamos una sociedad mejor.