sábado, 8 de diciembre de 2018

Entregaron diplomas a adultos que aprendieron a leer y escribir

Grandes momentos de emoción se vivieron en el Centro Integrador Universitario, cuando adultos –algunos de ellos acompañados por sus nietos– recibieron certificados por haber aprendido a leer y escribir, una deuda pendiente de sus vidas que cumplieron fundamentalmente, gracias al esfuerzo y las ganas, demostrando que ¡siempre se puede!


Llegó a su fin la edición 2018 del Programa de Alfabetización de Adultos Yo Sí Puedo, que contó con la participación en este caso de 61 personas, que dejando de lado todo tipo de prejuicios y convirtiéndose en verdaderos ejemplos a seguir, aprendieron a leer y escribir. Era una deuda pendiente de sus vidas que pudieron saldar, gracias a un apoyo estatal sumamente necesario que contó con el apoyo de voluntarios que ocuparon el rol de docentes. Fue un convenio que se realizó entre la Municipalidad de San Rafael, la Universidad Tecnológica Nacional y la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo.


Susana Belloso, directora municipal de Educación, hace seis meses que ocupa ese cargo y, por lo tanto, era la primera que participaba de un acto como este. Se mostró muy satisfecha y emocionada por lo conseguido. Dijo que se hizo un relevamiento y que lamentablemente sigue habiendo muchas personas en el departamento que no están alfabetizadas, por lo que el programa continuará.


Las personas que culminaron esta instancia de alfabetización, han sido invitadas ahora a concurrir a los Centros de Educación Básica para Jóvenes y Adultos (CEBJA) del departamento, es por eso que “no se dice que egresan, sino que culminan un proceso, el de leer y escribir”. “La idea es que ahora se sumen a los CEBJA, nosotros también trabajamos con los centros de adultos para que logren terminar la primaria”, aclaró la directora de Educación.


Al Centro Integrador Universitario se acercaron las personas que aprendieron a leer y escribir junto a seres queridos y quienes los alfabetizaron y luego de una parte artística, se vivió un momento que le hizo brotar lágrimas de emoción a muchos de los presentes: Varios de los estudiantes, adultos-mayores en algunos casos tomaron textos y se animaron a leerlos ante el público. Tal fue el caso de la señora René Torres, una abuela que le leía a su hija una carta escrita por ella por primera vez en su vida.


Más tarde se entregaron certificados a los alfabetizadores y el broche de oro llegó con la esperada entrega de certificados para quienes ahora pueden decir “¡yo sí pude!” y saben leer sus nombres en ellos.


Hay que tener en cuenta que quienes dan clases a estas personas para alfabetizarlas, son voluntarios (no necesariamente docentes), que reciben una capacitación específica. El método que utilizan es apoyado de manera audiovisual. Quienes sí ejerzan la docencia y que llevan a cabo esta tarea, recibirán un puntaje, lo cual les da un incentivo extra, que va más allá de la satisfacción propia que genera el ver leer y escribir a alguien que antes no sabía hacerlo.

Quien desee sumarse a este programa y aprender a leer y escribir, puede acercarse a los centros barriales, las delegaciones municipales o los jardines maternales, que son los lugares donde se puede consultar al respecto.