domingo, 30 de diciembre de 2018

Adriana Elizabeth Vela: La fuerza de correr tras los sueños

Adriana Elizabeth Vela tiene 45 años y corre desde siempre, esa es su pasión y asegura que no lo hace por una cuestión de llegar primero o ganar medallas, va mucho más allá de eso: se trata de llegar a la meta independientemente del puesto, ese es el principal objetivo, algo que entienden aquellos que aman ese deporte, que lo practican y que entrenan incansablemente meses o años. 



Detrás de Adriana hay cientos, miles, cientos de miles de huellas dejadas en los trotes realizados durante los entrenamientos. La acompaña una historia que incluye el logro de contar con una familia que –afirma– la apoyó desde el principio de la carrera más extensa: la de la vida. A eso se le suma su actual pareja, quien también la alienta en cada paso a seguir creciendo.

¿Cómo empieza todo esto?


Soy maestra jardinera aunque en este momento no ejerzo. Empecé a trabajar en Las Leñas como maestra jardinera y ahí empecé además, como instructora de esquí. Estuve 13 temporadas allí y cuatro en Andorra.

Toda la vida me ha gustado correr, es mi hobby. Me gustaba correr –no a nivel competencia– desde chica. Salía a trotar, y cuando estaba en Las Leñas lo empecé a implementar como “cable a tierra”: me iba a la montaña a correr cuando terminaba de trabajar.

Pero desde hace 5 años aproximadamente que estoy compitiendo, me voy presentando a las distintas carreras que voy pudiendo. Entreno sola, no tengo ninguna guía, y eso me aumenta la satisfacción. 




¿A qué te dedicas?
En este momento, mi hermana tiene una distribuidora de productos para el cabello y trabajo con ella.

Es fuerte el acompañamiento de tu familia, ¿no?
Sí, mi familia me apoya mucho en esto. Todo lo que tiene que ver con correr posee una carga emocional muy fuerte. Yo soy sanrafaelina, nací acá, he vivido siempre acá, estudié acá; tengo a mis padres vivos y tengo dos hermanas más grandes. Mi papá es Héctor Mario Vela, es mecánico, es el dueño del taller Villanueva (de toda la vida), y mi mamá Francisca Reche, es ama de casa. Mis hermanas son Ester y Mariana Vela. 




¿Estás en pareja?
Sí, estoy en pareja desde hace algunos meses con Silvio Gallo. Él ha sido un gran apoyo y con él he aprendido muchas cosas. No es mi entrenador pero nos acompañamos mucho. Da la casualidad de que su hermano es Marcelo Gallo, que está vinculado a las carreras, pero lo conocí en otras circunstancias, no tuvo nada que ver. Fue una coincidencia (risas).

No tengo hijos. 





¿Por qué competencias has pasado?
Yo lo hago como hobby nada más y por eso no hago tantas carreras seguidas, pero permanentemente me estoy entrenando. Ahora entreno mucho más en la montaña y me he presentado en tres carreras de Salomon, habiendo hecho también otras de ruta. Hice una nocturna de Malargüe.

Las de Salomon son de nivel nacional, y puede haber internacional también y es ahí donde me pruebo, porque no es que haga podio, pero me voy preparando con meses de antelación hasta llegar al día de la carrera y he quedado entre las primeras diez de mi categoría.

¿Por qué crees que correr se volvió tu “cable a tierra”?
Desde chica me gustaba correr y patinar. Parece que lo llevo en la sangre porque mi mamá me mandaba a algún lado y yo iba corriendo. Eso lo fui implementando y fue creciendo conmigo en la secundaria, en la facultad… Y mientras algunos a lo largo de su vida buscan un psicólogo o buscan alguna terapia por el stress que vivimos, yo opté por el deporte, y lo hice en distintas etapas: cuando estuve bien económicamente, cuando he estado mal, cuando estuve estable. El correr es mi “cable a tierra” y el gimnasio también desde hace algunos años, porque a mí los gimnasios me aburrían. Ahora hago “Entrenamiento funcional”, “Entrenamiento 21”. Soy una persona que come sano, no tomo suplementos dietarios… Digamos que lo voy haciendo a pulmón (risas). Por eso también la satisfacción de lo que voy logrando y de que lo comparto siempre con mi familia y, este año, con mi novio. En 2018 fueron mis primeros 30 kilómetros de montaña y llegué entre las primeras siete de mi categoría. ¡Y llegué feliz!, riéndome como siempre, con una fuerza que no sé de dónde sale. 




Si vamos a tus comienzos, ¿quién te enseñó a esquiar? Me enseñó un instructor llamado Pedro Vergara, y después, las clínicas que hice allí. Quedé primero como maestra jardinera y después a cargo de dos guarderías.

¿Cómo fue el paso por Andorra?
Me hicieron conexión y me contrataron como instructora de esquí en el jardín. Fue otra cosa, me abrió la cabeza totalmente. Fue muy lindo.

¿Cuáles serán tus próximas competencias?
Mi primera carrera fue la de la pileta del Automóvil Club y estoy esperando si organizan la de este año. Sería mi última carrera si la hacen antes del 1 de enero. 


Después me voy a empezar a preparar para mis primeros 42 kilómetros, de la carrera que sea: ya sea de montaña o de ruta, porque en este momento yo soy “media-maratonista” y quiero ser “maratonista”. 





Ese es tu objetivo: llegar a ser maratonista.
Ese mi objetivo actual, pero mi gran objetivo es hacer el Cruce Columbia. Son carreras de 100 kilómetros que se hacen en tres etapas, todo en montaña. Se hacen en el sur de Argentina y parte de Chile. Este año empezó en Pucón. Esa es la carrera a la que aspiro, pero por supuesto que para eso me tengo que formar con un entrenador. Y no es que yo no quiera meterme con un entrenador, lo que pasa es que todos tienen sus virtudes. Varios me han ofrecido entrenarme cuando me han visto en las carreras. Por ahora no he elegido a ninguno, pero si quiero lograr eso, voy a tener que hacerlo.

En estas carreras, ¿has hecho amigos, amigas?
Sí, se forman muy lindos grupos para correr. Las redes sociales son fabulosas para eso, te mandan muchas solicitudes. Yo los veo a todos como compañeros (no como rivales), porque lo hago todo para terminar la carrera, mi meta es esa: terminar la carrera. De los pocos podios que he hecho (donde he salido tercera), son regalos. El hecho de terminar la carrera es lo que vale, si se puede llegar al podio, mejor, pero lo importante de la carrera es terminarla. Los que no saben de esto creen que lo que importa “es ganar”, pero no, lo que importa es terminar la carrera, porque atrás de eso hay un entrenamiento, un esfuerzo, noches que no dormís, momentos que no compartís porque te vas a entrenar, el no consumir ciertas cosas, una enorme serie de cuestiones y yo no soy profesional. La carrera de 30 kilómetros, por ejemplo, me llevó unos tres meses prepararme. 




Resumilo: ¿Cómo es un entrenamiento tuyo?
Son tres o cuatro veces a la semana de correr, con distintas distancias; el fin de semana yo hago los “fondos”, que son las máximas distancias (17 kilómetros o 20, según lo que esté preparando); además tengo “pasadas”, que son en el Polideportivo, donde corro dos minutos fuerte (a tope) y uno descansando, quizás ocho vueltas de esa manera. Eso agiliza las piernas y sirve para hacer montaña; y donde me entreno mucho es en el Cerro Victoria. San Rafael tiene unos lugares fabulosos para entrenar.

¡Qué bueno es saber que, a nivel local, provincial, nacional y quizás internacional, San Rafael cuenta con deportistas que nos representan como Adriana Elizabeth Vela!