domingo, 11 de noviembre de 2018

Primavera: una estación en la que crece el número de suicidios

El hablar de la muerte, puede no ser agradable, pero es necesario dialogar sobre la misma, más aún cuando hay personas que deciden terminar con su vida. Curiosamente, la primavera es una época en la que estos trágicos casos aumentan. La psicóloga Johana Santarossa (MP 3588) da una visión profesional al respecto. 


Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se suicidan más de 800 mil personas, siendo una de las tres principales causas de muerte de seres humanos. Si el número suena alarmante, se vuelve aún más fuerte al decir que cada 40 segundos alguien se quita la vida en algún lugar del planeta y que ésa, constituye una de las 20 causas de defunción más importantes a todas las edades. Un dato a tener muy en cuenta por su gravedad, es que por cada adulto que se suicidó, posiblemente otros 20 intentaron quitarse la vida. 


Según el mismo organismo, nuestro país está en el puesto 66º de 175 países según la tasa de mortalidad debido a suicidios.

La OMS propuso un plan de acción para disminuir en un 10% esta problemática, y que se desarrolla desde el 2013 a 2020.

La licenciada Santarossa señala, respecto de las estadísticas, hay una “cifra negra”, es decir, actos que se cometieron pero no se conocen o no han sido registrados. 


La primavera resulta ser una época en la que aumentan los casos de suicidio, sobre todo en lo que refiere a personas que tienen algún tipo de trastorno mental, como depresión o ansiedad. La licenciada dijo que no se llega aún a una explicación científica sobre esto. Se han realizado diversos estudios, se creía que en invierno por la baja exposición al sol, lo que produciría menos serotonina (el neurotransmisor del humor) podía haber mayor cantidad de suicidios, pero no es así, por lo que se sigue estudiando; algunos refieren que la mayor cantidad de suicidios en primavera pueden deberse a que hay un aumento en la energía y es por esto que la persona podría llevar a cabo el acto. No existe aún un estudio científico que corrobore esto, son solo hipótesis.

Respecto de los métodos más utilizados para concretar el suicidio, la licenciada habló de pastillas, envenenamiento y ahorcamiento. La OMS incluso, propone limitar el acceso a los recursos, lo cual es muy difícil de concretar, pues es fácil acceder a veneno, medicación o una soga.

El arma de fuego es un método menos frecuente, porque no es tan común que alguien posea una en su casa y si la tiene, se le hizo un estudio previo a portarla. 


Hay artículos que nombran al suicidio como “una problemática de salud pública”, con lo cual la licenciada coincide, ya que a su criterio se podrían impulsar más programas para educar a las personas a fin de prevenir el suicidio, incluso a través de los medios de comunicación. También considera que “cada uno desde nuestro lugar podemos trabajar para prevenir el suicidio, no todas las personas con ideas suicidas llegan al consultorio, por lo que todas las personas deberían poder recibir educación, de qué hacer frente a esta situación”.

A lo largo de la Psicología, se han descripto varias causas que podrían llevar a una persona a que decida quitarse la vida, sin embargo, hay que tomar el “caso por caso”, el “uno por uno”. “A mi criterio no se podrían realizar generalizaciones sobre esto, y esto es también por lo que resulta difícil, la prevención. Puede que la persona crea que no va a poder hacer frente a la situación que está viviendo (falta de empleo, perdida de un ser querido, separación, enfermedad) o no puede sobrellevar más la angustia que siente”, puntualizó.

Sobre las “señales” que puede dar una persona que no desea vivir más previo a cometer un acto, explicó que hay ciertos mitos como “el que se quiere suicidar no avisa” y, en realidad, la persona más de una vez “lo dijo” y si no, de alguna otra manera lo demostró. Hay quienes directamente dicen “no quiero vivir más, me quiero matar” o “me quiero matar pero no tengo las agallas” (lo cual también hay que tener en cuenta porque con un minuto de crisis y de agallas, es suficiente).

Otro mito, es que la persona que intenta quitarse la vida tiene un trastorno mental, esto no es así, si bien puede asociarse a estados depresivos, consumo de sustancias, psicosis. No siempre la persona padece un trastorno mental. 


Hay diversos autores que hablan del “suicidio inconsciente”, en donde la persona se lastima o adquiere hábitos de alto riesgo que pueden atentar contra su salud a mediano o largo plazo.

Normalmente, son los familiares los primeros en detectar algún cambio en quienes quieren terminar con su vida y en muchas ocasiones se encuentran con la problemática de no saber cómo ayudar a su ser querido que –generalmente– no quiere ir a terapia. “En ese caso, lo mejor es que consulten a los profesionales, que puedan tener diversas opiniones. El suicidio no es algo meramente psicológico, sino que tiene que ser evaluado por todo un grupo interdisciplinario. Los familiares lo pueden distinguir porque la persona va a cambiar sus comportamientos, la forma en la que habla, sus hábitos alimenticios, de sueño e higiene”, aclaró y resaltó que el suicidio puede estar vinculado a las adicciones.
La licenciada Johana Santarossa, refiere que la problemática del suicidio es una responsabilidad de todos, en donde tanto la comunidad como los equipos de salud debemos trabajar para la prevención, tratamiento y atención a través de la creación de programas, utilizando herramientas como los medios de comunicación formales e informales para la promoción de la salud.

PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
  • Servicio de Salud Mental Hospital Schestakow: Comandante Torres 170 – 2604 424290.
  • Línea de Ayuda al Suicida: 0800 273 8255. 
  • Línea 141: Ayuda y orientación en prevención del suicidio. 
  • CAS (Centro de Asistencia al Suicida y Atención el Crisis): 0800 800 0135. 
  • SEDRONAR: 0800 222 1133. 
  • SEDRONAR Casa de día: Jacarandá y Los Filtros – Barrio El Sosneado. 
  • CPA (Centro de Prevención de Adicciones): Comandante Salas 567. 
  • Ministerio Público Fiscal: Emilio Civit y Maza. 
  • Centro Infanto Juvenil número 7: Córdoba 110 – 2604 683791. 
  • La Estación Salud Mental (PAMI): Casnati y Monte Caseros. 
  • Casa Terapéutica La Ceferina (Grupo para prevención de adicciones): Ruiz Daudet 30. 
  • Refugio comunitario para hombres: Comandante Salas y Alsina. 
  • Coordinación Municipal de Mujer y Género: Saavedra 273 – 2604 422482. 
  • Policía Comunitaria: Avenida El Libertador 41 – 2604 436312 / 261 5439208. 
  • Servicio Coordinado de Emergencias: 911. 
  • Remar: 25 de Mayo 1668. Buenos Aires y Monte Caseros – Ciudad de Mendoza. 
  • Dirección Provincial de Salud Mental: Morón 332 – Ciudad de Mendoza.