sábado, 1 de septiembre de 2018

Cinthia Maggioni, la política en la sangre

Cinthia Maggioni (33) trabaja desde hace mucho dentro del radicalismo y para la gente. Pasó por el área de Prensa de la Provincia y desde hace poco ocupa una banca en el Concejo Deliberante de San Rafael. Los proyectos y la visión de una edil joven con ánimos de crecer en política. 


¿Cómo llegó el radicalismo a tu vida?


No fue a través de mi casa. Mi papá es agricultor, mi mamá era ama de casa y se hablaba de la finca, de cosechar, del durazno, de la uva… de política casi nunca. Pero se ve que lo traigo en la sangre porque una vez que empecé con esto de la política a los 16 años (de la mano de Laura Najar, Sergio Marinelli, Alfredo Cornejo), me gustó. Con el tiempo me enteré -indagando en la familia- que mi bisabuela, Celina Petricorena, tuvo una conocida casa de alquiler de disfraces en San Rafael, y fue la primera mujer afiliada al radicalismo de acá y tuvo un comité en su casa y se ve que de ahí viene en la sangre. 


Pero Laura fue quien me invitó a los 16, fue surgiendo, y fuimos a recorrer Cañada Seca (aunque yo soy de Rama Caída). Y empezó así, de ver cómo era el trabajo de militancia “de a pie”, y te empiezan a interesar otras cosas y ahí fue donde se despierta el interés por la política, me parece… pero como digo, creo que lo traía en la sangre (risas).

Desde los 16 años hacia acá, siempre se me respetó el trabajo de militancia, se me respetó mi espacio y siempre fui demostrando que uno se puede superar, hasta la oportunidad que me dieron de ocupar un lugar en la lista, lo cual se lo debo agradecer a mis amigos internos de política, hasta el gobernador que depositó su confianza en mí.

¿Cómo ves el Concejo Deliberante hoy?

Yo entré esperando un lugar para el trabajo por el bien común, no entré con una pretensión de llevarme los laureles de nada ni de sobresalir por proyectos fantásticos o por cuestiones que trascienden después la política o cualquier otro límite. Llegué porque la militancia la hice desde abajo, desde cero, desde caminar el distrito, de repartir boletas, repartir folletos, pegar carteles, entonces llegar al Concejo era para mí, tratar de resolver ciertas cuestiones que son básicas y que hacen al día a día de la gente (la acequia sucia, el reductor de velocidad que se necesita frente a una escuela, prevención). Más allá de que en el bloque UCR trabajamos codo a codo, esperaba lo mismo del otro lado y no siempre se encuentra eso, no lo he encontrado, y la verdad es que es como que decepciona y decís “pero si estamos acá para la gente, no para mí, ni para él”, entonces deberíamos priorizarlo de esa forma, no por partidos ni por bancas. Hay cuestiones políticas que las sabemos y las entendemos, pero cuando está la gente en el medio con cosas básicas… ¡hagamos el reductor de velocidad frente a una escuela, si es para que a los chicos no les pase nada! O limpiemos una acequia, que no te lo tenga que pedir por ordenanza o insistir, o llevártelo al recinto y que me lo votes en contra. Esas cosas para mí son básicas y no creo que estemos para otra cosa que no sea la gente. Más allá de que haya que proyectarse y legislar para que todo mejore, en el día a día hay que resolver estas cuestiones básicas que la gente necesita.

¿Al Ejecutivo cómo lo ves?, ¿cómo lo ves a Emir Félix?

El intendente debería ser mejor, yo creí que era mejor, que realmente se preocupaba por la gente y por lo que necesitaba la gente. Para mí no es todo hacer asfaltos o plazas, o una plaza. Yo no he visto grandes obras este año de parte de la Municipalidad. Creí que era menos egoísta y que se podía trabajar en conjunto con la Provincia (que doy fe que muchas veces se lo ha ofrecido). Pero bueno, cada uno tiene sus modos y su forma de ver las cosas. Tiene diez millones de cosas para mejorar, hay cosas que se ven desde afuera y cosas que ves ahora que estás adentro, porque recibís más reclamos de vecinos que antes, en mi otra función no tenía. 


¿Proyectos?

Llegué con una ambición de trabajar básicamente con el turismo, pero cuando entré empecé a ver que había otras cosas, otras problemáticas que también me llamaron mucho la atención. No deja de ser importante el turismo y se puede trabajar mucho en los tres años que me quedan con los proyectos ambiciosos que traigo en mi cabeza, porque tengo un estudio terciario de Hotelería y son proyectos que uno piensa desde joven.

Pero me fue ocupando el día a día de la gente, el tratar de resolver el problema del vecino, como padres de la escuela Aprid que me solicitaron un reductor de velocidad; le he solicitado al Ejecutivo a través de la Dirección de Comunicaciones una campaña de concientización sobre el medio ambiente, ya que es increíble la mugre que hay en todos lados: la gente se olvida que San Rafael era reconocido por su limpieza y ya no es así; reparaciones de lugares públicos donde la gente va a pasar un rato o que son lugares de reflexión o de descanso; el armado de la plaza del barrio Alberdi que de plaza no tiene nada teniendo en cuenta que es un barrio que ha crecido muchísimo; colocación de luminarias led en Valle Grande ya que es una zona poco iluminada, teniendo en cuenta la afluencia de turismo y que se necesita para la prevención de accidentes o delitos; garitas de paradas de colectivos que se retiraron y no se volvieron a colocar. Creo que son cosas pequeñas que le resuelven la vida al ciudadano que las necesita día a día.

¿Por qué elegiste en su momento estudiar Turismo?


Porque soy una persona que me aburro fácil y la función pública y la hotelería tienen algo en común: estás con gente todo el tiempo, tratás con gente que no sabés cómo va a reaccionar o qué necesidades tiene y siempre tenés que estar resolviendo alguna situación específica de cada persona. El turismo es dinámico, siempre hay alguna situación con distintos huéspedes. Quizás es contrario con la política que es gente que está siempre contenta (o la mayoría de las veces), porque está de vacaciones. Pero te tiene que gustar el servicio, estar al servicio de los demás para hacer todo ese tipo de cuestiones.

¿Dónde estudiaste?
En la Escuela de Hotelería, Gastronomía y Turismo que tenía sede en San Rafael. Y ahora estoy estudiando Relaciones Públicas Institucionales, algo que me venía postergando desde hace muchos años. Creo que todo tiene que ver con todo: estar al servicio, tratar de entender más de cerca a la gente, y personalmente superarse uno día a día.

¿Cómo está compuesto tu equipo de trabajo en el Concejo Deliberante?

Somos cuatro en total de forma permanente, y después tengo otros colaboradores afuera. Pero adentro trabajan Ángela Fernández, Claudio Martos y Federico López. Claudio y Ángela son amigos de toda la vida y compañeros de la política que siempre me han estado sosteniendo y que ahora han tomado otro protagonismo y que me genera una enorme tranquilidad tenerlos dentro del Concejo conmigo; y a Fede lo conocí este año a través de su papá (que es un amigo, militante radical) y la verdad es que estoy muy contenta también. Realmente estoy muy agradecida porque empecé en el Concejo Deliberante con una situación personal algo complicada y han sido un gran sostén y grandes compañeros de trabajo, porque no me considero ni más arriba ni más abajo, sino que somos un equipo.