viernes, 17 de agosto de 2018

Caso Fortunato: nuevos testimonios

Un oftalmólogo confirmó que la mujer tiene un "astigmatismo de grado -3, que se considera de nivel alto" y un oficial de la Policía Científica dijo que condujo "13 metros" tras el atropello. 


Este jueves siguió su curso el juicio contra Julieta Silva por la muerte de Genaro Fortunato, el joven atropellado el 9 de setiembre del año pasado en San Rafael. Ayer declararon sólo dos peritos, uno de ellos oftalmológico y otro oficial de la Policía Científica y dieron detalles claves. El resto de los testimonios fueron reprogramados para la próxima semana.



El oftalmólogo Fernando Fuentes explicó los estudios realizados sobre la mujer y cómo pudieron haber influido en el momento, ya que no tenía los lentes puestos y en ese momento de la madrugada estaba lloviendo: "Tiene un astigmatismo de grado -3, que se considera de nivel alto. Puede tener dificultades para percibir los objetos en condiciones de baja iluminación, lo que se conoce como ceguera nocturna"

"Tengo los anteojos que me presentaron y eran coincidentes con su nivel de astigmatismo. Es un nivel alto porque supera las tres dioptrías. La mayoría tenemos astigmatismo, pero es de 0,5 o cercano a ese valor", agregó el profesional.

En tanto, el oficial de la Policía Científica Marcelo Ruarte, se refirió a la mecánica del accidente y comentó que Silva condujo 13 metros luego de atropellar a Fortunato: "Transcurrieron 13 metros entre que entra en contacto con la víctima y la detención del vehículo. Puede que no haya reconocido como tal el cuerpo en la calzada, pero detectó algo anormal que la llevó a detener la marcha".

Según su testimonio, Silva manejaba a una velocidad hipotética de 40 km/h y hubiera necesitado entre 20 y 25 metros para realizar una detención segura y evitar el accidente.

"Son cinco etapas por las que pasa un conductor promedio al percibir un riesgo: tensión o percepción a través de los sentidos; identificación del riesgo; evaluación del mismo; valoración (si apretar el freno o continuar la marcha); y respuesta (la decisión que se toma, por ejemplo pisar el freno)", explicó el perito.

"Todo esto se realiza en un segundo, pero hay varios factores que pueden influir negativamente: la atención que se está prestando a la ruta, el cansancio, la fatiga, el alcohol consumido, las condiciones climáticas, la visibilidad, entre otros", agregó.

En ese sentido, confesó que las condiciones climáticas eran muy malas y le llamó mucho la atención como pudo haber afectado la lluvia: "Llovía mucho y hacía frío. Cuando trasladé el vehículo de Silva a la comisaría me llamó la atención el poco tiempo que tardaron en empañarse los vidrios".

La proyección de la luz baja era de unos 20 metros, a 15 centímetros de altura. No prendí el desempañador porque no quería manipular un auto secuestrado, pero mis compañeros sí corroboraron que funcionaba", concluyó Ruarte en su exposición.