viernes, 29 de junio de 2018

Las estrellas en el asfalto se pintan con lágrimas

Como medio de comunicación podemos palpar cómo crecen los accidentes viales que se producen a diario en San Rafael, y que, desgraciadamente, arrojan víctimas fatales. 


Más y más estrellas en el asfalto podemos ver pintadas en nuestras calles, pero lamentablemente pareciera que no alcanzan para generar conciencia y tampoco para que, desde el Estado se tomen medidas firmes y concretas que eviten esos desenlaces.
Como argentinos en muchas ocasiones tenemos esta pésima costumbre de cuestionar la ley, de buscarle el “pero”, de intentar zafar. Y cuando se obligó a colocarle apoyacabezas a los asientos de los vehículos (en la época en la que muchos aún no los traían de fábrica), hubo quienes inmediatamente encontraron un complot entre algún organismo del Estado y quien fabricaba aquellos elementos, o simplemente sospechaba que sería una “excusa para realizar multas” a quien no lo colocara.

Y cuando -no hace tantos años- se comenzó a intensificar y extremar el control del uso del casco en las motos, o el del cinturón de seguridad en los autos, también se transformó todo en un “pretexto de la policía para multar”. Lo cierto es que se trata de elementos que simplemente, fueron diseñados para salvar vidas… y así está demostrado que lo han hecho.

Hay imprudencias que se pagan con estrellas en el asfalto, estrellas que nos duelen a todos, por lo que representan, por las vidas que se perdieron, por los hijos que ya no están, los padres que ya no volverán, amigos que ya no compartirán momentos, hermanos que no van a abrazar, personas queridas que solamente serán un recuerdo y una tristeza.

Conductores en estado de ebriedad son noticia en nuestros medios y en el de muchos colegas, y que por estarlo en muchos casos se dan a la fuga y que, gracias al compromiso de otros conductores, son detenidos más adelante; el uso del teléfono celular al volante, es algo que podemos verlo con simpleza en San Rafael y en cualquier ciudad del país; el no respeto por la derecha ya ser por parte de autos, motos o bicicletas; también imprudencias del peatón que cruza la calle por cualquier parte. Quizás debemos volver a aquella simple frase de que “si se puede evitar, no es un accidente”, y hacer hincapié en valorar un poco más la vida de todos.

Por otra parte, el Estado falla en otros aspectos que hacen a la escena donde luego aparecen esas estrellas que nos duelen a todos: Semáforos que permanecen intermitentes durante días; cruces de avenidas que necesitan rotondas, las que son reclamadas por vecinos que pagan sus impuestos pero para las que “no hay presupuesto”; falta de controles en lugares claves de rutas, donde conductores inescrupulosos cruzan con doble línea amarilla (sin ir más lejos, varios tramos de la ruta a Mendoza); obras de Vialidad y otros organismos que entorpecen la circulación y que durante meses permanecen a medio terminar en calles importantes (y no tan importantes). 


Las estrellas en el asfalto se borran, a la corta o a la larga sin importar la calidad de la pintura, pero tristemente, también se pintan con lágrimas en el corazón de muchas personas y es allí donde quedan grabadas para siempre. Ojalá sirvan de algo, aunque más no sea para generar impacto por su connotación, y que dejen de reproducirse como lo están haciendo.

Por: Max Belaeff