sábado, 30 de junio de 2018

La palabra del concejal Francisco Modotte

Con 33 años, el concejal Modotte (Frente Cambiemos) es uno de los flamantes ediles que asumió en 2018 y que ya ha presentado importantes proyectos en beneficio del departamento. 


¿Qué proyectos tiene a mediano plazo?


Dentro del Concejo Deliberante aspiro a que salga un proyecto que hemos presentado para la constitución de las juntas vecinales en los distritos para reemplazar a los delegados y que sean juntas vecinales electas por el voto directo de sus vecinos; a que se sancione también el Programa de Becas Universitarias para los abanderados de las escuelas públicas de distrito, que tiene un bajo costo y un alto impacto social, para que los chicos puedan seguir estudiando una vez que terminan el secundario, sobre todo en las familias más humildes; y además estoy terminando otro proyecto de “mecenazgo cultural y deportivo”, para que cada sanrafaelino cuando paga las tasas municipales, pueda destinar -a través de un programa municipal- el 5 por ciento a un club o una institución con la que quiera colaborar, de manera que esas instituciones puedan financiar sus programas durante el año.

¿Qué tipo de programas?
Aquellos que tengan que ver con formación deportiva, cuestiones culturales y artísticas de barrios o distritos, a través del aporte de los vecinos.

O sea que la institución la elegiría el vecino.
Claro, y eso le daría al vecino un motivo más para pagar las tasas, porque probablemente esté aportando a la institución donde sus hijos desarrollen actividades o a la institución donde él desarrolló actividades de chico… entonces habría realmente una motivación más. Y al mismo tiempo, a las instituciones las obligaría a planificar las actividades que piensan llevar a cabo durante el año para poder justificar ese financiamiento.

En cuando a las becas a los estudiantes de escuelas públicas de distritos, ¿serían orientadas a qué?

Concretamente, es una beca con un monto fijo de 2 mil pesos, que pensamos que se actualice después por la variación del Salario Mínimo, Vital y Móvil para que no pierda poder adquisitivo, y que tenga la finalidad de que los chicos que han sido abanderados de la Bandera Nacional y Provincial dentro de las escuelas públicas de distritos, tengan ese reconocimiento para poder iniciar sus estudios dentro de un profesorado, en una licenciatura, en una ingeniería, o en lo que quieran seguir.

Sabemos que hay educación pública en San Rafael, que hay muy buenas universidades, pero que no es lo mismo vivir a cuatro cuadras de la universidad que vivir a 40 kilómetros, lo cual es un trastorno mayor, una dificultad muy grande, y una preocupación que muchas veces termina frustrando a los jóvenes, o a sus padres y familiares, que no pueden darles la oportunidad de estudiar. Nos encantaría que sea para todos, pero somos responsables también con la realidad financiera. El Municipio no puede -ni debe- solventar los estudios universitarios de todos, pero sí puede hacer un reconocimiento que tiene tres funciones: Primero que los chicos que han tenido buen rendimiento académico en el secundario puedan continuar sus estudios (sería una picardía que no lo puedan hacer, y pasa muchísimo); segundo, es un reconocimiento a sus papás también, porque normalmente si son chicos que han tenido un buen rendimiento en la escuela es porque han tenido padres que han inculcado valores, o que han ayudado a hacerse de una metodología o una conducta de estudio, el clima propicio y la importancia en la casa a la educación; y también es un mensaje para sus hermanos, sus compañeros y sus vecinos, de que no es lo mismo sacarse un 10 que sacarse un 4. Hay que premiar al que más se esfuerza. 


¿Cómo ve al Municipio?

Dos cuestiones veo: Veo un Municipio que está financieramente muy ordenado, saneado, y también veo un Municipio que tiene miopía a futuro. Me parece que tenemos acomodadas las cuentas, pero tenemos incapacidad de plantear una visión de mediano y largo plazo.

Por ahí vamos parchando cuando van apareciendo inconvenientes, pero no tenemos claro hacia dónde va San Rafael, qué va a producir San Rafael, cómo va a crecer San Rafael, qué va a buscar, cómo se va a insertar en el mundo. Ahí me parece que está fallando, o que hay un pendiente en toda la dirigencia sanrafaelina, en la dirigencia empresaria, en la dirigencia gremial, en la de las organizaciones intermedias, y la dirigencia política que tiene la mayor responsabilidad.

Ese es el gran desafío, tener claro hacia dónde vamos a llevar a San Rafael. No sirve de nada tener solamente cuentas ordenadas cuando tenemos muchas necesidades insatisfechas.

¿La provincia cómo la ve?

Un poco mejor de lo que estaba, me parece que tenemos un poco más claro hacia dónde va la provincia. Venía de una situación administrativa donde institucionalmente estaba demolida, financieramente era absolutamente inestable y las cuentas estaban completamente deterioradas, y políticamente, además, había perdido peso. Era una provincia que, en algún momento, era muy importante en las decisiones nacionales, y había quedado muy opacada fruto de gobernadores que, en lugar de defender los intereses de Mendoza, habían sido serviles a los intereses de los gobiernos nacionales. 


Creo de a poco, se ha ordenado la cuestión financiera, hay un plan de obras que está llegando a los diferentes lugares de la provincia (concretamente al hospital Schestakow, por ejemplo, con una obra importantísima), y está un poco más claro hacia dónde va en este tema de la reconversión vitivinícola y frutícola, con cuestiones que tienen que ver con sostener algunas fábricas que son emblemáticas y muy importantes a la generación de empleo; me parece que está un poco mejor el sistema educativo y se ha equilibrado la situación entre las escuelas públicas y privadas.

¿Y el país?

Ahí tengo una doble sensación: Creo que está muy claro y es muy bueno hacia dónde va el país, me parece positivo. Está claro que no podemos vivir toda la vida de prestado, que no podemos vivir toda la vida de déficit fiscal, que en Argentina necesitábamos una cultura tributaria y de trabajo distinta, que hay que volver a priorizar cuestiones básicas como la educación… eso me parece muy bueno desde el mensaje, de cómo se construye el país.

También me parece que hay un inconveniente muy grave en el “mientras tanto”. No estamos siendo capaces de llegar a ese país al que queremos llegar, y en esto hago una autocrítica como parte del Frente Cambiemos. Eso, claramente, lo están sufriendo muchas personas que son los que menos herramientas tienen para valerse por sí mismos.

En ese marco, desde Cambiemos, creo que hemos sido eficientes o eficaces a la hora de salir de un proceso que nos llevaba a un deterioro fenomenal que estaba viviendo la Argentina, con un régimen populista que no nos iba a permitir desarrollarnos a mediano plazo, pero me parece que todavía tenemos pendiente demostrarnos a nosotros mismos y a los argentinos que somos capaces de llegar hacia esa Argentina que tan claramente tenemos en las ideas.

En el día a día en el Concejo Deliberante, ¿cómo es su relación con los ediles del oficialismo y sus pares de bloque?
Es muy buena. No conocía a la mayoría. Llevo apenas un mes y medio trabajando y no he tenido inconveniente con ninguno, al contrario, he encontrado muy buena predisposición por parte de todos, tanto por parte de oficialistas como opositores. Con quien más trato tengo de los oficialistas es con Ricardo Vergara que conmigo se ha portado muy bien, y ha estado muy predispuesto para darme una mano; y con los de mi bloque, ni hablar.

Usted es licenciado en Relaciones Internacionales. ¿Por qué estudió esa carrera?
Yo participaba en el Modelo de Naciones Unidas, que era muy común hace algunos años y soñaba con ser diplomático. La verdad, es esa. Después cuando empecé a conocer la vida de los diplomáticos, que vivían 5 años en un lugar, 5 años en otro, que arrastraban la vida de sus familias, que no todos estaban en Nueva York, Berlín o Madrid, sino que hay destinos mucho más inhóspitos, y que además me alejaba de San Rafael, lo hice igual pero más que nada para formarme. Hice además un magister en la Universidad de Buenos Aires en Integración Regional, que tiene que ver con esa licenciatura. Hice todo a modo de formación porque me quiero dedicar a esto que tiene que ver con la actividad pública.

Igualmente es una carrera que abre un abanico enorme de conocimientos, ¿no?
Sí, te ayuda mucho, pero es difícil la inserción laboral en San Rafael, donde las empresas que tienen vinculación con el mundo, generalmente trabajan con agencias que están en Buenos Aires. La parte de comercio exterior es muy chiquita acá, salvo dos o tres empresas.

Su idea es estar acá en San Rafael.

Toda la vida, no me voy más de acá.

¿Cómo fue que se despertó esa chispa por la actividad política?, ¿quién se lo inculcó?, ¿de dónde surge?


Es raro, porque de todos los que estamos en mi casa, ninguno participa en política salvo yo. No era un tema central. Sí se hablaba de las cosas que pasaban en el país, en la provincia durante las comidas, pero no era una cuestión apasionada. No hay una participación política en mi familia.

Sí participé mucho en el centro de estudiantes de mi escuela secundaria, fui presidente del centro de estudiantes y me involucré mucho en la facultad y creo que ahí, al estudiar en una facultad de humanidades, quiera que no, tenés una exposición mayor a la vida política y demás. Ahí fue el lugar donde se me terminó de despertar la chispa.

¿Cómo se compone su equipo de trabajo en el Concejo Deliberante?

Mi equipo lo componen Celeste y María Eugenia que son quienes están todo el día dándome una mano con la agenda, los proyectos y con todo lo que pasa justamente con el día a día; y además hay cuatro colaboradores que son Jonathan Espuri, que es abogado; Franco Ambrosini que es abogado; Rodrigo Juárez que es licenciado en Educación Física y Fernando Telesca que está terminando la carrera de Matemáticas en el IES y que me da una mano con todo lo que tiene que ver con Juventud y cuestiones estudiantiles.

Ellos ayudan desde afuera, digamos.

Claro, son colaboradores que están permanentemente.

Ya hablándole a Francisco, no al concejal, ¿cómo se compone su familia?
Por mi esposa Lorena, y una bebé, Lucía, pronta a cumplir 11 meses.

Además, tengo a mis padres y somos seis hermanos. Somos varios… tengo 11 sobrinos. Cuando nos juntamos para las fiestas -sin adicionar mucho- somos cerca de 30. Somos una familia muy numerosa.

¿Qué hace en sus ratos libres?


Me cambió mucho el nacimiento de mi hija, estoy mucho con ella. Estoy con mi familia.

Y además juego con mis amigos al fútbol todas las semanas. Cada tanto también me junto con ellos a comer, pero estoy tanto tiempo fuera de mi casa, que los ratos libres son de pantuflas, joggins y tirado en la alfombra jugando con mi hija. Y cuando ella duerme, veo series en Netflix, soy medio fanático de las series.