domingo, 29 de abril de 2018

“No todo en la vida es plata”

Joaquín Vergara, con tan sólo 18 años fue la persona que con esta simple frase enmudeció a todo el país, mostrando su solidaridad y dejando el rédito económico de lado. 


“El huevo” -como le dicen sus amigos- cursa el último año en la Escuela de Agricultura de General Alvear, Mendoza, lugar del cual proviene. En ese departamento está produciendo manos ortopédicas a través de impresoras 3-D. 


Los avances de la tecnología unidos a la creatividad, hacen posible que en la actualidad todos puedan acceder a productos necesarios para la realización de la actividad diaria que uno emprende. Esta historia particularmente, comenzó a conocerse cuando Joaquín subió un video a su cuenta personal de Instagram contando que realizaba de forma gratuita, impresiones 3-D de manos ortopédicas para ayudar a quienes lo necesitan. La gente aportó su granito de arena y lo hizo viral. Este “pequeño – gigante” demostró sin titubeos que ayudar al prójimo es lo primordial y explotando una de sus pasiones, lo lleva a cabo.

¿Cómo te iniciaste en este camino?

Empecé con la impresión 3-D a mitad del año pasado a través de un proyecto que presentamos en Brasil con profesores de mi escuela, nos fue muy bien y me interesó mucho.

¿Quién fue tu mentor en este ámbito?

Al que contacté fue a Franco Mazzocca, él hace tiempo que se encuentra realizando impresiones 3-D de manos y me enseñó minuciosamente todo lo necesario para realizar un buen trabajo: empezando por el diseño que lo realizás en computadora, hasta cómo tomar las medidas de la mano. 


¿Cómo funciona?

La persona que necesita este elemento sólo tiene muñón, entonces lo inserta en la prótesis y genera el movimiento gracias a la flexión de su muñeca.

¿Qué material utilizás?
Se usa el PLA, es un plástico orgánico derivado del maíz que se puede reciclar. Además, no causa picazón y ningún tipo de molestia.

¿Pensabas que iba a tener tanta repercusión este video?


La verdad que no, el apoyo de la gente ha sido tremendo. Yo en esto recién empiezo, pero al ver todas las personas que se contactan me llena de ganas para seguir y evolucionar en esto.

¿Qué sensaciones te generó entregar la primera mano terminada?

Una mezcla de felicidad y emoción. Fue un proceso largo el cual disfruté mientras lo realizaba, pero mucho más, cuando vi lo que generó en Gloria que fue a la primera que pude ayudar. 


Este suceso demuestra que cuando uno quiere, puede. Es obvio, que deja a las claras que las nuevas generaciones no están “perdidas” (como muchas veces se dice). Cuando se juntan la impronta joven, los avances tecnológicos y un objetivo claro -como en este caso- se forma una combinación imparable. Cosas así demuestran que la ilusión sigue latente, los jóvenes tienen todo para cambiar aquellas cosas que no comparten de la mano de la iniciativa y el consenso de todos.


Por: Fernando Ortiz Perón - especial para La Ventana